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La Real Sociedad Canina de España (RSCE) propone reconocer los perros como fumadores pasivos en la reforma actual de la Ley del Tabaco, de forma que se reconozcan en las políticas públicas de bienestar animal que los canes también son víctimas de la exposición involuntaria al humo y a los ...
La Real Sociedad Canina de España (RSCE) propone reconocer los perros como fumadores pasivos en la reforma actual de la Ley del Tabaco, de forma que se reconozcan en las políticas públicas de bienestar animal que los canes también son víctimas de la exposición involuntaria al humo y a los residuos del tabaco.
Asimismo, la organización propone a los ministerios de Sanidad y de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 la elaboración de una guía oficial con recomendaciones para proteger a los animales de compañía frente a estas sustancias.
La RSCE considera que la reforma ofrece una oportunidad para extender la conciencia sobre el tabaquismo pasivo a aquellos espacios en los que los perros dependen completamente de las decisiones de sus propietarios, especialmente las viviendas y los vehículos privados. La protección debe alcanzar también los parques y otros espacios públicos, donde las colillas y los productos con nicotina abandonados pueden convertirse en un riesgo añadido.
La guía incluiría recomendaciones como no fumar ni vapear en viviendas, vehículos o espacios cerrados donde permanezcan animales; reducir la presencia de residuos en muebles, tejidos y superficies; y mantener colillas, cigarrillos, dispositivos y líquidos con nicotina fuera de su alcance. La RSCE pide prestar especial atención a cachorros, perros de edad avanzada y animales con problemas respiratorios.
Distintos estudios veterinarios han detectado cotinina, el principal metabolito de la nicotina, en muestras de perros que conviven con fumadores, confirmando su exposición a los compuestos derivados del tabaco. Además de inhalar el humo presente en el ambiente, los animales pueden entrar en contacto con partículas que permanecen adheridas a muebles, alfombras, tejidos o a su propio pelaje, una forma de exposición conocida como humo de tercera mano.
La organización recuerda, además, que la nicotina es una sustancia tóxica para los perros y que la ingestión accidental de colillas, cigarrillos, líquidos para vapeadores u otros productos con nicotina puede provocar cuadros graves que requieren atención veterinaria urgente.
"Los perros comparten nuestros hogares, nuestras rutinas y el aire que respiramos, pero no pueden elegir alejarse del humo ni decidir qué sustancias permanecen en su entorno. Si la sociedad ha asumido la necesidad de proteger a las personas frente a la exposición involuntaria al tabaco, también debemos proteger a los animales que viven con nosotros y dependen por completo de nuestros cuidados", señala José Miguel Doval, presidente de la RSCE.