El corazón de los perros se acerca cada vez más a la cardiología humana

Los avances de la cardiología humana permiten aplicar nuevas técnicas en perros para tratar arritmias, cardiopatías y enfermedades de las válvulas.

Estado: Esperando

16/09/2026

El corazón de un perro se parece mucho más al de una persona de lo que puede parecer. Ambos tienen dos aurículas y dos ventrículos, funcionan mediante un sistema eléctrico prácticamente idéntico y siguen el mismo circuito básico de circulación. El lado derecho envía la sangre a los pulmones y el izquierdo la impulsa ...

El corazón de un perro se parece mucho más al de una persona de lo que puede parecer. Ambos tienen dos aurículas y dos ventrículos, funcionan mediante un sistema eléctrico prácticamente idéntico y siguen el mismo circuito básico de circulación. El lado derecho envía la sangre a los pulmones y el izquierdo la impulsa al resto del organismo. Las principales diferencias están en el tamaño, la frecuencia cardiaca y algunas características de la circulación coronaria.

Esta similitud hace que muchas técnicas desarrolladas inicialmente en medicina humana puedan trasladarse a la veterinaria. "Desde el punto de vista anatómico y funcional, el corazón de un perro y el de una persona son prácticamente iguales. Lo que cambia sobre todo es el tamaño y algunas particularidades de su funcionamiento", explica Alexis Santana, veterinario especializado en cardiología y cirugía cardiovascular.

Perros y humanos comparten muchas enfermedades cardiacas

Las enfermedades valvulares, las alteraciones del ritmo, las cardiopatías congénitas, la hipertensión, las enfermedades del pericardio o los tumores cardiacos pueden aparecer tanto en personas como en perros. Sin embargo, no todas tienen la misma frecuencia. Mientras que el infarto agudo de miocardio es una de las patologías más relevantes en medicina humana, es extremadamente raro en perros.

Una de las enfermedades que más claramente comparten ambas especies es la degeneración de la válvula mitral. En los perros aparece principalmente asociada al envejecimiento, el tamaño y la predisposición genética, con razas como el Cavalier King Charles Spaniel especialmente afectadas. "En esta raza podemos encontrar perros con una enfermedad mitral avanzada con apenas cinco años", señala Santana.

En ambos casos, el problema es similar. La válvula no cierra correctamente y permite que parte de la sangre retroceda, aumentando la presión en la circulación pulmonar. La diferencia está principalmente en el origen de la enfermedad. En los perros suele deberse a una degeneración de la propia válvula, mientras que en humanos existen causas mucho más diversas.

De MitraClip y PASCAL a VClamp: reparar en lugar de sustituir

La evolución de la cardiología humana también ha cambiado la forma de tratar estas enfermedades. Sistemas como MitraClip o PASCAL permiten reparar la válvula mitral mediante técnicas mínimamente invasivas, sin necesidad de sustituirla.

Esta misma filosofía ha llegado a la medicina veterinaria con VClamp, un sistema diseñado para reparar la válvula mitral de los perros. El objetivo es cerrar la zona por la que se produce el escape de sangre y recuperar su funcionamiento, en lugar de limitarse a tratar las consecuencias de la enfermedad.

Santana, primer cirujano de España y Portugal en realizar esta técnica y primer y único formador oficial de VClamp en Europa, considera que este cambio supone un antes y un después: "Durante muchos años hemos tratado principalmente las consecuencias de la enfermedad cardiaca. Ahora podemos actuar directamente sobre el problema y reparar la estructura que está fallando".

De marcapasos a stents: la medicina humana como fuente de innovación veterinaria

La influencia de la cardiología humana en la veterinaria va mucho más allá de la válvula mitral. Marcapasos, stents, cateterismos, sistemas de cierre de comunicaciones congénitas, valvuloplastias con balón o técnicas de embolización son algunos de los procedimientos que actualmente forman parte de la cardiología intervencionista veterinaria.

La principal limitación no suele ser la enfermedad, sino el tamaño del paciente y la disponibilidad de materiales adaptados. "Muchas veces la diferencia no está en lo que podemos hacer, sino en cómo conseguimos hacerlo en un paciente mucho más pequeño", explica Santana.

Pero el intercambio de conocimiento también ha funcionado en sentido contrario. La medicina humana ha utilizado históricamente modelos animales para desarrollar y perfeccionar técnicas cardiacas que posteriormente se aplicaron en personas. Es uno de los principios que recoge el concepto One Health, que entiende la salud humana y animal como disciplinas estrechamente relacionadas.

Dos cardiologías que avanzan cada vez más juntas

Para Santana, esta conexión seguirá creciendo en los próximos años. Nuevos medicamentos, tratamientos para la hipertensión pulmonar y sistémica y técnicas quirúrgicas e intervencionistas desarrolladas en medicina humana acabarán llegando también a la veterinaria.

"Cuando existe un problema físico en el corazón, lo lógico es intentar reparar ese problema. Los medicamentos pueden ralentizar su evolución y controlar sus consecuencias, pero si existe una lesión estructural, la reparación es la solución más directa", afirma.

El avance de ambas especialidades permitirá, según el veterinario, que cada vez más perros puedan beneficiarse de procedimientos que hasta hace pocos años parecían reservados exclusivamente a los pacientes humanos.