
Estado: Esperando
Una nueva investigación del Royal Veterinary College (RVC) ha analizado cómo la estructura de la industria avícola de Gran Bretaña influye en su capacidad para hacer frente a la influenza aviar de alta patogenicidad (IAAP). El estudio concluye que, además de las medidas de bioseguridad aplicadas en las explotaciones, existen ...
Una nueva investigación del Royal Veterinary College (RVC) ha analizado cómo la estructura de la industria avícola de Gran Bretaña influye en su capacidad para hacer frente a la influenza aviar de alta patogenicidad (IAAP). El estudio concluye que, además de las medidas de bioseguridad aplicadas en las explotaciones, existen otros factores más amplios, como la planificación, las infraestructuras y los riesgos financieros, que también desempeñan un papel importante en la capacidad del sector para prepararse y responder ante los brotes de la enfermedad.
Los resultados podrían ayudar tanto a los responsables políticos como a la industria avícola a reforzar la preparación frente a futuras crisis sanitarias y, al mismo tiempo, proteger uno de los sectores de producción alimentaria más importantes del país. Estas conclusiones llegan, además, en un momento especialmente relevante, coincidiendo con el desarrollo del Plan de Crecimiento del Sector Avícola del Reino Unido.
La carne de ave es la más consumida en Reino Unido y constituye una fuente cada vez más importante de proteína asequible. Cada año se crían aproximadamente 1.100 millones de aves en Gran Bretaña, principalmente para la producción de carne, aunque también para obtener alrededor de 12.000 millones de huevos.
Durante los últimos cuatro años, Gran Bretaña ha sufrido los brotes de IAAP más graves registrados hasta el momento, que han afectado de forma reiterada tanto a aves de corral comerciales como a aves silvestres. Por ello, mejorar la capacidad de respuesta y recuperación de la industria avícola se ha convertido en una cuestión cada vez más importante para la producción de alimentos, la salud animal y humana y el conjunto de la economía.
Partiendo de este contexto, investigadores del RVC y de la Universidad de Cambridge realizaron una evaluación estructural de la industria avícola de Gran Bretaña desde la perspectiva de su capacidad para hacer frente a la gripe aviar. El estudio combinó una revisión de la literatura científica, documentos normativos y evidencias aportadas por la propia industria; 19 entrevistas con representantes de distintos ámbitos del sector; visitas a explotaciones y talleres con las partes implicadas.
Posteriormente, los investigadores elaboraron mapas de las redes de producción y distribución avícola para comprender cómo interactúan las diferentes partes de la industria y detectar dónde pueden surgir vulnerabilidades frente a la enfermedad. El análisis económico estructural tuvo en cuenta aspectos temporales, espaciales y operativos y utilizó posteriormente un marco de ecología política crítica para analizar los puntos en los que surgen tensiones entre los factores sociales, económicos y ecológicos.
El estudio determinó que la capacidad para hacer frente a la gripe aviar no depende únicamente de las medidas adoptadas en cada explotación, sino también de factores que afectan al conjunto del sistema avícola. En concreto, la investigación identificó dos grandes desafíos relacionados con la planificación y los seguros.
Los investigadores comprobaron que las decisiones de planificación, entre ellas la ubicación de las explotaciones avícolas y la forma de compatibilizar esta actividad con las prioridades medioambientales y las comunidades locales, pueden influir en la capacidad del sector para afrontar la enfermedad.
También identificaron el riesgo financiero como un desafío significativo. El acceso limitado a seguros frente a la gripe aviar y los actuales sistemas de indemnización condicionan la forma en la que los productores gestionan los brotes y se recuperan de sus consecuencias.
Entre las conclusiones adicionales, el estudio señala que los sectores de producción de carne de ave, huevos y aves de caza presentan diferentes características productivas y, por tanto, se enfrentan a distintos riesgos sanitarios. Asimismo, la concentración geográfica de la producción avícola y de las infraestructuras de procesamiento puede condicionar la gestión del riesgo de enfermedad a lo largo de las cadenas de suministro.
Los mapas de producción y distribución desarrollados durante el estudio constituyen, según los investigadores, un recurso de utilidad para la industria, la comunidad científica y los responsables políticos, ya que pueden contribuir a orientar la planificación futura y mejorar la preparación frente a nuevos brotes.
En conjunto, los resultados apuntan a que reforzar la capacidad del sector frente a la gripe aviar exigirá adoptar medidas que vayan más allá de las explotaciones individuales. A medida que continúa creciendo la demanda de productos avícolas, serán cada vez más importantes las decisiones sobre dónde ubicar nuevas instalaciones, cómo modernizar las ya existentes y de qué manera gestionar los riesgos asociados a las enfermedades para mantener un sector avícola sólido y sostenible.
El Dr. Mat Hennessey, profesor de Agronegocios del RVC, señaló:
«Aunque las actividades que se realizan diariamente dentro y alrededor de las explotaciones son importantes para mantener la protección frente a las enfermedades, nuestro estudio amplía la perspectiva para reflexionar sobre la visión a largo plazo de un sector avícola resiliente. Nuestro análisis estructural identifica importantes desafíos relacionados con la planificación de los lugares en los que podría desarrollarse la producción avícola y con la capacidad de los productores para asegurarse frente a la amenaza permanente de la gripe aviar».
El Dr. Ivo Syndicus, investigador posdoctoral en Transformaciones Sociales de la Bioseguridad de la Universidad de Oxford, explicó:
«Para afrontar la amenaza que representa la gripe aviar para las aves de corral en Gran Bretaña, es importante mirar más allá de la bioseguridad aplicada únicamente en las explotaciones y adoptar una perspectiva más amplia sobre cómo la propia estructura de nuestra industria avícola puede generar determinadas vulnerabilidades. Este estudio supone una evaluación pionera de la industria avícola británica y de su relación con factores sociales, económicos y medioambientales que será necesario abordar para construir un futuro más resiliente».
Paniz Hosseini, estudiante de doctorado del Departamento de Medicina Veterinaria de la Universidad de Cambridge, añadió:
«Una de las principales conclusiones de este estudio es la necesidad de una coordinación multisectorial en materia de planificación e infraestructuras. Aunque las recomendaciones para mantener unas prácticas sólidas de bioseguridad siguen siendo extremadamente importantes y eficaces, la bioseguridad por sí sola, sin la coordinación a escala general que destaca este trabajo, podría no ser suficiente para mejorar en el futuro la preparación y la prevención frente a las enfermedades».
Esta investigación se llevó a cabo en el marco del proyecto FluTrailMap, un programa científico multidisciplinar desarrollado en Gran Bretaña y liderado por el Pirbright Institute. El estudio fue financiado por el Biotechnology and Biological Sciences Research Council y el Department for Environment, Food and Rural Affairs a través del programa de respuesta rápida de UK Research and Innovation (UKRI).