"La medicina de urgencias es una carrera de fondo que requiere cuidar tanto de los pacientes como de los profesionales que los atienden"

La especialización, la incorporación de tecnología avanzada y una creciente demanda de atención médica de alta calidad para los animales están transformando la veterinaria de urgencias. En este contexto, los profesionales afrontan diariamente casos críticos, elevada presión asistencial y una importante carga emocional.

Estado: Esperando

21/07/2026

Las áreas de urgencias y cuidados intensivos son uno de los ámbitos más complejos, exigentes y avanzados de la profesión veterinaria. La atención a pacientes críticos requiere rapidez en la toma de decisiones, capacidad de análisis, trabajo multidisciplinar y una elevada implicación emocional. La corresponsable del Servicio de Urgencias y Cuidados Intensivos de ...

Las áreas de urgencias y cuidados intensivos son uno de los ámbitos más complejos, exigentes y avanzados de la profesión veterinaria. La atención a pacientes críticos requiere rapidez en la toma de decisiones, capacidad de análisis, trabajo multidisciplinar y una elevada implicación emocional. La corresponsable del Servicio de Urgencias y Cuidados Intensivos de AniCura Ars Veterinaria, Marta García Piñeiro, defiende que la medicina intensiva veterinaria representa "uno de los entornos más exigentes de la veterinaria, pero también uno de los más estimulantes desde el punto de vista clínico y humano".

Acerca de sus inicios, explica que "durante mis primeros años tras finalizar la carrera, comencé a trabajar en un pequeño hospital veterinario donde tuve la oportunidad de conocer a profesionales que despertaron mi interés por el mundo de las urgencias y la hospitalización". En aquel momento, su intención era dedicarse a los mamíferos marinos, pero el contacto diario con pacientes críticos terminó redefiniendo su trayectoria.

"La medicina de urgencias y cuidados intensivos combina rapidez en la toma de decisiones, razonamiento clínico, monitorización constante y un trabajo muy cercano con pacientes en situaciones especialmente delicadas", afirma. A medida que fue adquiriendo experiencia, asegura que descubrió una gran motivación personal en el manejo de los casos más complejos y en la posibilidad de influir directamente en la evolución de pacientes graves. Esa inquietud la llevó a continuar formándose en centros con especialistas diplomados europeos en urgencias y cuidados intensivos. En relación a esa etapa, subraya que "fue fundamental para consolidar mi interés por la medicina intensiva y para iniciar un camino de formación continuada y especialización".

Casos críticos y patologías más frecuentes

El trabajo diario en un servicio de urgencias veterinarias está marcado por la variedad y complejidad de los casos. Según detalla la co-responsable del Servicio de Urgencias y Cuidados Intensivos de AniCura Ars Veterinaria, uno de los cuadros más frecuentes son los procesos gastrointestinales agudos, especialmente vómitos y diarreas severas, así como las obstrucciones intestinales causadas por cuerpos extraños. "Son situaciones muy habituales en urgencias y muchas veces requieren actuaciones rápidas para evitar complicaciones graves", apunta.

También ocupan un lugar destacado los pacientes con compromiso respiratorio severo. Entre ellos, se encuentran neumonías bacterianas o neumonías por broncoaspiración, especialmente en animales con alteraciones neurológicas, regurgitación o cuadros digestivos graves. Así pues, matiza que "estos pacientes suelen requerir hospitalización intensiva, oxigenoterapia y una monitorización muy estrecha debido al riesgo de deterioro respiratorio agudo".

La veterinaria destaca la elevada frecuencia de pacientes con compromiso hemodinámico, como casos de shock séptico asociados a perforaciones gastrointestinales o hemoabdómenes secundarios a la rotura de masas abdominales. "Son situaciones que requieren una actuación rápida y una estabilización intensiva desde el momento del ingreso", señala.

Otro de los escenarios habituales en urgencias es el politrauma. Atienden con frecuencia gatos politraumatizados tras caídas desde altura y perros atropellados, pacientes que suelen presentar lesiones complejas y requieren un abordaje multidisciplinar. Por lo tanto, declara que "son casos que exigen monitorización continua y coordinación entre diferentes especialistas debido a la complejidad de las lesiones asociadas".

Además de las emergencias agudas, una parte importante de la actividad en cuidados intensivos corresponde a la descompensación de enfermedades crónicas. Entre los cuadros más frecuentes, se encuentran la cetoacidosis diabética, las reagudizaciones de enfermedad renal crónica y la insuficiencia cardiaca congestiva. "Estos pacientes requieren hospitalización intensiva y un manejo muy individualizado", añade.

Trabajo en equipo basado en la empatía

Para la veterinaria, trabajar en situaciones críticas requiere una combinación constante de habilidades clínicas y humanas. "Considero fundamental ser capaz de mantener la calma y pensar con claridad en situaciones de alta presión", expone. En muchas ocasiones, las decisiones deben tomarse en cuestión de minutos y pueden resultar determinantes para la supervivencia del paciente.

La capacidad de priorización y el trabajo coordinado también son esenciales, dado que "el manejo de pacientes críticos implica una monitorización constante y una coordinación muy estrecha entre veterinarios, auxiliares y diferentes especialistas". En hospitales de referencia, la colaboración multidisciplinar resulta imprescindible para ofrecer una atención adecuada.

Asimismo, las habilidades comunicativas son fundamentales, debido a que "los tutores suelen encontrarse en momentos de gran estrés e incertidumbre, y necesitan sentirse acompañados y comprendidos durante todo el proceso asistencial".

La empatía, tanto hacia los animales como hacia sus familias, es otro de los pilares de esta especialidad. "No hay que olvidar que detrás de cada paciente existe un vínculo emocional muy importante", enfatiza. A su juicio, el equilibrio entre medicina crítica, capacidad resolutiva y trato humano define precisamente la esencia de las urgencias veterinarias.

Elevada carga emocional

Uno de los aspectos menos visibles de la medicina intensiva veterinaria es el impacto psicológico que genera sobre los profesionales. García Piñeiro reconoce que la carga emocional en urgencias y cuidados intensivos es "muy elevada" y, en muchas ocasiones, "infravalorada". Por ello, menciona que "convivimos diariamente con situaciones críticas, toma de decisiones complejas y una elevada presión asistencial, tanto desde el punto de vista médico como emocional".

Aunque los veterinarios intentan mantener siempre una actitud profesional y transmitir seguridad, reconoce que el desgaste emocional es inevitable porque "en urgencias se invierte una enorme cantidad de tiempo, energía y carga mental en cada paciente". Esa implicación suele continuar incluso fuera del horario laboral, especialmente cuando se trabaja durante horas o días intentando sacar adelante a un paciente grave.

Uno de los aspectos más difíciles de asumir es que, pese al esfuerzo realizado, no siempre se logra un desenlace favorable. "Existe una tendencia a la autoexigencia y a cuestionarse constantemente si se podría haber hecho algo más", admite. De esta forma, considera fundamental normalizar la importancia de la salud mental dentro de la profesión veterinaria y fomentar estrategias que ayuden a gestionar el desgaste emocional.

De igual forma, insiste en la necesidad de aprender a establecer límites, apoyarse en el trabajo en equipo y desconectar fuera del entorno hospitalario. En este sentido, reflexiona que "la medicina de urgencias es una especialidad muy vocacional y apasionante, pero también es una carrera de fondo que requiere cuidar no solo de los pacientes, sino también de los profesionales que los atienden".

Promoviendo la formación continuada

En una especialidad donde los avances científicos y tecnológicos son continuos, la formación permanente es clave. La medicina intensiva veterinaria está en constante evolución y cada año aparecen nuevos protocolos, herramientas diagnósticas y opciones terapéuticas. Así, la veterinaria reitera que "trabajar con información actualizada mejora no solo el nivel técnico, sino también la capacidad de razonamiento clínico y la seguridad en la toma de decisiones".

En consecuencia, considera fundamental mantenerse al día mediante congresos, publicaciones científicas y colaboración con otros especialistas. "La veterinaria actual avanza a gran velocidad y cada vez está más especializada", remarca. A su juicio, la actualización constante debe entenderse como una parte inherente de la profesión.

Avances tecnológicos

La incorporación de nuevas tecnologías ha optimizado la atención de emergencias veterinarias. Entre las herramientas más importantes, menciona la ecografía `point-of-care', que actualmente forma parte del abordaje inicial de prácticamente cualquier paciente crítico. "El uso del ecógrafo en urgencias permite detectar de forma rápida alteraciones potencialmente graves, como derrames, hemoabdomen, neumotórax o cambios compatibles con obstrucción gastrointestinal", indica.

Los analizadores laboratoriales rápidos son capaces de proporcionar en pocos minutos datos fundamentales como lactato, glucosa, gasometrías, electrolitos o hematocrito, lo que "permite valorar el estado hemodinámico del paciente y monitorizar la respuesta al tratamiento de forma continua y mucho más precisa". A su vez, destaca la evolución de los sistemas de monitorización en cuidados intensivos. Hoy en día, muchos hospitales veterinarios disponen de equipos avanzados para controlar presión arterial, electrocardiografía, oxigenación, ventilación o perfusión tisular. "La capacidad de detección precoz de complicaciones ha mejorado enormemente", expresa.

No obstante, advierte de que la tecnología debe entenderse siempre como una herramienta de apoyo y no como un sustituto del criterio clínico, por lo que sostiene que "la combinación entre experiencia clínica, capacidad de toma de decisiones y apoyo tecnológico es lo que realmente permite ofrecer una atención de urgencias de alto nivel".

Cada vez más especializados

Sobre la evolución de la veterinaria en España, considera que el cambio de los últimos años ha sido "muy significativo", especialmente en medicina de pequeños animales, donde "hemos pasado de una veterinaria más generalista a una profesión cada vez más especializada". Según detalla, muchos hospitales de referencia trabajan con estándares comparables a los de la medicina humana en monitorización, diagnóstico avanzado y cuidados críticos.

Respecto a la percepción social de la profesión, opina que "los tutores están mucho más implicados en la salud y bienestar de sus animales y demandan una medicina de mayor calidad". Esta mayor implicación ha impulsado el desarrollo de especialidades, la incorporación de tecnología avanzada y el crecimiento de hospitales 24 horas.

En el área de urgencias, la evolución ha sido especialmente evidente, ya que "actualmente existe una mayor formación específica, protocolos más estandarizados y una mentalidad más orientada a la medicina basada en la evidencia".

Luces y sombras en la veterinaria española

En comparación con otros sistemas veterinarios internacionales, España ofrece un nivel asistencial comparable al de muchos países europeos. Sin embargo, reconoce que todavía existen diferencias relacionadas con la estructura hospitalaria y el grado de medicalización.

"En países como Reino Unido, Estados Unidos o algunos países del norte de Europa es más habitual que los pacientes sigan protocolos diagnósticos y terapéuticos muy completos desde el inicio", puntualiza. Aunque esta tendencia también ha crecido en España, especialmente en hospitales de referencia, todavía existen limitaciones condicionadas por factores económicos y culturales.

Igualmente, la organización hospitalaria presenta diferencias. En otros países existe una cultura más consolidada de hospitales altamente sectorizados y con equipos especializados muy estructurados. Aun así, resalta que muchos hospitales españoles trabajan ya con ventilación mecánica, hemodiálisis, transfusiones, nutrición asistida.

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