IM VETERINARIA #71

46 blamos de la medicina geriátrica felina”, puntualiza el doctor. Y es que los gatos de vida interior no mueren de enfermedades infecciosas ni de accidentes, y suelen llegar fácilmente a edades superiores a los 14 o 15 años, así como tampoco resulta infrecuente visitar gatos de 17 a 20 años. “Estos gatos geriátricos o supergeriátricos se caracterizan porque suelen tener varias enfermedades a la vez, similar a los humanos”, indica. Incluso algunas de estas enfermedades pueden interaccionar entre ellas en el momento del diagnóstico o en el tratamiento y la evolución. “A veces puede ser difícil para el veterinario saber qué enfermedad está causando más problemas respecto a las otras y qué tratamiento debemos priorizar”, admite el experto. La especialización cobra relevancia En cualquier caso, entre las innovaciones diagnósticas y terapéuticas que han supuesto un mayor impacto en la práctica clínica, Albert Lloret destaca una: “El manejo amable con los gatos es la inicial y esencial”, asegura. A su juicio, “todo el avance y desarrollo de las técnicas de diagnóstico por imagen y pruebas analíticas aplicadas a enfermedades específicas de los gatos sería la siguiente”. A su vez, menciona el descubrimiento y desarrollo de tratamientos curativos para enfermedades mortales, como el caso del tratamiento antiviral de la peritonitis infecciosa felina, o tratamientos que permiten un mejor control de enfermedades crónicas como la diabetes mellitus o la enfermedad renal crónica. También destaca los tratamientos nutricionales, el uso de dietas específicas para el control o la cura de ciertas enfermedades. De igual modo, “el uso de células madre para tratar algunas enfermedades degenerativas o inflamatorias crónicas es un tratamiento innovador en el que empezamos a tener cierta experiencia”, comenta. La incorporación de nuevas herramientas tecnológicas también abre nuevas posibilidades. Lloret considera que la inteligencia artificial tendrá en medicina felina “el mismo papel que en medicina humana o canina”, como una ayuda o complemento para acceder a la información. “La IA es una ayuda o complemento que nos permite buscar información de forma más rápida y permite el acceso a la información resumida a cualquier veterinario”, detalla. “Hace 40 años, el intercambio de información y la formación continuada estaban asociados a ir a un congreso o apuntarse a un curso. Hoy en día tenemos la información en nuestro ordenador”, reflexiona. Eso sí, siempre y cuando se utilice con criterio, con unos conocimientos base y se haga un buen uso, “es una herramienta facilitadora”. Todo este desarrollo ha ido acompañado de una progresiva especialización de la medicina felina. Lloret recuerda que hace casi 30 años se creó dentro de AVEPA (Asociación de Veterinarios Españoles Especialistas en Pequeños Animales) el grupo de trabajo y especialidad GEMFE (Grupo de Medicina Felina de AVEPA). Ya existían grupos y asociaciones similares en otros países del mundo. “Estos grupos fueron decisivos para que se desarrollara la medicina felina como disciplina y que hoy en día haya colegas que tienen claro que quieren trabajar solamente con gatos y que existan numerosas clínicas felinas”, expone. De cara al futuro, “como en cualquier disciplina de la medicina”, el objetivo principal en la investigación seguirá siendo “curar enfermedades que hoy en día son incurables”, en palabras del veterinario. Un ejemplo es la peritonitis infecciosa felina, una patología que hasta hace unos años nadie hubiera pensado que podría curarse y hoy sí es posible. “Quizás en un futuro próximo podremos curar o mejorar la expectativa de vida de la enfermedad renal crónica. Quizás algún día podremos curar o cronificar la infección por el virus de la leucemia felina, que aún causa una alta mortalidad en algunas zonas”, plantea. A pesar de todos los avances médicos y tecnológicos y el objetivo común de curar y mejorar la calidad y expectativa de vida de los gatos, “no debemos olvidarnos de hacer una medicina amable y respetuosa con el gato y con la familia”, subraya. Eso implica, en su opinión, “hacer las pruebas justas y necesarias adecuadas en cada caso” y no olvidar que “la medicina preventiva es esencial, y que la base de la medicina es una buena historia clínica y un examen físico”. No siempre es necesario realizar numerosas pruebas diagnósticas o pedir exploraciones sin valorar antes “su utilidad o cómo vamos a interpretar los posibles resultados”. En gatos geriátricos o supergeriátricos, cuando están llegando al final de su vida, “debemos evitar el ensañamiento terapéutico para conseguir que vivan unos meses más, quizás con una calidad de vida insuficiente”, reivindica. En conclusión, “la medicina veterinaria se basa en un equipo de tres miembros: el animal, el tutor y el veterinario. Y deben tenerse en cuenta las necesidades y características de los tres”. “EL MANEJO AMABLE CON LOS GATOS ES LA INICIAL Y ESENCIAL INNOVACIÓN DIAGNÓSTICA Y TERAPÉUTICA”

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