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Con la llegada del otoño, las patas de perros y gatos recuperan protagonismo. Durante el verano, las almohadillas han estado expuestas a arena, agua, sal, superficies calientes, montaña y diferentes terrenos que pueden favorecer la aparición de grietas, pequeñas heridas o irritaciones.Pero no todos los problemas son consecuencia del desgaste: ...
Con la llegada del otoño, las patas de perros y gatos recuperan protagonismo. Durante el verano, las almohadillas han estado expuestas a arena, agua, sal, superficies calientes, montaña y diferentes terrenos que pueden favorecer la aparición de grietas, pequeñas heridas o irritaciones.
Pero no todos los problemas son consecuencia del desgaste: "Si una almohadilla tiene una herida que no cicatriza, supura, se inflama o hace que el animal deje de apoyar, no debemos asumir que simplemente se ha hecho una herida", explica Irene Alfonso, veterinaria especializada en dermatología en DerMadridVet. Algunas enfermedades infecciosas o inmunomediadas pueden comenzar precisamente con alteraciones en las almohadillas.
Por eso, el cambio de estación puede ser un buen momento para incorporar una revisión de patas y uñas a los cuidados habituales.
Qué debemos observar
Una almohadilla sana debe presentar una superficie lisa y, en general, uniforme. Puede haber almohadillas de diferentes colores, incluso zonas rosas, negras o blancas en una misma pata, sin que esto sea necesariamente un problema.
Lo que debe llamar la atención es un cambio respecto a su aspecto habitual. "Que una almohadilla sea negra y de repente aparezca una zona rosa, o al contrario, no significa automáticamente que haya una enfermedad, pero sí es un cambio que conviene observar y, si persiste o aparece junto a otros signos, consultar con el veterinario", señala Irene.
También conviene comprobar periódicamente que no existan grietas profundas, heridas que no cicatrizan, sangrado o secreción, inflamación, cambios de textura, dolor, cojera o un lamido insistente de las patas. "Una cosa es que a un perro no le guste que le toquemos las patas y otra que le duelan. Si una almohadilla duele, hay que averiguar por qué", apunta la especialista.
El pelo entre las almohadillas
En perros con mucho pelo entre los dedos y alrededor de las almohadillas puede ser recomendable mantener esta zona recortada para evitar molestias y facilitar su revisión.
Sin embargo, si el propio animal comienza a morderse o arrancarse el pelo de las patas, puede estar intentando aliviar una molestia, picor o dolor. "Si de repente empieza a arrancarse el pelo de una pata, igual que ocurre en otras zonas del cuerpo, hay que preguntarse qué le está molestando", explica Irene Alfonso.
Cuando la almohadilla parece crecer
Los denominados cuernos cutáneos son formaciones de queratina que pueden aparecer en las almohadillas y adquirir el aspecto de pequeñas prolongaciones o "cuernos". Es una alteración que se observa con mayor frecuencia en determinadas razas, como el cocker.
Cuando alcanzan un tamaño considerable pueden dificultar el apoyo normal. "Hay perros que llegan sin apoyar bien. Si la lesión crece y molesta al caminar, hay que actuar para evitar que termine afectando a su movilidad", señala la dermatóloga veterinaria.
Las uñas
Las uñas también merecen atención periódica, porque mantenerlas en una longitud adecuada ayuda a evitar molestias al caminar y problemas derivados de que crezcan demasiado, se rompan o lleguen a clavarse.
Además de su longitud, conviene observar si se rompen con facilidad, se desprenden, existe inflamación alrededor de ellas, cambios de aspecto, dolor, infecciones o alteraciones que afectan a varias uñas. "Podemos encontrarnos infecciones bacterianas o fúngicas y también enfermedades inmunomediadas que producen alteraciones o incluso la caída de las uñas. Por eso no debemos fijarnos únicamente en si están largas", explica la veterinaria.
En gatos, las uñas tienen una importancia especial
En los gatos, el cuidado de las uñas está además relacionado con su comportamiento natural, ya que necesitan superficies adecuadas para rascar.
Este ejercicio forma parte de su comportamiento de marcaje y les permite realizar un mantenimiento natural de las uñas. "Los gatos deberían tener siempre un lugar donde rascar y poder limar sus uñas. Además, las uñas demasiado largas pueden resultarles incómodas para caminar, saltar o pueden engancharse", señala Irene.
Por ello, además de proporcionar rascadores adecuados, conviene revisar periódicamente su longitud y estado, especialmente cuando no realizan un desgaste natural suficiente.
¿Cómo ayudarles a mantener bien las almohadillas?
Puede ser útil valorar productos específicos destinados a hidratar, proteger o recuperar la barrera de las almohadillas cuando sea necesario. "Las almohadillas son un tejido con mucha queratina y existen productos específicamente formulados para ellas, igual que ocurre con productos destinados a la trufa o a las zonas de apoyo", explica la dermatóloga.
La revisión no requiere mucho tiempo, basta con acostumbrar al animal a la manipulación de las extremidades y comprobar periódicamente almohadillas, espacios entre los dedos y uñas.
La clave está en conocer cómo son normalmente sus patas para detectar cualquier cambio. "Lo importante no es mirar las patas solamente cuando el perro cojea. Si las revisamos de vez en cuando, será mucho más fácil detectar que algo ha cambiado", concluye Irene Alfonso.