"No estudiamos veterinaria para estar en nuestro trabajo media jornada delante de un ordenador, sino para tocar pelo, escamas o plumas"

Patricia Martínez Goikoetxea, veterinaria de pequeños animales en Algorta Centro Veterinario, repasa más de tres décadas de ejercicio profesional en Getxo. Defensora de una medicina veterinaria familiar, preventiva y cercana, destaca la evolución diagnóstica de la clínica, el acompañamiento a las familias, la gestión ética de colonias felinas y la necesidad de dar mayor visibilidad social a la profesión veterinaria.

Estado: Esperando

30/07/2026

Patricia Martínez Goikoetxea le gusta presentarse como una "veterinaria de familia". Licenciada en Veterinaria en 1993, ha desarrollado toda su carrera profesional en Getxo, la ciudad donde reside. Cuenta que durante años formó parte del equipo de un centro veterinario con atención de urgencias las 24 horas, una experiencia que ...

Patricia Martínez Goikoetxea le gusta presentarse como una "veterinaria de familia". Licenciada en Veterinaria en 1993, ha desarrollado toda su carrera profesional en Getxo, la ciudad donde reside. Cuenta que durante años formó parte del equipo de un centro veterinario con atención de urgencias las 24 horas, una experiencia que marcó su trayectoria. "Después, y seguramente debido a la edad y la experiencia vivida, decidí trabajar más tranquila y dedicada a la medicina veterinaria familiar y preventiva", continúa relatando.

Fruto de esa decisión, desde 2015 ejerce en Algorta Centro Veterinario, donde trabaja apoyada por compañeros de grandes centros cercanos que cuentan con todo tipo de métodos de diagnóstico e imagen. "En mi centro realizo atención primaria, desde las primeras visitas tan importantes de cachorros y gatitos a las últimas, tan dolorosas", matiza. La mayor parte de su trabajo se centra en consultas generales sobre alimentación, educación y comportamiento, seguimiento y tratamiento de enfermedades agudas y crónicas, así como todo tipo de trámites administrativos relacionados con movimientos en el Registro de Identificación de Animales de Compañía del País Vasco (REGIA) y con la emisión de certificados de exportación mediante la plataforma CEXGAN para que perros y gatos puedan viajar junto a sus familias por el mundo.

En este sentido, señala que la clínica atiende exclusivamente a perros y gatos, poniendo importancia en la atención amable tanto de unos como de otros. Por otro lado, Martínez Goikoetxea pertenece a la Asociación de Veterinarios Españoles Especialistas en Pequeños Animales (AVEPA) y forma parte de los grupos de especialidad en Nutrición Clínica Veterinaria (GENCV) y Medicina Felina (GEMFE), donde ha sido responsable de asesoramiento sobre gestión de colonias felinas y coordinadora de formación online. Precisamente, la gestión ética de colonias mediante el método CER constituye una de sus principales áreas de interés.

Desde diciembre de 2024, asesora sobre legislación relacionada con la profesión veterinaria a través de la plataforma VetsUnidos. "Debido a esa vorágine normativa que tanto convulsionó a la profesión, formo parte de la Junta de Gobierno del Ilustre Colegio de la Profesión Veterinaria de Bizkaia desde hace ahora aproximadamente un año", agrega.

Con más de tres décadas de experiencia, recuerda que cuando comenzó era poco habitual disponer de un ecógrafo en una clínica, mientras que hoy "forma parte vital de la clínica" y existen técnicas como la resonancia magnética o el TAC al alcance de los profesionales. "Ahora podemos diagnosticar mejor y, por tanto, tratar mejor a nuestros pacientes. Eso no significa que antes no supiéramos hacerlo, sino que hoy contamos con herramientas que facilitan mucho nuestro trabajo", puntualiza.

Desde otro punto de vista, también ha cambiado la percepción social de la profesión. "Creo firmemente que el papel del veterinario es ahora más visible para la sociedad. Sin embargo, aún no estamos posicionados donde merecemos. Sigo notando que los veterinarios somos algo invisibles", lamenta. No en vano, la experta destaca que "los clínicos de pequeños animales formamos parte de la vida de las familias, acompañando en la enfermedad".

A pesar de ser una profesión muy vocacional en general, lo resume en que "no estudiamos veterinaria para estar en nuestro trabajo media jornada delante de un ordenador, sino para tocar pelo, escamas o plumas".

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