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Investigadores de la Universidad de Extremadura (UEx) han liderado un estudio internacional que revela que los caballos hallados en el yacimiento tartésico de Casas del Turuñuelo, en la localidad pacense de Guareña, hace unos 2.500 años, habían realizado trabajos intensos antes de su muertes. Así ...
Investigadores de la Universidad de Extremadura (UEx) han liderado un estudio internacional que revela que los caballos hallados en el yacimiento tartésico de Casas del Turuñuelo, en la localidad pacense de Guareña, hace unos 2.500 años, habían realizado trabajos intensos antes de su muertes.
Así se desprende del estudio de las patologías de los caballos, a través de las lesiones que dejaron sus huesos, que ponen de manifiesto el desgaste físico acumulado a lo largo de su vida y el sometimiento a tareas de gran exigencia física.
El trabajo ha sido realizado en colaboración con especialistas de la Universitat de Barcelona, el Instituto de Arqueología de Mérida (CSIC-Junta de Extremadura), la Universidad de Córdoba, la Universidad de Málaga, la Universitat de Lleida, el CSIC y otras instituciones, ha sido publicado en la revista Animals.
La investigación analiza los restos de caballos recuperados en el gran sacrificio ritual documentado en Casas del Turuñuelo, fechado en el siglo V a.C. en Guareña, uno de los descubrimientos arqueológicos más extraordinarios de la Protohistoria peninsular.
Los investigadores examinaron detalladamente los esqueletos de 31 équidos, complementando el análisis osteológico tradicional con técnicas avanzadas de tomografía computarizada (TC), lo que ha permitido identificar lesiones y alteraciones óseas imposibles de detectar únicamente a simple vista, señala la UEx en nota de prensa.
"La combinación de ambas aproximaciones ha sido especialmente importante porque el estudio macroscópico permite identificar y describir las lesiones visibles en los huesos, mientras que la tomografía computarizada permite observar estructuras internas que no son visibles externamente", ha explicado la investigadora de la UEx María Martín Cuervo, que ha dirigido el estudio.
Además, al tratarse de restos arqueológicos de gran valor, la tomografía constituye una técnica no destructiva que permite obtener mucha información sin tener que alterar las piezas, para lo cual, la Facultad de Veterinaria de la UEx cuenta con un equipo de TAC específicamente adaptado para estudios en équidos y realizar este tipo de análisis sobre material arqueológico.
La investigación ha aplicado al material arqueológico herramientas y conocimientos propios de la medicina veterinaria, estableciendo un puente entre la veterinaria y la arqueología.
"Creo que precisamente uno de los aspectos más interesantes de este trabajo es ese carácter interdisciplinar: arqueólogos, veterinarios y especialistas en paleopatología trabajan conjuntamente para reconstruir una parte de la historia de estos animales y, a través de ellos, conocer mejor a las sociedades que convivieron con ellos", ha subrayado la profesora de la Facultad de Veterinaria de la UEx.
Los resultados muestran que estos animales presentaban "numerosas señales de desgaste físico acumulado a lo largo de su vida", entre las que destacan alteraciones dentales compatibles con el uso de embocaduras y arneses, lesiones vertebrales asociadas a esfuerzos repetidos y cambios óseos en las extremidades relacionados con la realización de trabajos exigentes.
Según los autores, el conjunto de evidencias indica que muchos de estos caballos fueron sometidos a tareas intensivas, posiblemente vinculadas al transporte, la tracción de carros o actividades ecuestres de gran exigencia física.
Asimismo, todos los animales estudiados mostraban defectos en el esmalte dental conocidos como hipoplasias, una alteración que suele relacionarse con episodios de estrés fisiológico durante el crecimiento, como problemas nutricionales o enfermedades sufridas en edades tempranas.
Estas marcas constituyen una auténtica "biografía biológica" que permite reconstruir aspectos de la vida de animales que vivieron hace aproximadamente 2.500 años, apuntan los investigadores.
Uno de los hallazgos más destacados es que muchos de los caballos fueron sacrificados cuando se encontraban en plena edad productiva, principalmente entre los cinco y siete años, lo cual "refuerza la idea de que se trataba de animales valiosos para la comunidad tartésica, tanto desde el punto de vista económico como simbólico", apuntan.
Los investigadores sugieren que algunos de ellos pudieron haber sido seleccionados para el sacrificio precisamente después de años de servicio y trabajo intenso.
La importancia del estudio reside en que los caballos no fueron simplemente animales presentes en el registro arqueológico, sino individuos que tuvieron una vida y una historia previa al ritual en el que fueron sacrificados.
El Turuñuelo constituye un "contexto excepcional" para estudiar la relación entre las comunidades tartésicas y los caballos. "Sabemos que se seleccionaron principalmente équidos adultos y que su deposición formó parte de una compleja ceremonia de sacrificio asociada al abandono y clausura del edificio", ha indicado la investigadora de la UEx.
Según Martín Cuervo, las patologías encontradas ofrecen una nueva perspectiva, el vínculo entre las personas y los animales durante su vida, ya que las lesiones permiten comprender mejor el grado de utilización de estos caballos, las exigencias físicas a las que pudieron estar sometidos y, en definitiva, el valor que estos animales tenían para las comunidades que los criaban, manejaban y finalmente incorporaron al ritual.
"Esto resulta especialmente interesante porque los caballos tenían un valor económico, funcional y también simbólico muy importante en las sociedades de la Edad del Hierro. El hecho de que en el Turuñuelo se seleccionaran mayoritariamente équidos adultos, muchos de ellos en edades consideradas de máximo valor para actividades de trabajo o monta, refuerza la excepcionalidad de su sacrificio", ha valorado María Martín Cuervo
La investigación concluye que el conjunto de Casas del Turuñuelo constituye uno de los registros más antiguos y mejor conservados de Europa para estudiar la salud, el bienestar y el manejo de caballos en época protohistórica. Los resultados proporcionan una referencia de gran valor para comprender cómo se criaban, entrenaban y utilizaban estos animales en la península ibérica hace más de dos milenios.