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Los animales de laboratorio son anestesiados para evitar que sufran dolor durante procedimientos invasivos. La anestesia es necesaria para garantizar su bienestar, pero no siempre está exenta de problemas: una anestesia inadecuada puede provocar sufrimiento, alterar los resultados de los experimentos y obligar a los investigadores a repetir las pruebas ...
Los animales de laboratorio son anestesiados para evitar que sufran dolor durante procedimientos invasivos. La anestesia es necesaria para garantizar su bienestar, pero no siempre está exenta de problemas: una anestesia inadecuada puede provocar sufrimiento, alterar los resultados de los experimentos y obligar a los investigadores a repetir las pruebas utilizando más animales.
Un grupo de investigación de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Helsinki trabaja para tratar de resolver estos problemas.
Uno de los problemas más llamativos es que determinados sedantes de uso habitual provocan exoftalmos en las ratas, es decir, hacen que los ojos sobresalgan de las órbitas. Aunque este efecto adverso se conoce desde la década de 1980, los sedantes que lo causan continúan utilizándose ampliamente. Esta protrusión anormal de los ojos los deja expuestos a lesiones dolorosas.
Minna Mustikka, especialista en oftalmología veterinaria, investiga actualmente en su tesis doctoral si un fármaco denominado vatinoxan podría ayudar a evitar este problema. Un medicamento con vatinoxan desarrollado originalmente para la sedación de perros, fruto de la colaboración entre el grupo de investigación y la empresa finlandesa Vetcare, parece mejorar también la seguridad de la anestesia en pequeños roedores.
"El vatinoxan está demostrando realmente su eficacia: hemos comprobado que, en ratas, evita la marcada protrusión ocular asociada al uso de combinaciones habituales de sedantes y también reduce otros efectos adversos que se producen en el interior del ojo. Los resultados ya suponen un importante avance para el bienestar de las ratas de laboratorio", explica Mustikka.
El primer artículo de Mustikka relacionado con su tesis doctoral ha sido publicado en la revista Journal of Ocular Pharmacology and Therapeutics.
En otra tesis doctoral, Emily Lindh investiga los efectos del vatinoxan sobre la circulación sanguínea de los roedores durante la sedación. Lindh, interesada en la medicina de animales de laboratorio, ha desarrollado un amplio trabajo pionero sobre las propiedades generales del vatinoxan como parte de la anestesia en ratas y ratones.
"La sedación y la anestesia son necesarias para garantizar un trato adecuado y humanitario a los animales, pero los efectos adversos de los medicamentos utilizados no deben comprometer la fiabilidad de los resultados de la investigación. En mi tesis doctoral demuestro que el vatinoxan mejora la oxigenación de los tejidos en las ratas al reducir los efectos circulatorios adversos de los sedantes", señala Lindh.
Lindh también ha demostrado que el vatinoxan inhibe el aumento de la glucosa en sangre provocado por estos sedantes, así como la producción excesiva de orina en las ratas.
"El principal objetivo de mi investigación doctoral es mejorar los métodos de investigación de acuerdo con los principios de las 3R. Las ratas siguen siendo una de las especies más utilizadas en la investigación biomédica", añade.
Los principios de las 3R orientan a nivel mundial la investigación con animales de laboratorio y hacen referencia a la Reducción del número de animales utilizados, la Sustitución (Replacement) de la experimentación animal por otros métodos siempre que sea posible y el Refinamiento de los procedimientos para minimizar el daño causado a los animales.
Las veterinarias Anna Meller y Karoliina Alm, del Centro de Animales de Laboratorio, han participado en los estudios desde sus inicios. Ambas consideran que también es importante la forma en la que se trata a los animales antes de realizar los experimentos.
"Estos estudios han confirmado que las ratas y los ratones se acostumbran rápidamente al manejo por parte de las personas cuando este se realiza de manera adecuada y respetando las necesidades del animal. Este ámbito debería desarrollarse más dentro de la medicina veterinaria de animales de laboratorio, ya que permitiría mejorar tanto la fiabilidad de los resultados científicos como el bienestar animal", afirma Alm.
El grupo de investigación está dirigido por el profesor asociado de Farmacología Veterinaria Jussi Honkavaara, que cuenta con más de 20 años de experiencia trabajando con vatinoxan. El investigador destaca que las diferencias entre especies animales resultan especialmente evidentes en el ámbito de la anestesia.
"Un mismo fármaco puede principalmente mejorar la circulación en los perros, aliviar el estreñimiento en los caballos y, en los roedores, evitar que los ojos sobresalgan de las órbitas. La evolución ha configurado la fisiología de cada especie de una forma tan particular que resulta muy difícil predecir cómo pueden afectar los nuevos medicamentos a cada una de ellas. Las respuestas acabarán obteniéndose mediante una investigación básica de alta calidad", explica Honkavaara.
La profesora titular Marja Raekallio, que también participa en las investigaciones sobre el vatinoxan desde sus comienzos, considera especialmente claros los resultados obtenidos en roedores.
"El vatinoxan nos ha enseñado mucho sobre el comportamiento de los medicamentos en diferentes especies animales. Aunque los mecanismos de acción son esencialmente los mismos en ratones y caballos, sus efectos se manifiestan de manera diferente. Ha sido muy satisfactorio comprobar de forma tan evidente la prevención de los problemas oculares en los roedores", señala Raekallio.
La investigación se ampliará ahora de las ratas a los ratones. En sus proyectos de investigación doctoral, iniciados a principios de 2026, las veterinarias Ilbagizadeh "Sima" Mohabadi y Oona Miuku ya han observado que los beneficios detectados en las ratas también pueden reproducirse en ratones. Sin embargo, las dosis óptimas difieren considerablemente entre ambas especies.
"Para nosotros, por encima de todo, se trata de una cuestión de bienestar animal, tanto si hablamos de animales de compañía como de animales de laboratorio. Prevenir los efectos adversos de la anestesia en los experimentos reduce la variabilidad de los resultados y disminuye el número de ratas y ratones necesarios para los estudios. Solo en los países occidentales, una reducción inferior al 1 % supondría evitar el uso de más de un millón de animales cada año. Aunque todavía quedan cuestiones por resolver, las observaciones realizadas por nuestros investigadores podrían llegar a tener un impacto significativo a escala mundial", concluye Honkavaara.