Los errores más frecuentes al tratar problemas de piel en perros y gatos

El picor, la caída de pelo, las heridas que no cicatrizan o la aparición de bultos en perros y gatos pueden esconder alergias, infecciones u otras patologías que requieren diagnóstico veterinario. La dermatóloga Irene Alfonso, de DermadridVet, advierte de los riesgos de reutilizar tratamientos antiguos, aplicar productos naturales o seguir recomendaciones de redes sociales sin supervisión profesional.

Estado: Esperando

24/07/2026

Cuando ves que tu perro o gato no deja de rascarse, se muerde una pata, pierde pelo o tiene una herida que no termina de curarse, cuesta quedarse de brazos cruzados. Lo único que pasa por tu cabeza en esos momentos es ¿cómo puedo ayudarle? Quieres aliviarle cuanto antes y buscas algo que tengas ...

Cuando ves que tu perro o gato no deja de rascarse, se muerde una pata, pierde pelo o tiene una herida que no termina de curarse, cuesta quedarse de brazos cruzados. Lo único que pasa por tu cabeza en esos momentos es ¿cómo puedo ayudarle? Quieres aliviarle cuanto antes y buscas algo que tengas en casa: aloe vera, una crema que el veterinario le recetó hace tiempo o un champú recomendado en redes. Lo haces porque te duele verle incómodo y porque crees que, al menos, estás haciendo algo por él. Pero ¿sabemos realmente qué estamos poniendo sobre su piel?

Una lesión que parece pequeña puede tener detrás una alergia, una infección o incluso un tumor, y ese intento de ayudar puede irritarla, ocultar sus síntomas y retrasar el diagnóstico que el animal necesita.

Y es que según explica la veterinaria especializada en dermatología en DermadridVet, Irene Alfonso, "uno de los errores más frecuentes es dar al animal lo mismo que recibió en otro momento porque entonces funcionó, o utilizar lo que le han recomendado porque le fue bien al perro de otra persona".

La especialista también se encuentra con familias que utilizan champús sin prescripción, pomadas humanas, aloe vera, árbol de té y otros productos considerados naturales sin saber exactamente qué tipo de lesión están tratando. "Una marca, una herida o un bulto pueden tener apariencias similares, pero responder a causas completamente distintas", comenta.
Ante esta realidad, el primer paso para ayudarles es identificar qué estamos haciendo mal. Estos son los errores más frecuentes que debemos evitar a toda costa frente a un problema de piel y los consejos profesionales para garantizar que reciben el cuidado que necesitan.

Una lesión parecida no significa el mismo diagnóstico

El hecho de que dos problemas dermatológicos se parezcan a simple vista no implica que deban tratarse de la misma manera. El picor, por ejemplo, puede estar relacionado con una alergia ambiental o alimentaria, una infección bacteriana, la presencia de levaduras, parásitos u otras enfermedades. "Aplicar un producto sin conocer el origen de la lesión puede empeorarla o dificultar su valoración posterior. No todo lo que parece una herida lo es, y tampoco todos los picores tienen la misma causa", advierte Alfonso.

Por este motivo, la veterinaria desaconseja reutilizar tratamientos antiguos sin supervisión profesional: "Un medicamento prescrito meses atrás respondió a un diagnóstico y a unas circunstancias concretas, que no tienen por qué coincidir con el problema actual", asegura.

Lo mismo ocurre con los tratamientos recomendados por familiares, conocidos o usuarios de redes sociales. La dosis, la duración y el tipo de producto deben adaptarse al animal, su edad, su historial clínico, su entorno y la enfermedad que presenta. "Incluso dos perros con una misma patología pueden necesitar abordajes diferentes en función de su estilo de vida, el ambiente en el que viven, la respuesta al tratamiento y las posibilidades de seguimiento por parte de la familia", explica la veterinaria.

 

Cambiar la alimentación no siempre es la solución

Otra de las reacciones más habituales ante la aparición de picor, caída de pelo o enrojecimiento es cambiar inmediatamente la alimentación del animal, y aunque existe una relación entre la salud intestinal y la piel, no todos los problemas dermatológicos están provocados por el pienso "Muchas familias ven una lesión y lo primero que preguntan es si deben cambiar la dieta. La alimentación puede influir, pero hay que valorarla dentro de un diagnóstico completo y no convertirla automáticamente en la causa de cualquier problema de piel", señala la dermatóloga.

Y es que los cambios de alimento continuos sin una pauta profesional también pueden complicar el diagnóstico. Para confirmar o descartar una reacción adversa a los alimentos puede ser necesario realizar una dieta de eliminación controlada, con ingredientes seleccionados y durante un periodo concreto. "Cambiar a un pienso que se presenta como hipoalergénico no permite extraer conclusiones fiables", asegura.

 

Los productos naturales también pueden causar problemas

El término "natural" suele percibirse como sinónimo de seguro, pero no todos los productos naturales son adecuados para la piel de perros y gatos.

El aloe vera, los aceites esenciales, el árbol de té o las mezclas caseras pueden provocar irritaciones, resultar tóxicos si el animal los lame o reaccionar de manera diferente dependiendo del tipo de lesión. Es por eso que la especialista recomienda no aplicar ninguna crema, aceite, champú o desinfectante sin consultar previamente, especialmente cuando la lesión está abierta, sangra, aumenta de tamaño o provoca molestias.

"Las pomadas de uso humano también pueden contener principios activos o concentraciones que no son apropiados para animales. Además, perros y gatos suelen lamerse las zonas en las que se aplican estos productos, lo que incrementa el riesgo de ingestión", advierte Irene.

 

Redes sociales: información útil, pero no siempre fiable

Internet y las redes sociales han facilitado el acceso a información sobre salud animal y permiten a las familias localizar profesionales especializados, pero el problema aparece cuando un consejo general se utiliza como si fuera un diagnóstico individual. "Antes de seguir una recomendación", Irene Alfonso aconseja "debemos comprobar quién ofrece la información, qué formación tiene y si existe un interés comercial detrás del contenido".

La veterinaria también recomienda desconfiar de expresiones genéricas como "producto formulado con veterinarios" cuando no se identifica a los profesionales que han participado en su desarrollo ni se explica cuál ha sido su función. "Las redes pueden ayudar y hacer daño prácticamente en la misma medida. Lo importante es saber quién está informando, quién está vendiendo el producto y qué respaldo profesional existe realmente", explica.

 

No todos los bultos son verrugas o grasa

Además del picor o el enrojecimiento, la aparición de un bulto debe ser motivo de consulta veterinaria, y es que otro de los errores más comunes es asumir que se trata de una verruga por la edad del animal o de una acumulación de grasa porque la masa es blanda y se mueve al tocarla.

Aunque muchas lesiones pueden ser benignas, su aspecto o consistencia no permiten descartar otros procesos: "No debemos dar por normal una masa porque el animal sea mayor o porque parezca grasa. Cualquier lesión nueva debe revisarse. Puede no ser importante, pero hay que comprobarlo", insiste Alfonso.

Entre las señales de alarma que justifican una consulta se encuentran el picor persistente, la caída de pelo, el enrojecimiento, las heridas que no cicatrizan, las manchas nuevas, los cambios en el color o el grosor de la piel y cualquier bulto o masa que antes no estuviera.

 

Revisar la piel también forma parte de la prevención

La veterinaria aconseja que las familias observen regularmente la piel y el pelo de sus animales, como puede ser revisar el brillo, la densidad y la calidad del manto, así como comprobar si existen zonas sin pelo, costras, heridas, manchas, inflamaciones o cambios que no estaban presentes anteriormente. "Hay que conocer cómo es normalmente la piel de nuestro animal para detectar antes cualquier cambio y no dar por normal algo que va evolucionando", explica.

Fotografiar una lesión cuando aparece puede ayudar a comprobar si aumenta de tamaño, cambia de color o se extiende mientras llega el momento de la consulta. No obstante, esta medida no debe sustituir la valoración veterinaria ni utilizarse como excusa para retrasarla.

Otra forma de prevención es realizarle a tu animal revisiones dermatológicas anuales: "igual que cogemos cita para las vacunas, deberíamos concienciarnos a realizarles una revisión de piel todos los años", explica la veterinaria.

Un diagnóstico adecuado no siempre permite curar definitivamente enfermedades como las alergias, pero sí reducir la frecuencia y la intensidad de los brotes, controlar el picor y mejorar de forma considerable la calidad de vida del animal. "El objetivo es que un paciente que presenta brotes todos los meses pase a tenerlos una o dos veces al año, o que sean tan leves que puedan controlarse fácilmente con las pautas prescritas. No siempre podemos curar del todo la piel, pero sí conseguir que el animal viva mucho mejor", concluye Irene Alfonso.