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¿Qué significa realmente cuidar de un animal? La respuesta empieza mucho antes de proporcionarle alimento o atención veterinaria: significa conocerlo. Saber cómo se comporta habitualmente, qué necesita, cómo se relaciona con otros individuos o cuándo un pequeño cambio puede indicar que algo no va bien. Ese conocimiento forma parte del ...
¿Qué significa realmente cuidar de un animal? La respuesta empieza mucho antes de proporcionarle alimento o atención veterinaria: significa conocerlo. Saber cómo se comporta habitualmente, qué necesita, cómo se relaciona con otros individuos o cuándo un pequeño cambio puede indicar que algo no va bien. Ese conocimiento forma parte del trabajo diario del personal de BIOPARC, que este año, con motivo del Día Mundial de los Animales, se suman al lema internacional "See the World Through Their Eyes" ("Ver el mundo a través de sus ojos").
La propuesta invita a mirar, en todos los sentidos, desde la perspectiva de los animales y a comprender cómo las decisiones del ser humano afectan a otras especies. Una mirada que, tanto desde los proyectos de la Fundación BIOPARC, como en los BIOPARC de Fuengirola, Valencia y el Acuario de Gijón, se traduce en algo muy concreto: observar, interpretar y conocer para poder ofrecer los cuidados más adecuados a cada animal.
Para los miles de visitantes que cada año acuden a los BIOPARC, un tigre, un elefante o un tiburón, pueden estar simplemente descansando, comiendo o interactuando con otro individuo. Para un especialista, esos comportamientos forman parte de una información mucho más amplia. Saber qué hábitos y particularidades tiene cada animal permite detectar cambios, anticiparse a sus necesidades y tomar decisiones conjuntas entre los equipos técnicos de zoología, biología, herpetología o veterinaria.
Bajo la responsabilidad de saber todo este trabajo tiene gran relevancia en los Programas internacionales de conservación de especies amenazadas en los que participan los BIOPARC y teniendo en cuenta que albergan miles de animales de centenares de especies distintas, el cuidado, por tanto, no es una rutina idéntica para todos. Cada individuo tiene su propia historia, personalidad y requerimientos, y cada profesional aprende a reconocerlos a través de la observación diaria.
A veces la diferencia está en un pequeño detalle: modificar la forma de ofrecer un alimento para favorecer una conducta natural, introducir un nuevo elemento en el entorno, adaptar una costumbre, advertir una interacción social o detectar un cambio que aconseja realizar una revisión veterinaria. Son actuaciones que pueden pasar inadvertidas para el visitante, pero que forman parte de un trabajo especializado cuyo objetivo es aportar bienestar a los animales.
La ciencia detrás de cada decisión
Esta perspectiva integral está presente en el modelo de bienestar animal de los BIOPARC basado en los Cinco Dominios, que contempla nutrición, entorno físico, salud, comportamiento y estado mental. No se trata únicamente de comprobar que un animal está sano, sino de valorar las diferentes dimensiones que influyen en su experiencia y trabajar para que disfruten de la mayor calidad de vida para garantizar su bienestar.
Así, la alimentación puede plantearse también como una oportunidad para desarrollar comportamientos propios de la especie; el diseño de los espacios busca ofrecer posibilidades de elección y fomentar conductas innatas; y el enriquecimiento ambiental y social introduce nuevos estímulos que permiten a los animales explorar, interactuar y mantenerse activos.
Tres BIOPARC, una misma forma de cuidar
En BIOPARC Fuengirola, la observación y el trabajo basado en el refuerzo positivo permiten establecer relaciones de confianza que facilitan la colaboración de los animales en diferentes procedimientos. Es el caso del tapir malayo Tari, con el que el equipo de zoología logró realizar ecografías durante su gestación sin estrés, gracias al aprendizaje previo y al vínculo establecido con sus cuidadores. Este mismo enfoque se aplica en herpetología con especies como los dragones de Komodo y las tortugas gigantes de las Galápagos, facilitando controles y cuidados necesarios para conocer y supervisar su estado de salud.
Con los mismos métodos se adaptan los procedimientos veterinarios en BIOPARC Valencia para la extracción de sangre a leones, leopardos o rinocerontes sin recurrir a anestesia. Incluso los tratamientos específicos de las patas de elefantes y jirafas mediante sesiones de pedicura. Igualmente se abordan casos de gran complejidad, como una cirugía oftalmológica pionera en un lémur en peligro crítico de extinción.
En un momento muy especial por las numerosas crías de especies muy diversas, el seguimiento es exhaustivo. Es interesante destacar casos poco conocidos y singularmente delicados, como el del oricteropo, cuya piel requiere limpiezas e hidrataciones varias veces al día. O el del duiker rojo de Natal al que se complementa la lactancia materna con biberones para asegurar que recibe los nutrientes óptimos para esta crucial etapa.
En BIOPARC Acuario de Gijón, esa atención a las necesidades de cada especie se refleja en decisiones que a menudo pasan desapercibidas para el visitante. Recientemente, el equipo ha creado en uno de los acuarios del Indo-Pacífico una cueva en una zona de menor iluminación para ofrecer refugio a los tiburones pintarroja ocelados. Una necesidad que también se tiene en cuenta con especies como morenas o congrios. También se realizan entrenamientos veterinarios mediante refuerzo positivo, como el de los tiburones nodriza, acostumbrados a alimentarse sobre una camilla para facilitar determinados procedimientos y reducir el estrés. Además, las rondas diarias, las evaluaciones periódicas de bienestar y la observación durante las alimentaciones permiten, además, detectar pequeños cambios en el comportamiento y actuar cuando es necesario.
BIOPARC Valencia, BIOPARC Fuengirola y BIOPARC Acuario de Gijón comparten esta filosofía de cuidado y conocimiento, mientras que la Fundación BIOPARC amplía este compromiso a la conservación de especies y ecosistemas en la naturaleza, apoyando proyectos que también incorporan la protección de la biodiversidad y la colaboración con las comunidades locales.
El trabajo diario con los animales permite también conocer mejor las especies y comprender las amenazas que afrontan en la naturaleza. Por eso, bienestar y conservación están estrechamente relacionados: cuidar a cada individuo, conocer su comportamiento y comprender sus necesidades contribuye a generar conocimiento y a acercar a la sociedad la importancia de proteger la biodiversidad.
El Día Mundial de los Animales ofrece así una oportunidad para detenerse y cambiar la mirada. "Ver el mundo a través de sus ojos" significa prestar atención a lo que nos cuentan con su comportamiento y comprender que nuestras decisiones tienen consecuencias sobre otras especies. En definitiva, conocer mejor a los animales permite entender mejor cómo podemos protegerlos.