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El artículo "Glucocorticoids do not cause a clinically relevant elevation in the urine protein-to-creatinine ratio in dogs with inflammatory protein-losing enteropathy", publicado en la revista Frontiers in Veterinary Science, señala que el tratamiento de la enteropatía perdedora de proteínas con glucocorticoides no produce grandes aumentos en el ratio proteína/creatinina (proteinuria) ...
El artículo "Glucocorticoids do not cause a clinically relevant elevation in the urine protein-to-creatinine ratio in dogs with inflammatory protein-losing enteropathy", publicado en la revista Frontiers in Veterinary Science, señala que el tratamiento de la enteropatía perdedora de proteínas con glucocorticoides no produce grandes aumentos en el ratio proteína/creatinina (proteinuria) en pacientes caninos. Esto significa que este tipo de terapia es segura y no perjudica la función renal en estos perros.
La administración de glucocorticoides puede inducir proteinuria y cambios morfológicos en el glomérulo renal en perros sanos. Estas alteraciones se deben a modificaciones hemodinámicas, como un aumento en la tasa de filtración glomerular (TFG) y la presión sanguínea. Esto hace que, en muchas enfermedades, la utilización de estos fármacos se deba limitar para no perjudicar la funcionalidad renal del paciente.
La enteropatía perdedora de proteínas es una enfermedad digestiva que produce la pérdida de proteínas plasmáticas en perros afectados por enteropatías inflamatorias crónicas, linfagiectasia intestinal, neoplasias intestinales o linfangitis. Esta enfermedad presenta una elevada mortalidad y su tratamiento suele incluir la administración de glucocorticoides.
El objetivo de este estudio es describir los cambios que se producen en el ratio proteína/creatinina (UPC, por sus siglas en inglés) en perros con enteropatía perdedora de proteínas bajo tratamiento con glucocorticoides.
Causa subyacente
Los investigadores señalan que ninguno de los perros del estudio presentó un UPC mayor de 0,9. Por el contrario, el 83% de los pacientes mostraron un ratio menor de 0,5 a lo largo de todo el estudio.
Este valor de 0,5 es considerado por la Sociedad Internacional de Interés Renal (IRIS, por sus siglas en inglés) como el límite máximo antes de considerar que existe proteinuria. Por tanto, si algún perro con enteropatía perdedora de proteínas presenta proteinuria, el clínico debe sospechar de alguna patología concomitante que esté perjudicando la funcionalidad renal.
De manera semejante, la prevalencia de bacteriuria subclínica fue del 16,7% en este estudio, lo que refleja que los glucocorticoides no predisponen a la aparición de infecciones urinarias en este tipo de pacientes.
También cabe destacar que este tipo de terapia ayuda a reducir los niveles del índice de actividad clínica en enteropatías crónicas caninas (CCECAI, por sus siglas en inglés). Este índice refleja la severidad de los signos clínicos que presentan perros afectados por enfermedades digestivas crónicas.
El UPC al inicio del estudio se correlaciona con el CCECAI, lo que sugiere que los perros más clínicamente afectados son aquellos que tienen peor funcionalidad renal. Sin embargo, los autores indican que dicha correlación se pierde tras iniciar el tratamiento con glucocorticoides. Esto significa que, tras iniciar el tratamiento, la proteinuria depende en mayor medida de otros factores o enfermedades que de la gravedad de la enteropatía perdedora de proteínas.
En conclusión, los investigadores señalan que la administración de glucocorticoides en perros con enteropatía perdedora de proteínas no aumenta el UPC, siendo seguros a nivel renal. Por tanto, en este tipo de pacientes, se debe explorar una causa subyacente cuando se detecte proteinuria.