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El artículo "Ultrasonographic findings of feline large intestinal adenocarcinoma and high-grade lymphoma", publicado en la revista Journal of Feline Medicine and Surgery, señala que la característica que mejor permite diferenciar un adenocarcinoma intestinal de un linfoma de alto grado es la extensión del tumor. Así, el linfoma invade una mayor proporción del intestino y de la ...
El artículo "Ultrasonographic findings of feline large intestinal adenocarcinoma and high-grade lymphoma", publicado en la revista Journal of Feline Medicine and Surgery, señala que la característica que mejor permite diferenciar un adenocarcinoma intestinal de un linfoma de alto grado es la extensión del tumor. Así, el linfoma invade una mayor proporción del intestino y de la pared intestinal, con una mayor prevalencia de linfadenopatías y distribución multicéntrica.
Los gatos con tumores de intestino grueso suelen presentar signos inespecíficos, como vómitos, anorexia, pérdida de peso, diarrea o letargia. Por ello, la ecografía es una herramienta no invasiva fundamental en estos pacientes.
Para diagnosticar la patología digestiva, se deben diferenciar los procesos inflamatorios de los neoplásicos. Las neoplasias se caracterizan por una baja ecogenicidad, con engrosamiento de la pared intestinal y pérdida de la estructura de la misma. Por el contrario, los procesos inflamatorios se asocian con un menor engrosamiento de la pared, que no presenta pérdida de la estructura.
El adenocarcinoma y el linfoma son las neoplasias intestinales más frecuentes en gatos. Sin embargo, apenas existen estudios que evalúen sus diferencias. Por tanto, el objetivo de este estudio es determinar las características ecográficas que diferencian los adenocarcinomas de intestino grueso de los linfomas de alto grado en gatos.
Características ecográficas parecidas
"Los signos clínicos, la exploración y las analíticas de sangre no permitieron diferenciar un tumor de otro", comentan los autores. "En nuestro estudio, el carcinoma tendía a aparecer en el colon, mientras que el linfoma lo hacía con más frecuencia en la válvula ileocecal, lo que es debido a que esta región es rica en tejido linfoide".
La mayoría de los tumores de ambos tipos presentaron características ecográficas parecidas, incluyendo el engrosamiento de la pared intestinal, la pérdida de la estructura en capas y una disminución en la ecogenicidad. "Sin embargo, los gatos con linfoma presentaron lesiones que ocupaban una mayor longitud del intestino y anchura de la pared, con linfadenopatías regionales más pronunciadas", indican los investigadores.
En el estudio, la obstrucción intestinal sin intususcepción apareció en el 30% de los gatos con adenocarcinoma, mientras que fue un hallazgo raro en los gatos con linfoma. Otra diferencia es la aparición de lesiones en otras localizaciones abdominales, como el bazo, los riñones, el mesenterio o el hígado. Esta característica es típica del carácter más infiltrativo de los linfomas y apareció en el 28,9% de los pacientes con este tumor.
En cuanto a la intususcepción, cuatro gatos con linfoma y dos con adenocarcinoma lo presentaron en el momento del estudio, por lo que no parece ser propio de alguno de los tumores. Finalmente, el 14% de los gatos con adenocarcinoma y el 21% de los pacientes con linfoma presentaron erosiones y ulceraciones.
En conclusión, los investigadores señalan que tanto los linfomas como los adenocarcinomas felinos presentan signos clínicos y parámetros analíticos parecidos. También comparten muchas características ecográficas, como el engrosamiento de la pared intestinal con pérdida de su estructura en capas. No obstante, los pacientes con linfoma suelen presentar lesiones más difusas, con linfadenopatías más frecuentes y una distribución multimodal.