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Las Intervenciones Asistidas con Animales han experimentado un notable crecimiento en España en los últimos años. En apenas una década, el número de entidades dedicadas a esta actividad ha pasado de 55 a cerca de 190. Este incremento responde al interés y a la alta efectividad de los tratamientos. Según datos del Hospital Sant ...
Las Intervenciones Asistidas con Animales han experimentado un notable crecimiento en España en los últimos años. En apenas una década, el número de entidades dedicadas a esta actividad ha pasado de 55 a cerca de 190. Este incremento responde al interés y a la alta efectividad de los tratamientos. Según datos del Hospital Sant Joan de Déu, el 96,5% de las familias de pacientes pediátricos que participan en estas terapias percibe mejoras. Sin embargo, este crecimiento también plantea el reto de garantizar que las intervenciones se realicen con profesionales preparados y respetando en todo momento el bienestar de los animales.
Esta es una de las principales conclusiones extraídas del reciente encuentro online sobre intervenciones asistidas con animales organizado por Nubika, centro formativo especializado en el sector veterinario y el cuidado animal. Durante la sesión, varios profesionales del sector analizaron cómo el éxito y la expansión de estas prácticas deben ir acompañados de una formación técnica adecuada.
La formación de los técnicos, clave para garantizar el bienestar animal
Los perros son los animales más utilizados en este tipo de intervenciones y están presentes en el 95% de las entidades, seguidos de los caballos, con un 25%, según GEMCA. También participan otras especies, como los leones marinos. Ante esta diversidad, los expertos coinciden en que no basta con que un animal sea sociable o esté acostumbrado al contacto con personas. Es necesario conocer su comportamiento, saber identificar cuándo está incómodo y adaptar cada intervención a sus necesidades.
Francesc Cristol, director general del Grupo CTAC, conoce de cerca la evolución de este ámbito. "Hace 25 años, cuando empezamos, había mucho entusiasmo por trabajar con animales, pero no había una metodología detrás. Detectamos una falta de profesionalidad y, con la formación, se consiguen profesionales preparados que intervienen teniendo en cuenta el bienestar de los animales", explica. Para Cristol, la preparación de los técnicos debe ser el punto de partida. "Se dedica mucho tiempo a formar a los animales, pero primero hemos de centrarnos en formar a la persona para que tenga las capacidades necesarias para trabajar con él. Para nosotros, es un error empezar por el animal y después por la persona", señala.
Identificar el estrés y respetar los límites de cada animal
Uno de los principales retos es aprender a reconocer las señales de estrés y entender que un mismo animal puede reaccionar de manera diferente según el entorno. Un perro, por ejemplo, puede sentirse cómodo en un colegio y, sin embargo, experimentar estrés en una sala de urgencias de un hospital, donde hay más ruido, movimiento y estímulos. Por eso, la selección de los animales debe ir acompañada de evaluaciones continuas y protocolos que permitan adaptar las sesiones, establecer descansos y evitar situaciones que puedan perjudicarles.
Mara Solano, fundadora y directora de la Asociación Al Paso, destaca que el protocolo de bienestar animal es un pilar fundamental que, en áreas como las terapias ecuestres, históricamente "dejaba mucho que desear". Solano insiste en la necesidad de contar con acompañamiento veterinario para determinar "qué carga de pesos y horas de trabajo puede asumir cada caballo, y qué material es más adecuado para él".
Por su parte, David Barroso, consultor de entrenamiento animal especializado en leones marinos, desmonta el mito del animal que trabaja por instinto básico: "Lo que buscamos en todo momento es que la actividad motive tanto al animal que no dependa del pescado".
Los especialistas coinciden en que los resultados de las intervenciones no deben valorarse únicamente por los avances de las personas que participan en ellas. También es fundamental comprobar que los animales se encuentran bien y que las sesiones respetan sus necesidades y sus límites.
Esto implica entender que no todos los animales son adecuados para cualquier actividad y que, incluso cuando están preparados, pueden necesitar descansos o dejar de participar si muestran señales de malestar.
Para avanzar hacia un modelo de intervención más responsable, la formación resulta esencial. En este contexto, Nubika ofrece el Curso de Intervenciones Asistidas con Animales online, orientado a preparar a futuros profesionales para evaluar el comportamiento animal, planificar las sesiones, gestionar los descansos y adaptar el trabajo a las características de cada animal.
El crecimiento del sector abre nuevas posibilidades para las intervenciones asistidas con animales, pero también refuerza la necesidad de contar con profesionales capaces de desarrollar estas actividades, respetando tanto a las personas como a los animales que participan en ellas.