Un estudio identifica los principales factores de riesgo de infección por Toxocara canis en perros

Un estudio epidemiológico realizado en Egipto y publicado en Frontiers in Veterinary Science ha analizado la exposición de 409 perros a Toxocara canis, detectando anticuerpos frente al parásito en el 25,9 % de los animales. La investigación señala la edad, la vida en exteriores, la alimentación casera, la convivencia con gatos, la coprofagia y la falta de desparasitación regular como factores asociados a un mayor riesgo de infección.

Estado: Esperando

31/07/2026

La edad, la alimentación, el estilo de vida y la desparasitación son algunos de los factores que influyen en el riesgo de infección por Toxocara canis, según un estudio epidemiológico realizado en Egipto y publicado en Frontiers in Veterinary Science. La investigación, basada en el análisis de 409 perros, revela ...

La edad, la alimentación, el estilo de vida y la desparasitación son algunos de los factores que influyen en el riesgo de infección por Toxocara canis, según un estudio epidemiológico realizado en Egipto y publicado en Frontiers in Veterinary Science. La investigación, basada en el análisis de 409 perros, revela que el 25,9 % de los animales había estado expuesto al parásito y destaca la importancia de reforzar las medidas preventivas para reducir tanto la infección en los perros como el riesgo de transmisión a las personas.

Los investigadores analizaron muestras de sangre de perros procedentes de cuatro gobernaciones egipcias —El Cairo, Qalyubia, Kafr El-Sheikh y Gharbia— mediante pruebas serológicas para detectar anticuerpos frente a Toxocara canis. Esta metodología ofrece una visión más amplia de la exposición al parásito que los análisis coprológicos convencionales, especialmente en perros adultos, en los que la eliminación de huevos puede ser intermitente o incluso inexistente.

El estudio identificó varios factores asociados de forma significativa con un mayor riesgo de infección. Los perros de más de cuatro años fueron los que presentaron una mayor seroprevalencia, reflejando una exposición acumulativa al parásito con el paso del tiempo. Asimismo, vivir en exteriores fue uno de los factores más determinantes, ya que estos animales tuvieron una probabilidad de infección más de cinco veces superior a la de los perros que permanecían en el interior.

La alimentación también influyó en el riesgo. Los perros alimentados con comida casera registraron una prevalencia significativamente mayor, una diferencia que los autores atribuyen al posible consumo de carne cruda o poco cocinada, vísceras o alimentos contaminados, así como a unas condiciones higiénicas deficientes durante la preparación de la dieta.

Junto a estos factores, la convivencia con gatos, la coprofagia y la ausencia de programas regulares de desparasitación se asociaron igualmente con una mayor probabilidad de exposición a Toxocara canis. El análisis estadístico confirmó que todos ellos incrementan de forma significativa el riesgo de infección, poniendo de manifiesto el peso que tienen tanto el manejo sanitario como las condiciones ambientales en la epidemiología del parásito.

Toxocara canis es uno de los nematodos intestinales más frecuentes en los perros y una de las zoonosis parasitarias de mayor relevancia a nivel mundial. Los animales infectados eliminan huevos a través de las heces, contaminando el suelo y otros espacios públicos. La ingestión accidental de estos huevos por parte de las personas, especialmente los niños, puede dar lugar a enfermedades como la larva migrans visceral u ocular y, en casos poco frecuentes, a complicaciones neurológicas.

Aunque los autores destacan que la serología no permite diferenciar entre infecciones activas y pasadas, consideran que esta herramienta ofrece una estimación más sensible de la exposición al parásito que los métodos tradicionales. En este sentido, recomiendan combinar pruebas serológicas y parasitológicas en futuras investigaciones para mejorar la vigilancia de la enfermedad.

Los investigadores concluyen que la desparasitación periódica, el control de la alimentación, una adecuada higiene ambiental y la reducción de la exposición a entornos contaminados son medidas esenciales para disminuir la circulación de Toxocara canis y reducir el riesgo de transmisión entre animales y personas.