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Cada vez son más las personas que deciden incluir a sus perros y gatos en sus vacaciones de verano. Sin embargo, viajar con una mascota requiere algo más que preparar su equipaje. Una mala planificación puede convertir el desplazamiento en una experiencia estresante para el animal e incluso aumentar el ...
Cada vez son más las personas que deciden incluir a sus perros y gatos en sus vacaciones de verano. Sin embargo, viajar con una mascota requiere algo más que preparar su equipaje. Una mala planificación puede convertir el desplazamiento en una experiencia estresante para el animal e incluso aumentar el riesgo de sufrir problemas de salud durante el trayecto.
Desde petolo, el seguro veterinario digital para perros y gatos, recuerdan que muchos de los problemas que surgen durante los viajes pueden evitarse con una buena planificación y pequeños cambios antes y durante el desplazamiento.
"Cuando planificamos unas vacaciones solemos pensar en el equipaje, las reservas, pero a menudo olvidamos preparar el viaje desde el punto de vista de la mascota. Pequeños gestos como mantenerla hidratada, hacer paradas o respetar sus tiempos pueden marcar una gran diferencia en su bienestar durante el trayecto", explica Ana Feijoo, Country Manager de petolo en España.
El viaje empieza antes de salir de casa
Uno de los errores más habituales es improvisar. Si la mascota no está acostumbrada a viajar, conviene familiarizarla con el sistema de viaje unos días antes del desplazamiento para que lo asocie con un entorno seguro.
También es recomendable comprobar que toda la documentación está al día. Si se viaja al extranjero, conviene verificar que el pasaporte europeo para animales de compañía, el microchip y la vacunación antirrábica cumplen los requisitos del país de destino. Asimismo, realizar una revisión veterinaria entre dos y tres semanas antes del viaje permite confirmar que la mascota está en condiciones de viajar y comprobar si necesita alguna vacuna o tratamiento preventivo.
Antes de confirmar el alojamiento, también conviene revisar las condiciones de acceso para mascotas, ya que algunos establecimientos pueden solicitar que el animal cuente con un seguro de responsabilidad civil durante la estancia.
Al igual que antes de salir, también es aconsejable preparar todo lo necesario para el trayecto: agua, comida, su medicación habitual y algunos objetos familiares, como una manta o su juguete favorito, que pueden ayudar a reducir el estrés durante el viaje.
El calor también viaja en el coche
Aunque el vehículo disponga de aire acondicionado, las altas temperaturas obligan a extremar las precauciones. A partir de los 25 °C, el calor ya puede representar un riesgo para muchos perros, especialmente en el caso de animales mayores, cachorros, razas braquicéfalas —como bulldogs o carlinos— o perros con un subpelo muy denso, que tienen más dificultades para regular su temperatura corporal.
La hidratación también desempeña un papel clave. Llevar agua fresca y ofrecer durante las paradas ayuda a prevenir la deshidratación, especialmente en los trayectos largos. Asimismo, recuerdan que nunca se debe dejar a una mascota sola dentro del coche, ni siquiera durante unos minutos, ya que la temperatura en el interior del vehículo puede aumentar rápidamente y poner en riesgo su vida.
Además, los expertos aconsejan preparar un pequeño botiquín para la mascota con material básico de primeros auxilios, como desinfectante, vendas, pinzas para retirar garrapatas, un termómetro, la medicación habitual del animal y los teléfonos de contacto de centros veterinarios cercanos al destino. Si el animal tiene la piel especialmente sensible o va a permanecer muchas horas al aire libre, también puede ser recomendable incluir protector solar específico para mascotas. Asimismo, conviene consultar previamente con el veterinario si es aconsejable llevar medicación para el mareo, antidiarreicos o electrolitos para prevenir posibles problemas digestivos o de deshidratación durante el viaje.
Las paradas también forman parte del viaje
En los trayectos largos, realizar descansos periódicos permite que la mascota pueda beber agua, moverse y relajarse antes de continuar el recorrido. En el caso de los perros, aprovechar estas pausas para dar un pequeño paseo también ayuda a reducir el estrés y hace que el viaje resulte mucho más llevadero.
Los expertos recomiendan aprovechar estos descansos para comprobar cómo se encuentra el animal, ofrecerle agua y permitirle descansar unos minutos antes de retomar el viaje. Adaptar el ritmo del desplazamiento a sus necesidades puede contribuir a que el trayecto sea más cómodo y seguro para todos.
Llegar al destino también requiere adaptación
El viaje no termina al bajar del coche. Para muchas mascotas, llegar a un entorno nuevo, con olores, sonidos y rutinas diferentes, también puede resultar una fuente de estrés. Por ello, los expertos recomiendan permitir que el animal explore el nuevo espacio a su ritmo. Preparar una parte del lugar con su cama, una manta o alguno de sus juguetes habituales puede ayudar a que se sienta más seguro durante los primeros días.
Además, antes de iniciar las vacaciones, resulta recomendable localizar un centro veterinario cercano al alojamiento para poder actuar con rapidez en caso de cualquier imprevisto. Si el destino se encuentra en zonas donde existen enfermedades transmitidas por parásitos, también conviene consultar con el veterinario las medidas preventivas más adecuadas, como la protección frente a garrapatas y mosquitos.
La prevención es la mejor compañera
Desde petolo recuerdan que una revisión veterinaria antes de un desplazamiento, especialmente en animales mayores o con patologías previas, puede ayudar a detectar posibles riesgos y resolver dudas relacionadas con la documentación necesaria, las vacunas, los tratamientos preventivos y el estado de salud del animal antes de emprender el viaje.
Asimismo, si las vacaciones transcurren en países del área mediterránea u otras zonas de riesgo, los expertos recomiendan realizar entre cuatro y seis meses después del regreso un análisis de sangre para descartar enfermedades transmitidas por parásitos, como la leishmaniosis o la babesiosis, que pueden permanecer asintomáticas durante semanas o incluso meses.
En este contexto, contar con un seguro veterinario permite afrontar con mayor tranquilidad cualquier imprevisto durante las vacaciones y facilita el acceso a atención veterinaria cuando más se necesita, ayudando a que los tutores puedan centrarse en disfrutar del viaje junto a sus mascotas.
Además, disponer de acceso a videoconsultas veterinarias puede resultar especialmente útil durante las vacaciones. Ante cualquier duda sobre el estado de salud de la mascota, permite recibir una primera valoración profesional sin necesidad de acudir inmediatamente a una clínica desconocida.
"Nuestro objetivo es acompañar a los tutores en el cuidado de sus perros y gatos durante todo el año. Viajar también forma parte de ese cuidado", concluye Ana Feijoo.