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La obesidad canina ha dejado de ser un problema estético para consolidarse como una de las patologías nutricionales más comunes —y más infradiagnosticadas— entre los perros en España. Según distintas fuentes veterinarias, entre el 40% y el 50% de los perros españoles presenta sobrepeso u obesidad, una cifra que ...
La obesidad canina ha dejado de ser un problema estético para consolidarse como una de las patologías nutricionales más comunes —y más infradiagnosticadas— entre los perros en España. Según distintas fuentes veterinarias, entre el 40% y el 50% de los perros españoles presenta sobrepeso u obesidad, una cifra que se sitúa por encima del 50% a nivel mundial según datos de la Real Sociedad Canina de España (RSCE). Un estudio local realizado en Las Palmas de Gran Canaria elevó la prevalencia hasta el 41% de los perros analizados.
El verano no ayuda. Los profesionales veterinarios coinciden en que la combinación de altas temperaturas, cambios de rutina por las vacaciones y mayor permisividad con premios y sobras de mesa favorece que muchos perros lleguen a septiembre con varios kilos de más.
Menos ejercicio por el calor. A partir de los 24 ºC, muchos perros ya pueden sufrir sobrecalentamiento durante el paseo, lo que lleva a los propietarios a acortar o directamente suprimir las salidas en las horas centrales del día. El resultado: menos gasto calórico durante semanas.
Rutinas menos estructuradas. La flexibilidad de horarios propia del verano —viajes, segundas residencias, cambios de convivencia— altera los horarios de comida y facilita raciones menos controladas.
Círculo especialmente peligroso para los perros que ya tienen sobrepeso. El exceso de grasa actúa como aislante térmico y dificulta la disipación del calor, por lo que los perros obesos toleran peor las altas temperaturas y son más vulnerables al golpe de calor, lo que a su vez reduce aún más su disposición a hacer ejercicio.
Premios y "vacaciones" también para la dieta. El verano relaja el control de las raciones, con más premios, restos de comida y comidas fuera de horario que rara vez se contabilizan como parte de la ingesta calórica diaria.
"Todos los veranos vemos el mismo patrón en consulta: perros que llegan en septiembre con uno o dos kilos de más, algo que en razas pequeñas puede suponer un sobrepeso de entre el 15% y el 30% de su peso ideal. El problema es que ese aumento casi nunca se produce de golpe, sino semana a semana, con paseos más cortos y raciones menos medidas, y por eso pasa desapercibido para muchas familias hasta que ya es un problema instaurado", explica Francisco Alcázar, veterinario nutricionista.
"El sobrepeso no es solo una cuestión de estética: sobrecarga las articulaciones, dificulta la termorregulación, incrementa el riesgo cardiovascular y reduce la esperanza de vida del animal. La buena noticia es que, a diferencia de otras patologías, en la gran mayoría de los casos es reversible con un ajuste de dieta y actividad supervisado", añade.