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Tras el cambio al horario de invierno, los perros mayores pueden necesitar un periodo de adaptación a los nuevos horarios de comidas, paseos y descanso. En aquellos que presentan síndrome de disfunción cognitiva, mantener unas rutinas estables cobra especial importancia para favorecer su bienestar.Desde petolo, el seguro veterinario digital para ...
Tras el cambio al horario de invierno, los perros mayores pueden necesitar un periodo de adaptación a los nuevos horarios de comidas, paseos y descanso. En aquellos que presentan síndrome de disfunción cognitiva, mantener unas rutinas estables cobra especial importancia para favorecer su bienestar.
Desde petolo, el seguro veterinario digital para perros y gatos, recuerdan que la demencia canina no es "cosa de la edad" y que conocer sus señales ayuda a cuidar mejor a los perros mayores, también en los días de adaptación al nuevo horario.
"Solemos ver el cambio de hora como una hora extra de sueño; sin embargo, para un perro de edad avanzada con demencia, cuyo ciclo de sueño-vigilia podría estar ya alterado, incluso los pequeños cambios en su rutina diaria pueden suponer un desafío. La paciencia y una transición gradual pueden ayudar a facilitar este ajuste, tanto para los perros como para sus familias", explica Christina Scherwionke, bióloga graduada especializada en biología del comportamiento canino y estratega sénior de contenidos de crecimiento en petolo.
Por qué es importante mantener las rutinas en perros con disfunción cognitiva
La demencia canina, conocida en veterinaria como síndrome de disfunción cognitiva canina (CCDS), es un síndrome neurodegenerativo crónico y progresivo asociado a la edad, que presenta similitudes con el alzhéimer humano.
Las guías internacionales publicadas en el Journal of the American Veterinary Medical Association (JAVMA) por un grupo de expertos liderado por Natasha Olby, de la Universidad Estatal de Carolina del Norte (EE. UU.), agrupan sus señales en seis áreas, resumidas en el acrónimo DISHAA: desorientación, alteración de las interacciones sociales, trastornos del sueño, pérdida de hábitos de higiene y de aprendizaje y memoria, cambios de actividad y aumento de la ansiedad.
Entre las señales que conviene vigilar figuran la inquietud nocturna, la menor actividad durante el día y los cambios en la relación con las personas. Las alteraciones del ciclo sueño-vigilia también pueden afectar al bienestar del animal y aumentar la carga para quienes lo cuidan.
Aunque no existen estudios específicos sobre el efecto del cambio de hora en perros con demencia, los cambios en los horarios pueden alterar sus rutinas habituales. Por ello, mantener unos horarios estables y facilitar una adaptación gradual puede ayudar a los perros mayores a afrontar este periodo.
Un problema más frecuente de lo que parece
En las fases iniciales, los cambios asociados a la disfunción cognitiva pueden ser sutiles y confundirse con los signos propios de la vejez. Esta dificultad puede hacer que pasen desapercibidos si no se presta atención a la evolución del comportamiento del animal.
Investigadores de la Universidad de Adelaida (Australia) señalan que, según algunos estudios, hasta el 60 % de los perros mayores, en su mayoría de más de 11 años, podrían estar afectados. Otras estimaciones sitúan la prevalencia entre el 28 % en perros de 11 a 12 años y el 68 % en los de 15 a 16, según recoge un estudio del Dog Aging Project con más de 15.000 perros publicado en Scientific Reports en 2022. Ese mismo trabajo calculó que, a partir de los 10 años, la probabilidad de recibir este diagnóstico aumenta un 68 % por cada año adicional de edad.
Para favorecer la detección temprana, las guías recomiendan revisar los posibles cambios de conducta durante las consultas veterinarias a partir de los 7 años y, desde los 10, utilizar una escala específica cada seis meses para todos los perros, preferiblemente cumplimentada siempre por la misma persona. También proponen clasificar la gravedad de los síntomas en tres niveles, de leve a incapacitante, para adaptar los cuidados a cada etapa.
Cómo adaptar la rutina tras el cambio de hora
Si a las mascotas les cuesta adaptarse al nuevo horario, una opción es hacerlo de forma gradual, retrasando unos diez minutos cada día la hora de la comida y del paseo. Mientras tanto, mantener en la medida de lo posible sus rutinas de alimentación, paseo y descanso, así como conservar su cama y sus objetos habituales en un entorno tranquilo y familiar, puede ayudarle a sentirse seguro.
También conviene prestar atención a los cambios de comportamiento. Si los despertares nocturnos, la desorientación, los cambios de humor o la pérdida de hábitos de higiene persisten, es recomendable consultar con el veterinario. Si los cambios son repentinos o intensos, conviene solicitar valoración sin esperar a que pasen varios días.
Las guías recuerdan que otras enfermedades pueden provocar señales similares, por lo que es necesaria una valoración veterinaria para determinar su causa y confirmar un posible diagnóstico de disfunción cognitiva.
"Muchos tutores piensan que su perro mayor duerme peor o está más despistado porque"ya es mayor"y no lo consultan. Nuestro mensaje es que, si algo ha cambiado en su comportamiento, merece una revisión: detectarlo a tiempo permite cuidarle mejor y con menos angustia", añade Christina Scherwionke.
El bienestar de los perros mayores también importa
A medida que los perros envejecen, prestar atención a los cambios en su comportamiento y contar con acceso a atención veterinaria resulta especialmente importante. Disponer de orientación profesional puede ayudar a las familias a resolver dudas sobre la salud de sus animales y a saber cuándo es necesario acudir a una clínica.
"Nuestro objetivo es acompañar a las familias en el cuidado de sus perros y gatos durante todo el año, también cuando se hacen mayores, ayudándolas a reconocer los cambios propios de esta etapa y a adaptar sus cuidados para favorecer su bienestar y calidad de vida", concluye Ana Feijoo Country Manager petolo España.