El picor crónico no debe normalizarse: la importancia de abordar las enfermedades dermatológicas

Las enfermedades dermatológicas pueden afectar seriamente al bienestar animal y requieren diagnóstico, seguimiento y tratamientos adaptados para controlar sus síntomas correctamente.

Estado: Esperando

14/09/2026

La dermatología veterinaria continúa siendo, en ocasiones, una especialidad infravalorada dentro de la medicina veterinaria. La percepción de que los problemas de piel son patologías menores o que pueden resolverse únicamente con tratamientos sintomáticos puede contribuir a retrasar diagnósticos, cronificar problemas y, sobre todo, normalizar situaciones que afectan directamente al bienestar del animal. Así lo señala Irene Alfonso, ...

La dermatología veterinaria continúa siendo, en ocasiones, una especialidad infravalorada dentro de la medicina veterinaria. La percepción de que los problemas de piel son patologías menores o que pueden resolverse únicamente con tratamientos sintomáticos puede contribuir a retrasar diagnósticos, cronificar problemas y, sobre todo, normalizar situaciones que afectan directamente al bienestar del animal.

Así lo señala Irene Alfonso, veterinaria especializada en dermatología de DerMadridVet, quien considera necesario cambiar la percepción que existe sobre este tipo de patologías: "No estamos tratando una piel, estamos tratando a un animal que siente, que duerme, que juega, que se relaciona y que puede estar sufriendo".

El picor no es un problema meramente superficial
Uno de los principales motivos por los que la dermatología puede quedar relegada a un segundo plano es que muchas de sus patologías no constituyen una urgencia vital inmediata. Sin embargo, esto no significa que tengan un impacto menor sobre el paciente, y es que un perro o un gato que lleva meses con picor, que se rasca o lame constantemente, que presenta heridas, infecciones recurrentes o alteraciones que interfieren en su descanso está conviviendo con un problema que afecta a su día a día y a su calidad de vida.
"Un animal no debería vivir con picor constante porque su enfermedad sea crónica", apunta Irene Alfonso, quien asegura que una patología no tenga una curación definitiva no significa que no pueda tratarse y controlarse".

Detrás de un problema de piel puede haber mucho más
La especialista recuerda que detrás de un paciente con prurito pueden existir diferentes causas, desde alergias o infecciones hasta enfermedades parasitarias, alteraciones endocrinas o problemas inmunitarios. En algunos casos, además, pueden coexistir varias patologías. Es por ello que reducir la dermatología a la prescripción de un tratamiento puntual supone simplificar en exceso una especialidad que requiere conocimiento, seguimiento y capacidad para establecer un diagnóstico adecuado. "El objetivo no debería ser únicamente conseguir que el animal deje de rascarse durante unos días, sino entender qué está ocurriendo y establecer un manejo que permita controlar la enfermedad a largo plazo", explica la veterinaria.
Otro de los aspectos que preocupa a la especialista es la normalización de determinados síntomas dermatológicos, especialmente cuando se trata de pacientes crónicos, y es que expresiones como "siempre ha tenido dermatitis", "es alérgico" o "en verano siempre está peor" pueden hacer que determinadas situaciones terminen considerándose normales simplemente porque llevan tiempo formando parte de la vida del animal.
Para Irene Alfonso, es precisamente ahí donde existe uno de los principales retos de la dermatología veterinaria: diferenciar lo crónico de lo que se ha normalizado.
Porque, "que un animal tenga una enfermedad dermatológica crónica no significa que deba convivir permanentemente con sus síntomas", y el control de la enfermedad y la mejora de su calidad de vida deben formar parte del objetivo terapéutico.

Derivar también forma parte de la medicina veterinaria
La especialista considera que la clínica generalista desempeña un papel fundamental en la detección y manejo inicial de estos pacientes, pero también en la identificación de aquellos casos que requieren una valoración especializada.
En este sentido, reivindica la derivación a dermatología como una herramienta más para mejorar la atención del paciente: "Derivar no significa que hayamos fracasado. Significa que estamos poniendo al paciente en el centro", señala Irene Alfonso.
La evolución de la medicina veterinaria y la creciente especialización, permiten actualmente abordar las enfermedades dermatológicas desde una perspectiva más completa, y para la veterinaria, este avance debería ir acompañado de una mayor consideración de la dermatología como una especialidad médica al mismo nivel que otras áreas de la profesión.

"Vivir con picor no es vivir bien"
La especialista considera necesario cambiar también la forma en la que se habla de las enfermedades dermatológicas y que "el objetivo no debería ser únicamente que la piel vuelva a presentar un aspecto saludable, sino conseguir que el animal recupere su bienestar. La dermatología veterinaria merece el mismo respeto que cualquier otra especialidad médica y los pacientes dermatológicos merecen que dejemos de considerar su enfermedad como algo meramente estético o secundario, porque vivir con picor no es vivir bien", concluye.