La esquistosomiasis muestra las primeras señales de resistencia al único tratamiento disponible

La esquistosomiasis es una de las enfermedades tropicales desatendidas más extendidas del mundo, que afecta a más de 250 millones de personas en 79 países, y es particularmente común entre niños y comunidades vulnerables

Estado: Esperando

20/07/2026

Investigadores del Instituto Wellcome Sanger, (Reino Unido) el Real Colegio Veterinario (RVC) y el Colegio Médico de Wisconsin (Estados Unidos) han liderado una colaboración internacional a gran escala que ha analizado cientos de genomas de Schistosoma mansoni recolectados de personas en varios países de África y el Caribe.Así, han ...

Investigadores del Instituto Wellcome Sanger, (Reino Unido) el Real Colegio Veterinario (RVC) y el Colegio Médico de Wisconsin (Estados Unidos) han liderado una colaboración internacional a gran escala que ha analizado cientos de genomas de Schistosoma mansoni recolectados de personas en varios países de África y el Caribe.

Así, han identificado cambios genéticos en poblaciones silvestres del gusano parásito que causa la esquistosomiasis, los cuales podrían reducir su respuesta al praziquantel, el único tratamiento disponible. El estudio proporciona una alerta temprana para los programas de control y erradicación de la enfermedad. De esta forma, los hallazgos, publicados en 'Science Advances', destacan la necesidad de una vigilancia genómica continua para ayudar a proteger la eficacia a largo plazo del praziquantel.

La esquistosomiasis es una de las enfermedades tropicales desatendidas más extendidas del mundo, que afecta a más de 250 millones de personas en 79 países, y es particularmente común entre niños y comunidades vulnerables. Las personas se infectan cuando la fase larvaria de unos diminutos gusanos parásitos, conocidos como esquistosomas o trematodos sanguíneos, penetra la piel al entrar en contacto con agua infestada.

El praziquantel es el único tratamiento disponible actualmente para la esquistosomiasis. Se trata de una tableta que actúa provocando espasmos severos y parálisis de los músculos de los gusanos. Los programas de administración masiva de medicamentos para la esquistosomiasis comenzaron en Uganda en 2003 y desde entonces se han extendido por el África subsahariana y más allá. Sin embargo, a medida que su uso se ha incrementado en las últimas dos décadas, ha crecido la preocupación por el potencial desarrollo de resistencia al praziquantel.

En un nuevo estudio, investigadores analizaron datos de secuenciación del genoma completo de 570 parásitos de Schistosoma mansoni, el principal agente causal de la esquistosomiasis intestinal humana, y de la especie Schistosoma rodhaini, estrechamente relacionada y transmitida por roedores. Se recolectaron muestras en África y el Caribe, incluyendo Senegal, Camerún, Kenia, Uganda, Tanzania, Puerto Rico y Guadalupe. El equipo combinó estos datos genómicos recién generados con conjuntos de datos disponibles públicamente para investigar cómo cambia la composición genética de las poblaciones de parásitos bajo un tratamiento a largo plazo.

Los investigadores hallaron claras diferencias genéticas entre las poblaciones de parásitos en distintos países, además de evidencia de que los parásitos pueden propagarse a grandes distancias geográficas. También identificaron cuatro cambios genéticos naturales en el gen Sm.TRPM PZQ que se asociaron con una menor sensibilidad al praziquantel en pruebas de laboratorio.

El equipo también analizó parásitos extraídos de individuos infectados antes y después del tratamiento con praziquantel. En algunos casos, los parásitos persistieron tras el tratamiento, lo que aporta más pruebas de que la eficacia reducida del fármaco podría existir ya a niveles bajos en poblaciones endémicas.

Estos hallazgos son significativos porque los cambios genéticos vinculados a la resistencia a los medicamentos pueden permitir que esta resistencia surja y se propague con el tiempo, lo que permite que las infecciones persistan. Los hallazgos también proporcionan una base importante para el monitoreo de las poblaciones de parásitos a medida que los países intensifican sus esfuerzos para erradicar la esquistosomiasis.

El doctor Stephen Doyle, coautor principal del Instituto Wellcome Sanger, resume: "Los genomas de los parásitos ofrecen información fascinante sobre su pasado y pueden revelar indicios sobre su futuro. La secuenciación del genoma completo nos brinda una perspectiva sin precedentes sobre cómo se estructuran y evolucionan las poblaciones de esquistosomas en África, y al caracterizar la variación en la diana molecular del fármaco a gran escala, podemos pasar de la vigilancia reactiva al monitoreo proactivo.

Comprender esta variación genética tiene un gran potencial para respaldar los esfuerzos de control, identificando las señales de alerta de resistencia antes de que se arraigue y amenace el progreso logrado durante décadas de programas de tratamiento que afectan a cientos de millones de personas en todo el mundo".