Los perros ganan protagonismo en la vida familiar de los españoles

El 83,2 % de los españoles incluye a su perro cuando retrata momentos importantes en familia y el 82 % lo considera un miembro más del núcleo familiar, según el Barómetro de los Petparents y Petfriendly en España. Fundación Affinity recuerda que esta integración refleja un cambio social en la forma de convivir con los animales de compañía y subraya la importancia de hacerlo respetando sus necesidades y bienestar.

Estado: Esperando

28/07/2026

La foto familiar en España está cambiando de encuadre, y no es casualidad. El 83,2% de los españoles, es decir, 8 de cada 10, incluyen a su perro cuando retratan momentos importantes en familia, según el Barómetro de los Petparents y Petfriendly en España. Por otra parte, este estudio muestra otro porcentaje parecido: ...

La foto familiar en España está cambiando de encuadre, y no es casualidad. El 83,2% de los españoles, es decir, 8 de cada 10, incluyen a su perro cuando retratan momentos importantes en familia, según el Barómetro de los Petparents y Petfriendly en España. Por otra parte, este estudio muestra otro porcentaje parecido: el 82% de las personas considera a su perro un miembro más de su núcleo familiar, por lo que es natural que queramos compartir nuestro tiempo con él, lo que es un claro ejemplo de normalización social.

En este contexto, la Fundación Affinity recuerda que la integración de los animales de compañía en estos gestos cotidianos tiene un componente social relevante para el bienestar. Los perros actúan como catalizadores sociales, de manera que incluirlos en actividades diarias facilita la interacción con el entorno y contribuye a que las personas se sientan más relajadas.

¿Por qué ahora los perros ocupan un lugar más central en las familias?

Hoy convivimos en realidades muy distintas a las de hace unas décadas, con más personas que viven solas, parejas sin hijos, familias reconstituidas o proyectos de vida diversos. En todos esos contextos, los vínculos afectivos como los que se establecen con los animales de compañía adquieren un mayor peso. El perro ya no es únicamente el animal con el que convivimos, sino que para muchas personas enriquece las tradicionales relaciones de familia o amistad. 

"En los últimos años hemos visto cómo el concepto de familia se ha ido ampliando para dar cabida a nuevas formas de convivencia. En ese contexto, para muchas personas su perro ya no es solo un animal de compañía, sino una figura significativa dentro de su vida familiar. Y eso se refleja en algo muy sencillo: empezamos a tenerlo en cuenta cuando organizamos nuestra vida", explica Loreto Sánchez, psicóloga colaboradora de la Fundación Affinity.

Al mismo tiempo, también ha cambiado la forma en la que entendemos a los animales, con una mayor conciencia de que son seres con necesidades propias, capaces de establecer relaciones complejas con las personas. Por eso, para muchos, el perro ha pasado de ocupar un lugar secundario a estar presente en decisiones cotidianas, desde cómo se distribuye el tiempo hasta cómo se organizan los planes.

Convivir con un perro

Si aceptamos que los perros son miembros de pleno derecho de la familia, compartir con ellos diferentes actividades y experiencias resulta algo espontáneo y natural. "Cada vez más hablamos de perros y gatos como animales de familia. La diferencia no es solo terminológica, sino que refleja un cambio profundo en nuestra manera de entender la relación con ellos", detalla Jaume Fatjó, director de la Cátedra Fundación Affinity Animales y Salud en la Universitat Autònoma de Barcelona.

Desde el punto de vista del perro, incluirlo en rutinas compartidas puede tener beneficios emocionales concretos. Para ellos, acompañar a su grupo social a lo largo del día aporta seguridad, posibilita interactuar con las personas y con otros perros y ofrece oportunidades para explorar y realizar ejercicio. Aun así, conviene ajustar expectativas. Lo que para algunos puede ser enriquecedor, para otros puede resultar estresante, de modo que la clave está en valorar cómo vivirá cada animal lo que compartimos con él.

Integración saludable

Por último, el vínculo emocional es un pilar básico de la relación, pero debería ir acompañado de un esfuerzo por comprender cómo vive el perro su día a día y las experiencias que comparte con nosotros. Los perros perciben y reaccionan al mundo de forma distinta a las personas, y una experiencia que para nosotros puede ser agradable o emocionante, para ellos puede no serlo.

Integrar a un perro en la vida familiar no significa que tenga que acompañarnos siempre o participar en todas las actividades. También necesita momentos de tranquilidad, rutinas relativamente estables y un espacio propio donde pueda descansar sin ser molestado.

Del mismo modo, es importante aprender a reconocer las señales que nos dicen que está a gusto, así como aquellas que sugieren que empieza a sentirse incómodo, para poder adaptar el plan si es necesario.


[1] Fuente: Elaborado por Hamilton y AEDPAC