11 animal sería quien permanecería a su lado incluso si el resto de las personas le abandonara. El Dr. Jaume Fatjó, investigador del Departamento de Psiquiatría y Medicina Legal de la UAB y director de la Cátedra Fundación Affinity Animales y Salud, resume el principal hallazgo del trabajo al señalar que “los animales de compañía, y particularmente el perro, son una fuente muy importante de apoyo social para las personas en general, pero especialmente para quienes se encuentran en una situación de vulnerabilidad psicosocial”. El apoyo emocional, un factor clave para la salud El estudio parte del concepto de apoyo social, ampliamente utilizado en disciplinas como la medicina, la psicología o la salud pública para describir el conjunto de ayudas que una persona recibe de su entorno. Según explica el doctor, disponer de una buena red de apoyo es uno de los principales factores protectores de la salud física y mental. Aunque el apoyo social incluye dimensiones materiales o instrumentales, el experto destaca que los animales desempeñan un papel especialmente relevante en el plano emocional. En este sentido, afirma que “el tipo de apoyo social en el que los animales de compañía son más efectivos es el apoyo emocional”, al ofrecer compañía, consuelo y una presencia constante cuando las personas atraviesan momentos difíciles. A diferencia de otros tipos de ayuda que solo pueden proporcionar las personas o las instituciones, la simple presencia del animal ya ejerce un efecto positivo. El Dr. Fatjó explica que “la compañía y el hecho de estar cerca ayudan a afrontar mejor las situaciones que generan emociones negativas, favorecen una mejor regulación emocional y permiten desconectar, aunque sea durante un tiempo, de las preocupaciones”. Además del acompañamiento, la convivencia cotidiana es beneficiosa. Las actividades compartidas, como pasear, jugar o cuidar al animal, favorecen que la persona centre su atención en el presente y reduzca temporalmente la carga emocional asociada a sus problemas. A ello se suma un efecto indirecto sobre la salud, ya que “la responsabilidad de atender al animal fomenta hábitos saludables, como mantener una rutina diaria o salir a caminar”. Un vínculo que complementa las relaciones humanas El investigador insiste en que “los animales no sustituyen las relaciones humanas, pero proporcionan formas de ayuda como la compañía o el consuelo emocional que pueden resultar decisivas cuando otras fuentes de apoyo no están disponibles”. De hecho, destaca que “para muchas de las personas participantes, el animal aparece en primera posición como figura de apoyo”, una realidad que pone de manifiesto la importancia del vínculo humano-animal en contextos de especial vulnerabilidad. El estudio también identifica entre las cualidades más valoradas de los animales su disponibilidad constante y la ausencia de juicios. Frente al estigma social que con frecuencia acompaña a quienes viven situaciones de exclusión, perros y gatos ofrecen una relación basada en la aceptación incondicional, un aspecto especialmente significativo para este colectivo. Proteger el vínculo para mejorar la intervención social Los resultados de la investigación refuerzan la necesidad de incorporar el vínculo con los animales de compañía en las políticas y programas de atención social. Para el profesional, el reconocimiento de esta realidad debe traducirse en medidas concretas que eviten separar a las personas de sus animales cuando acceden a recursos asistenciales. NUEVE DE CADA DIEZ PARTICIPANTES AFIRMARON QUE SU PERRO O GATO ES SU ÚNICA FUENTE DE APOYO En este sentido, sostiene que “el momento en el que se reconoce que el vínculo es importante, el siguiente paso es protegerlo para que las personas puedan recibir ayuda y apoyo sin tener que renunciar a sus animales”. Una iniciativa que ejemplifica este enfoque es el proyecto ‘Mejores Amigos’, impulsado por la Fundación FAADA. El programa ofrece apoyo económico, recursos materiales y acompañamiento a personas en situación de vulnerabilidad para que puedan seguir cuidando de sus animales mientras afrontan circunstancias especialmente complejas. El Dr. Fatjó considera que reconocer socialmente la relevancia de este vínculo beneficia tanto a las personas como a los propios animales. En sus palabras, “hay que poner en valor el vínculo; si este tiene un mayor reconocimiento social, ganamos todos”. Nuevas líneas de investigación Tras este primer estudio, los investigadores prevén ampliar la muestra para profundizar en el conocimiento de la relación entre vulnerabilidad social y convivencia con animales de compañía. Según avanza el veterinario, el siguiente paso consistirá en “ampliar el número de personas participantes y plantear nuevas hipótesis de investigación” que permitan comprender con mayor precisión el impacto del vínculo humano-animal en distintos contextos sociales. Los resultados obtenidos apuntan a una conclusión: preservar la relación entre las personas vulnerables y sus animales de compañía significa proteger una parte esencial de su bienestar. Cuando la red social ya es frágil, perder ese vínculo puede suponer la desaparición de uno de sus principales apoyos emocionales.
RkJQdWJsaXNoZXIy NTI5ODA=