
Estado: Esperando
La declaración de Huelva capital como área en alerta por circulación del Virus del Nilo Occidental vuelve a poner el foco sobre uno de los principales retos de Salud Pública asociados a los mosquitos en España. La Junta de Andalucía ha confirmado la presencia de mosquitos portadores del virus en trampas situadas en las proximidades ...
La
declaración de Huelva capital como área en alerta por circulación del Virus del
Nilo Occidental vuelve a poner el foco sobre uno de los principales retos de
Salud Pública asociados a los mosquitos en España. La Junta de Andalucía ha
confirmado la presencia de mosquitos portadores del virus en trampas situadas
en las proximidades del núcleo urbano, una situación que también ha llevado a
declarar en alerta otros municipios andaluces. En el conjunto de Andalucía se
han diagnosticado esta temporada 63 casos humanos de fiebre del Nilo
Occidental, 25 de ellos con afectación neuroinvasiva, con dos fallecimientos.
La situación de Andalucía se enmarca, además, en un escenario europeo especialmente intenso. Según el último informe conjunto del Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) y la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), publicado el 9 de septiembre con datos hasta el día 3, Europa suma ya 1.086 casos humanos de Virus del Nilo Occidental y 61 fallecimientos, una cifra que supera ampliamente la media de 736 casos registrada en el mismo periodo de los 10 años anteriores. El informe también recoge 121 brotes en équidos y 280 en aves y señala que estos últimos aumentaron de forma marcada durante julio y agosto, superando sus respectivas medias históricas mensuales. En total, la circulación del virus ya ha sido detectada en 105 regiones de 11 países a través de casos o brotes animales, frente a las 88 regiones registradas en el mismo momento de 2025.
Ante este escenario, la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (ANECPLA) recuerda que conocer el comportamiento del mosquito vector resulta fundamental para adoptar medidas de prevención eficaces. Y, en este caso, hay una característica especialmente relevante: los mosquitos del género Culex, principales transmisores del Virus del Nilo Occidental, son fundamentalmente nocturnos, por lo que el riesgo de picadura aumenta desde el anochecer y se mantiene durante la noche hasta las primeras horas del día. "Cuando hablamos del mosquito transmisor del Virus del Nilo Occidental es importante conocer bien su comportamiento para no aplicar medidas preventivas de forma indiscriminada. El Culex tiene unos hábitos diferentes a los del mosquito tigre y sus principales focos de cría también son distintos. La prevención eficaz comienza por conocer al vector al que nos enfrentamos", explica Manuel García Howlett, director general de ANECPLA.
Grandes masas de agua, principal foco de atención
A diferencia del mosquito tigre (Aedes albopictus), que puede reproducirse en pequeños recipientes y acumulaciones de agua de muy reducido tamaño, los mosquitos del género Culex encuentran condiciones especialmente favorables en grandes acumulaciones de agua, como piscinas, albercas, depósitos, bidones, estanques, canales o determinadas instalaciones de almacenamiento de agua. "En el caso del Culex, el mantenimiento adecuado de las grandes masas de agua es fundamental. No se trata simplemente de eliminar cualquier pequeño recipiente que encontremos, como haríamos ante un mosquito tigre, sino de garantizar que piscinas, albercas, depósitos y otras instalaciones con capacidad para acumular grandes volúmenes de agua se mantengan correctamente, con los tratamientos y sistemas de recirculación que correspondan", señala García Howlet.
La noche, el momento clave para protegerse
La segunda gran diferencia respecto a Aedes albopictus está en el comportamiento del mosquito adulto. Mientras el mosquito tigre presenta actividad principalmente diurna, el Culex es principalmente nocturno y concentra su actividad desde el anochecer, durante la noche y hasta el amanecer. Por ello, desde ANECPLA recomiendan prestar especial atención a las medidas de protección personal durante esta franja horaria, especialmente en las zonas donde exista circulación demostrada del Virus del Nilo Occidental. La Asociación recuerda también que las personas especialmente vulnerables deben extremar estas precauciones y que las pertinentes medidas individuales deben complementarse con los programas de vigilancia entomológica y control profesional de vectores desarrollados por las administraciones competentes.
La importancia de conocer al vector
La Fiebre del Nilo Occidental es una enfermedad zoonótica provocada por un virus que circula fundamentalmente en un ciclo entre mosquitos y aves. Los seres humanos y los équidos pueden infectarse a través de la picadura de un mosquito infectado, pero son hospedadores accidentales, dado que no participan en la transmisión y amplificación del virus. Para ANECPLA, esta realidad pone de manifiesto la necesidad de abordar el problema desde una perspectiva One Health, integrando la vigilancia de la salud humana, animal y ambiental. De hecho, la situación de alerta declarada en Huelva contempla precisamente el refuerzo de la vigilancia entomológica, animal y humana, así como de las medidas de comunicación y protección a la ciudadanía. "El Virus del Nilo Occidental no es únicamente un problema de mosquitos ni exclusivamente un problema sanitario. Es un fenómeno en el que interactúan el medio ambiente, los vectores, las aves, los équidos y las personas. Por eso, la respuesta más eficaz es una respuesta coordinada y basada en el conocimiento científico, en la que la Sanidad Ambiental desempeña un papel esencial", concluye García Howlett.
Recomendaciones de ANECPLA para prevenir las picaduras del mosquito Culex
• Extremar la protección desde el anochecer hasta el amanecer, periodo de mayor actividad del mosquito Culex.
• Vestir ropa que cubra brazos y piernas, especialmente al atardecer y durante las horas nocturnas.
• Mantener adecuadamente las piscinas, evitando que el agua quede sin tratamiento o sin la recirculación necesaria.
• Revisar albercas, estanques, depósitos y bidones de agua para garantizar que no se conviertan en focos de cría.
• Evitar acumulaciones de agua de gran volumen sin el tratamiento o mantenimiento adecuado, especialmente en espacios exteriores.
• Mantener correctamente los bebederos de animales y otras instalaciones ganaderas, garantizando su renovación y evitando fugas o zonas de agua estancada.
• Comunicar a las autoridades competentes la detección de focos importantes de proliferación en espacios públicos o privados.
• Confiar el diagnóstico, vigilancia y tratamiento a empresas profesionales de Sanidad Ambiental, especialmente cuando exista una situación de riesgo o circulación confirmada del Virus del Nilo Occidental.