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Un estudio ha descubierto que los chimpancés jóvenes desarrollan patrones vocales propios de la población a la que pertenecen a medida que maduran —durante su desarrollo u ontogenia—, lo que cuestiona la idea mantenida durante mucho tiempo de que sus vocalizaciones son inflexibles y están determinadas únicamente por la genética.La ...
Un estudio ha descubierto que los chimpancés jóvenes desarrollan patrones vocales propios de la población a la que pertenecen a medida que maduran —durante su desarrollo u ontogenia—, lo que cuestiona la idea mantenida durante mucho tiempo de que sus vocalizaciones son inflexibles y están determinadas únicamente por la genética.
La investigación, liderada por la Queen Mary University of London en colaboración con científicos de la Escuela de Psicología, Deporte y Ciencias de la Salud de la Universidad de Portsmouth y publicada en PLOS One, comparó las vocalizaciones de chimpancés infantiles y juveniles pertenecientes a dos poblaciones geográficamente separadas.
Al analizar gruñidos, gemidos y risas, el equipo descubrió que las diferencias entre ambos grupos se hacían más evidentes a medida que los animales crecían. Esto sugiere que su comportamiento vocal continúa desarrollándose durante las primeras etapas de la vida.
De manera similar a lo que ocurre con las personas, capaces de reconocer distintos acentos regionales, los investigadores comprobaron que los chimpancés jóvenes de diferentes comunidades también producían patrones vocales con pequeñas diferencias. Algunas características propias de cada población ya estaban presentes durante la infancia, mientras que otras aparecían durante la etapa juvenil. Este proceso indica que las interacciones sociales, las condiciones ambientales y otros factores no genéticos podrían contribuir a moldear la forma en la que los chimpancés jóvenes se comunican.
Los resultados aportan las primeras evidencias de que las diferencias vocales específicas de cada población se vuelven cada vez más marcadas durante el desarrollo de los chimpancés. Al estudiar cómo cambia la comunicación con el paso del tiempo, en lugar de limitarse a comparar individuos adultos de distintas poblaciones, la investigación ofrece una nueva perspectiva sobre los procesos que configuran el comportamiento vocal en otras especies.
El estudio fue dirigido por la investigadora predoctoral Kassandra Giragosian, de la Queen Mary University of London, y contó como coautores con Marina Davila Ross, profesora asociada de Psicología Comparada de la Universidad de Portsmouth, y Derry Taylor, del Instituto de Ciencias Cognitivas Marc Jeannerod.
Davila Ross explicó que observar con detalle qué pueden y qué no pueden hacer los grandes simios jóvenes en su comunicación vocal, en comparación con los adultos, puede proporcionar pistas importantes sobre la evolución del lenguaje humano. En particular, estudiar los dialectos desde una perspectiva comparativa y centrada en el desarrollo permite comprender hasta qué punto puede variar la comunicación de los simios y la importancia que tiene para los individuos jóvenes adaptar su forma de comunicarse a su entorno social y ecológico.
La investigación se suma a un conjunto creciente de evidencias que apuntan a que la comunicación de los primates es más flexible y dinámica de lo que se pensaba. Al estudiar el desarrollo de las vocalizaciones desde una perspectiva ontogenética, el trabajo proporciona además un marco útil para investigar cómo surgen los sistemas de comunicación y cómo se diversifican dentro de las poblaciones animales.
Aunque el estudio no sostiene que los chimpancés posean un lenguaje o un habla comparable a la humana —que implica, entre otros elementos, una gramática y un léxico compartidos—, sí demuestra de forma convincente que su desarrollo vocal no depende exclusivamente de la genética. El hecho de que determinados patrones vocales propios de cada población aparezcan y se acentúen durante el crecimiento aporta nuevas claves sobre los factores biológicos y ambientales que intervienen en la comunicación de los primates y ofrece una nueva perspectiva sobre la evolución de sistemas de comunicación complejos.
Trabajos anteriores de Davila Ross también han explorado las profundas raíces evolutivas de la comunicación de los primates. En junio, participó como coautora en otro estudio publicado en Communications Biology que mostró que los grandes simios podrían llevar más de 15 millones de años riéndose con un ritmo similar al de los seres humanos actuales, un hallazgo que aporta una pista inesperada sobre la evolución del habla humana.
Anteriormente, también participó en una investigación que demostró que orangutanes y chimpancés imitan con notable precisión las expresiones faciales asociadas a la risa de otros individuos durante el juego. Se trata de un grado de precisión en la comunicación facial que hasta entonces se consideraba exclusivamente humano.