El trilostano ayuda a reducir la proteinuria en perros con síndrome de Cushing

Un estudio reciente concluye que la administración de trilostano en perros con síndrome de Cushing reduce la proteinuria en un plazo de tres meses en la mayoría de los casos. Sin embargo, la normalización completa solo se consigue en un tercio de los pacientes. Los autores también señalan la existencia de perros que responden al tratamiento y otros que no, requiriendo terapia adyuvante en estos casos.

Estado: Esperando

13/10/2026

El artículo "Effect of trilostane treatment on proteinuria secondary to spontaneous hypercortisolism in dogs", publicado en la revista Journal of Veterinary Internal Medicine, destaca que el trilostano puede ser una herramienta eficaz para reducir la proteinuria en perros con síndrome de Cushing. No obstante, la presencia de perros que no responden al tratamiento sugiere que estos ...

El artículo "Effect of trilostane treatment on proteinuria secondary to spontaneous hypercortisolism in dogs", publicado en la revista Journal of Veterinary Internal Medicine, destaca que el trilostano puede ser una herramienta eficaz para reducir la proteinuria en perros con síndrome de Cushing. No obstante, la presencia de perros que no responden al tratamiento sugiere que estos animales deben recibir otros fármacos para reducir la hipertensión y proteinuria.

El síndrome de Cushing es una endocrinopatía frecuente en perros de edad media o avanzada. Junto con hipertensión, la proteinuria es una manifestación frecuente, con una prevalencia del 70% en el momento del diagnóstico. Estudios preliminares sugieren que dicha proteinuria puede ser reversible tras el tratamiento del síndrome de Cushing. Sin embargo, puede no ser reversible en el 21-38% de los casos.

El trilostano es un inhibidor competitivo de la enzima 3β-hidroxiesteroide deshidrogenasa. Por tanto, reduce la producción de cortisol y ayuda a controlar la sintomatología. No obstante, no existen estudios que evalúen su eficacia en la reducción de la proteinuria. Así, el objetivo de este estudio fue determinar la eficacia de la monoterapia con trilostano en la reducción de la proteinuria en perros con síndrome de Cushing espontáneo.

Los resultados demuestran que el tratamiento con trilostano reduce la proteinuria en un alto porcentaje de los pacientes con hiperadrenocorticismo. "Sin embargo, solo el 48% de los perros consiguen el objetivo terapéutico de reducción de la proteinuria y la resolución completa solo se produce en el 28% de los casos", señalan los autores.

Tres meses de terapia

Otro aspecto reseñable es que los primeros signos de mejoría no se manifiestan hasta los tres meses tras el inicio del tratamiento. "Esto se debe al tiempo que se necesita durante el tratamiento con trilostano para controlar adecuadamente el hipercortisolismo", sugiere Tagliasacchi. "También influye la necesidad de revertir los cambios renales, vasculares y hemodinámicos desarrollados de manera secundaria".

El grupo de investigación también destaca la existencia de perros que respondieron al tratamiento y otros que no lo hicieron. La persistencia de proteinuria en este último grupo de pacientes puede deberse a que el exceso de glucocorticoides induce, a largo plazo, cambios irreversibles, como remodelación glomerular, disfunción endotelial y fibrosis tubulointersticial. Esta resistencia al tratamiento también se manifiesta en la presión sanguínea, siendo más frecuente en los perros que no responden al tratamiento.

"En nuestra muestra, no se identificaron diferencias significativas en las características o el tratamiento de los perros que respondieron y aquellos que no", indican los autores."La única variable que ha mostrado diferencias es el peso. Los perros que sí respondieron al trilostano presentaron pesos más elevados, lo que sugiere que la dosis de este fármaco puede ser menor en perros que pesan más de 15 kg".

En conclusión, los investigadores señalan que el tratamiento con trilostano en perros con síndrome de Cushing reduce la proteinuria, observándose los primeros signos de mejoría tras tres meses de terapia. Aunque muchos perros responden a este fármaco, solo consigue normalizar la proteinuria en un tercio de los pacientes. Además, la existencia de perros que no responden al tratamiento refuerza la idea de administrar terapia adyuvante en aquellos pacientes en los que la proteinuria no mejora con la monoterapia.


Zoetis lleva a la clínica la detección de parásitos en sangre con IA