ANECPLA pide reforzar la vigilancia de insectos transmisores tras detectarse el primer caso humano del virus Shamonda

ANECPLA reclama reforzar la vigilancia de vectores y la coordinación sanitaria tras confirmarse en Francia el primer caso humano de Shamonda.

Estado: Esperando

23/10/2026

La detección en Francia del primer caso conocido de infección humana por el virus Shamonda (SHAV) vuelve a poner de manifiesto la importancia de mantener una vigilancia activa de los patógenos emergentes y de los insectos que pueden actuar como transmisores. Ante esta noticia, la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (ANECPLA) considera fundamental reforzar ...

La detección en Francia del primer caso conocido de infección humana por el virus Shamonda (SHAV) vuelve a poner de manifiesto la importancia de mantener una vigilancia activa de los patógenos emergentes y de los insectos que pueden actuar como transmisores. Ante esta noticia, la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (ANECPLA) considera fundamental reforzar la coordinación entre las autoridades sanitarias, los servicios de sanidad animal y los profesionales de la Sanidad Ambiental, desde un enfoque integral de prevención y control.

 

El caso, comunicado por el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC), corresponde a un paciente que recibía tratamiento por una enfermedad grave y que falleció a comienzos de octubre. Por el momento, las investigaciones continúan para esclarecer cómo adquirió la infección y determinar si el virus causó o contribuyó a su fallecimiento. El ECDC mantiene el seguimiento de la situación en contacto con las autoridades francesas y otros organismos europeos. Asimismo, hasta la fecha no se ha identificado un riesgo sanitario para la población general, según la información trasladada por las autoridades francesas. "Este primer caso humano es una señal que debemos tomar en serio desde el punto de vista científico y preventivo, pero sin caer en alarmismos. Todavía hay cuestiones importantes por esclarecer y es fundamental que las decisiones se apoyen en la evidencia disponible y en la evolución de las investigaciones", señala Manuel García Howlett, director general de ANECPLA.

 

El virus Shamonda afecta principalmente al ganado bovino, aunque también se ha detectado en ovejas y cabras. Su transmisión entre animales se asocia a la picadura de pequeños insectos del género Culicoides, conocidos como jejenes. No se trata, por tanto, de los mosquitos más habituales en el entorno urbano, sino de otros dípteros hematófagos cuya actividad y distribución dependen, entre otros factores, de la especie, la localización y las condiciones meteorológicas.

 

El patógeno se detectó por primera vez en animales de granja en Europa durante el verano de 2026 y desde entonces se ha identificado en explotaciones ganaderas de distintos países europeos, entre ellos España. La identificación de una infección humana supone un nuevo escenario que requiere investigación, aunque por sí sola no demuestra que exista transmisión sostenida entre personas ni un riesgo generalizado para la población. "La vigilancia de los vectores es una pieza esencial de la prevención. Para anticiparnos a posibles riesgos necesitamos conocer qué especies están presentes, dónde se encuentran, cuál es su actividad y qué patógenos pueden transmitir. Esa información permite orientar las medidas de control y actuar de forma proporcionada, en función del riesgo real", explica García Howlett.

 

En este sentido, ANECPLA recuerda que la gestión de los vectores debe basarse en criterios técnicos, vigilancia continuada y medidas adaptadas a cada entorno. La detección precoz, el seguimiento entomológico y la intervención profesional cuando esté indicada permiten mejorar la capacidad de respuesta ante situaciones emergentes.


 

Una respuesta coordinada desde el enfoque One Health

 

Para ANECPLA, la principal lección de este episodio es la necesidad de abordar los riesgos sanitarios desde una perspectiva global. La salud humana, la sanidad animal y el medio ambiente están interrelacionados, por lo que la colaboración entre los distintos ámbitos resulta esencial para detectar cambios, compartir información y adoptar medidas preventivas eficaces. "Los riesgos emergentes no entienden de fronteras entre disciplinas. La salud ambiental debe formar parte de una estrategia coordinada con la salud pública y la sanidad animal. Solo mediante la colaboración, el intercambio de información y el trabajo de profesionales especializados podremos mejorar nuestra capacidad de anticipación y respuesta", afirma Manuel García Howlett.

 

La Asociación insiste en que las actuaciones deben ajustarse a los datos disponibles y a las recomendaciones de las autoridades competentes. En el caso del Shamonda, la investigación deberá aclarar las circunstancias de la infección humana, su posible relación con la enfermedad previa del paciente y el papel del vector implicado. También será importante seguir la evolución de las detecciones en animales y reforzar la capacidad de vigilancia y diagnóstico. "La prevención no consiste en reaccionar únicamente cuando aparece un caso, sino en disponer de sistemas de vigilancia y profesionales preparados para identificar cambios y actuar a tiempo. La sanidad ambiental desempeña un papel relevante en esa labor, especialmente ante patógenos cuya circulación está vinculada a vectores", concluye el director general de ANECPLA.