8 Seguridad jurídica y buena praxis Uno de los mensajes centrales que transmite el veterinario es la necesidad de integrar la seguridad jurídica como parte inseparable de la calidad asistencial. En este sentido, recuerda que cualquier veterinario puede ver cuestionada su actuación profesional a lo largo de su carrera y que la diferencia suele residir en la capacidad para justificar técnicamente las decisiones adoptadas. “La diferencia suele estar en la capacidad de explicar por qué se tomó una determinada decisión y demostrar que se actuó conforme a la buena praxis”, señala. La buena praxis y la deontología constituyen los cimientos sobre los que debe construirse cualquier actuación veterinaria. El profesional no puede garantizar resultados, pero sí asegurar que ha aplicado los procedimientos y conocimientos adecuados. Asimismo, destaca la importancia de la comunicación con los clientes, ya que una explicación clara y fundamentada de las decisiones profesionales contribuye a reducir conflictos y facilita la resolución de posibles reclamaciones. El veterinario, pieza clave del modelo One Health “Nuestra profesión participa en ámbitos tan diversos como la salud animal, la seguridad alimentaria, la bioseguridad, el bienestar animal o la salud pública, lo que nos sitúa en una posición estratégica dentro del modelo ‘One Health’”, recuerda Gutiérrez Palomino. Esta diversidad de funciones exige una elevada capacidad de adaptación, ya que el veterinario puede ejercer tanto como asesor de particulares y empresas como desempeñando funciones de control e inspección dentro de la administración pública. Por lo tanto, considera que “son ámbitos muy distintos, pero todos comparten una misma responsabilidad: la de proteger la salud de los animales, las personas y el entorno en el que conviven”. Afrontando los retos del futuro Respecto a la evolución de la profesión, el presidente de Lexvet se muestra optimista, aunque consciente de los retos que aún quedan por afrontar. Al imaginar cómo será la veterinaria española dentro de diez años, espera que sea “más reconocida, y más exigida también”. Considera que la mayor regulación, el incremento de la sensibilidad social hacia el bienestar animal y una integración más efectiva del modelo One Health deberían situar al veterinario en un papel cada vez más relevante. Sin embargo, insiste en que ese reconocimiento dependerá también de la capacidad del propio colectivo para defender sus competencias con argumentos técnicos sólidos y participar en los espacios donde se toman decisiones. En cuanto a los proyectos de futuro, Lexvet continuará apostando por la formación especializada, ampliando la capacitación pericial en seguridad alimentaria y desarrollando iniciativas relacionadas con la gestión de núcleos zoológicos, el bienestar animal y la colaboración técnica con las administraciones públicas. Como conclusión, Gutiérrez reivindica el enorme valor social de la profesión veterinaria, una aportación que considera todavía insuficientemente conocida por la ciudadanía. “La veterinaria es una profesión con una enorme utilidad social, aunque muchas veces esa contribución no sea suficientemente visible”, remarca. Ese objetivo de reforzar el reconocimiento profesional resume, en definitiva, la misión de Lexvet: promover una veterinaria basada en la calidad técnica, la deontología y la seguridad jurídica, poniendo el conocimiento experto al servicio de la administración, la justicia y la sociedad. “LA PERICIA VETERINARIA ES LA CAPACIDAD DE FUNDAMENTAR CADA DECISIÓN PROFESIONAL”
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