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La Organización Colegial Veterinaria (OCV) llama a la concienciación de la sociedad para evitar el abandono de animales de compañía, sobre todo perros y gatos, y reclama a las administraciones medidas efectivas para atajar esta lacra, como el control del cumplimiento de la identificación obligatoria de los de animales de ...
La Organización Colegial Veterinaria
(OCV) llama a la concienciación de la sociedad para evitar el abandono
de animales de compañía, sobre todo perros y gatos, y reclama a las
administraciones medidas efectivas para atajar esta lacra, como el
control del cumplimiento de la identificación obligatoria de los de
animales de compañía Durante el año 2025, según datos de la Fundación Affinity
recientemente conocidos, más de 285.000 perros y gatos (169.000 y
116.000 respectivamente) fueron recogidos por centros municipales,
protectoras y refugios, lo que supone un ligero descenso respecto a
2024, que debe verse más como un estancamiento de las cifras que como
una mejora real según los autores del estudio. De hecho, España siendo el país europeo con mayor abandono de
animales. Entre los principales motivos, de acuerdo con el mencionado
estudio, las entidades receptoras identifican las camadas no deseadas
(15 %), la pérdida de interés por el animal (14 %), el cambio de
domicilio o traslado (12 %), el fin de la temporada de caza (10 %) y los
problemas de comportamiento (10 %). En la cruda realidad del abandono animal en España se comprueba que
la inmensa mayoría de los ejemplares que llegan a los centros de acogida
–tres de cada cuatro perros y más del 90 ciento de los gatos- carecen
de microchip y registro, por lo que resulta casi imposible localizar a
sus propietarios para que pueda aplicarse la sanción pertinente. Sesenta por ciento de perros identificados Según expone la OCV, el número estimado de perros identificados con
microchip en España ronda el 60% del total, aunque con mucha variación
territorial. Parece claro, dada la proporción de perros -identificados o
no- que llegan a los centros de protección, que los ejemplares
identificados se pierden mucho menos y se recogen en estos centros en un
número muy inferior al de los no identificados. Cuando un veterinario identificador implanta un microchip en un
animal de compañía lo registra en la base de datos de la comunidad
autónoma a la que pertenece. Ese número de identificación es único en
todo el mundo, permitiendo que si se extravía, las autoridades como la
Policía Local, los centros de protección o los centros veterinarios
logren localizar al propietario y entregarle de forma directa, rápida y
efectiva a su animal. En el caso de los gatos, las cifras de animales identificados son muy
inferiores, entre otras causas por el desconocimiento sobre la
obligatoriedad de la identificación y la falta de utilidad del microchip
que perciben los propietarios de gatos que no salen de los domicilios
(los denominados gatos "indoor" o de interior). Tenencia responsable y cría legal Además, es preciso reiterar el valor de trazabilidad que supone el
microchip. La identificación del animal desde el principio de su vida es
obligatoria y permite conocer su procedencia y los titulares a nombre
de quién ha estado registrado. "Es muy útil para las administraciones, que pueden basar sus
políticas de bienestar y protección animal en datos de censo lo más
cercanos posibles a la realidad, así como para el seguimiento y sanción
de los casos de maltrato. Es la mejor herramienta para luchar contra las
llamadas granjas de perros y gatos", explica Yasmina Domínguez,
consejera de Pequeños Animales de la OCV. También garantiza que el origen del animal es legal evitando el
fraude respecto a la edad, raza o estado de salud. Por otro lado, para
la vigilancia y control de las zoonosis y de las enfermedades de
declaración obligatoria (EDOs), la identificación y registro de los
animales de compañía también es imprescindible. El estado sanitario de
los animales, por ejemplo respecto a la rabia, Leishmania o
Equinococosis, queda registrado gracias a su microchip, evitando así
graves problemas de salud pública. La identificación en situaciones de maltrato es una salvaguarda
imprescindible para el animal que la posee. "De cara a las
administraciones, un animal no identificado es un animal que no existe y
puede quedar indefenso en las manos de su posible maltratador",
recuerda la OCV, que señala por último que la identificación es por
tanto una protección para el animal ante el extravío, el abandono o el
maltrato. Finalmente, Yasmina Domínguez se refiere a la necesidad de una mayor
concienciación social respecto a lo que es la tenencia responsable de
animales de compañía para evitar el abandono, y recomienda que "antes de
decidir compartir toda su vida con nosotros se consulte con un
veterinario, pues todos los animales no son los adecuados ni todas las
familias son las idóneas".