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Después de semanas de vacaciones, viajes, cambios de entorno, playa, montaña, estancias en residencias o casas de familiares, perros y gatos también tienen que enfrentarse a la vuelta a la rutina. Y es que el regreso a casa y la recuperación de los hábitos habituales pueden convertirse en una ...
Después de semanas de vacaciones, viajes, cambios de entorno, playa, montaña, estancias en residencias o casas de familiares, perros y gatos también tienen que enfrentarse a la vuelta a la rutina. Y es que el regreso a casa y la recuperación de los hábitos habituales pueden convertirse en una fuente de estrés para algunos animales.
Ese estrés puede verse reflejado en su comportamiento, pero también en su piel y su pelaje. Lamidos constantes, acicalado excesivo, pérdida de pelo o incluso el empeoramiento de problemas dermatológicos que ya existían, pueden ser algunas de las señales que los tutores deben tener en cuenta al finalizar el verano. Es por eso que septiembre y la vuelta a la rutina "puede ser un buen momento para hacer una pequeña revisión y comprobar que el verano no ha dejado ninguna consecuencia en su salud", explica la veterinaria especializada en dermatología de DerMadridVet, Irene Alfonso, quién aconseja seguir estas seis recomendaciones para comprobar que nuestros perros y gatos vuelven a la rutina en buenas condiciones.
1. Revisa primero la piel y comprueba que no haya parásitos
Después de pasar más tiempo al aire libre, especialmente en zonas de campo o montaña, o si ha estado en una residencia u hotel para animales, "lo primero que comprobaría son los parásitos", explica la veterinaria, quien recuerda que también es importante observar si existen picaduras, pequeñas heridas, zonas enrojecidas, costras o lesiones que antes no estaban.
2. Si ha ido a la playa, acláralo en la ducha y sécalo bien
El verano puede ser especialmente exigente para la piel. El agua del mar, la arena, el cloro y la humedad pueden dejar restos que conviene eliminar. Por eso, después de un día de playa, es recomendable aclarar todo el cuerpo del perro con agua y secarlo correctamente, evitando que permanezca húmedo durante horas.
"La humedad mantenida puede favorecer determinados problemas cutáneos, entre ellos las piodermas o infecciones bacterianas de la piel. Si se han quedado húmedos y no se les ha aclarado en la ducha, pueden tener una infección", señala Irene.
3. No atribuyas todo al estrés postvacacional
La vuelta a la rutina puede provocar que un perro se lama más o un gato se empiece a acicalar continuamente, pudiendo estar sufriendo estrés postvacacionarl, pero no siempre es la explicación.
"Los animales que han estado en residencias, por ejemplo, pueden haber experimentado cambios importantes como dormir solos, convivir con otros perros o gatos, escuchar ladridos continuamente o modificar sus horarios habituales", explica la veterinaria, quien asegura que ese estrés puede favorecer determinadas conductas a las que tendremos que estar más atentos para detectarlas.
Pero, en cuanto a la piel se refiere, antes de pensar que simplemente está estresado, habrá que descartar que exista un problema dermatológico que esté provocando picor o molestias.
4. Vigila la cantidad de pelo que pierde
Los cambios de estaciones traen consigo una mayor muda y es normal que perros y gatos pierdan más pelo en esta época, pero "lo que no debería considerarse normal es una pérdida excesiva y continua durante todo el año", explica la dermatóloga.
En estos casos el cepillado ayuda a eliminar el pelo muerto y mantener una buena higiene de la piel. En perros de pelo corto puede ser suficiente utilizar periódicamente una manopla para retirar ese pelo muerto, pero si, además, aparecen calvas, sequedad, falta de brillo, picor o lamido constante, conviene consultar con un veterinario para determinar el origen.
5. Mira las almohadillas después del verano
Playa, arena, montaña, caminos y largos paseos pueden pasar factura a las almohadillas de nuestros peludos y por eso tras las vacaciones debemos comprobar que estén lisas, sin grietas, heridas, supuración o inflamación y observar especialmente si el perro tiene molestias al caminar.
Para estos casos existen productos específicos para hidratar y recuperar las almohadillas, pero Irene advierte de que no todas las lesiones deben tratarse como una simple rozadura, ya que "si nos encontramos con un cambio de coloración que no estaba presente anteriormente o una herida que no cierra, se inflama, supura o no le permite apoyar bien, debemos acudir al veterinario", señala.
6. Comprueba las uñas
Las uñas también deberían formar parte de esta revisión de vuelta de vacaciones.
En el caso de los perros debemos comprobar que no las tengan demasiado largas, rotas o clavadas y observar si existen cambios que puedan indicar una infección u otro problema.
En los gatos, las uñas tienen aun más importancia, ya que necesitan disponer de lugares adecuados para rascar y limarlas de manera natural.
"En ambos casos, unas uñas demasiado largas pueden llegar a dificultarles el caminar, saltar o agarrarse correctamente", asegura la veterinaria.
Así pues, la vuelta de vacaciones puede ser, por tanto, un buen momento para hacer una revisión general de la salud de nuestros animales y recuperar sus hábitos de higiene, prevención y cuidado antes de volver completamente a la rutina.
Para Irene Alfonso, la dermatología veterinaria exige especialmente prestar atención a la historia del animal: "Es preguntar, hablar con el tutor y encontrar el origen. Dónde ha estado, qué ha hecho, si se ha bañado, si se ha secado correctamente, si ha tenido contacto con otros animales, si ha estado separado de sus propietarios o si ha cambiado sus rutinas son datos que pueden ayudar a encontrar la causa".