Salitre, arena y sol: cómo proteger la piel y el pelo de los perros en verano

Con motivo del Día Mundial del Perro, la estilista canina y felina Sonia Cózar recuerda la importancia de cuidar la piel, el pelo y las almohadillas de los perros durante el verano. Aclarar el salitre, retirar la arena, evitar superficies calientes, usar protección solar específica y mantener una rutina de cepillado ayudan a prevenir irritaciones, quemaduras y molestias.

Estado: Esperando

16/07/2026

Con motivo del Día Mundial del Perro, que se celebra el 21 de julio, la experta Sonia Cózar explica cómo proteger la piel y el pelo de los perros frente al salitre, la arena y el sol para que disfruten del verano sin riesgos. Cada 21 de julio se celebra ...

Con motivo del Día Mundial del Perro, que se celebra el 21 de julio, la experta Sonia Cózar explica cómo proteger la piel y el pelo de los perros frente al salitre, la arena y el sol para que disfruten del verano sin riesgos.

Cada 21 de julio se celebra el Día Mundial del Perro, una fecha que coincide con el momento del año en el que más tiempo compartimos con ellos al aire libre: playas, piscinas, largos paseos y planes bajo el sol. Sin embargo, ese verano tan esperado también pone a prueba la salud de su piel y su pelo.

Hablamos con Sonia Cózar, peluquera y estilista canina y felina, además de seminarista y formadora de PSH Cosmetics, para conocer qué ocurre realmente cuando los perros están en contacto con el salitre, la arena y el sol, y cómo cuidarlos sin renunciar a disfrutar de las vacaciones.

Con la llegada del verano, el perro pasa mucho más tiempo en la playa o la piscina. ¿Qué cambia realmente para su piel y su pelo respecto al resto del año?

Es un cambio importante, porque en verano se acumulan el agua salada o clorada, la arena y muchas horas de exposición al sol. Cada uno de estos factores puede resecar o irritar la piel por sí solo, pero su efecto es acumulativo y acaba afectando de forma significativa al bienestar de la piel, el estado del pelo y la salud general del animal. No se trata de bañarlo menos ni de renunciar a la playa, sino de incorporar unos cuidados muy sencillos antes y después de cada salida.

Empecemos por el salitre. ¿Qué efecto tiene el agua de mar sobre la piel y el pelo del perro?


El agua de mar, de forma puntual, no supone un problema; incluso la sal puede tener un ligero efecto calmante sobre pequeñas irritaciones. El problema aparece cuando el salitre se seca sobre la piel y el pelo y no se elimina: deja residuos que resecan, producen tirantez y pueden acabar provocando irritación. Además, el pelo pierde suavidad y brillo. Por eso, aclararlo con agua dulce después del baño es imprescindible y, si se completa con un champú y un acondicionador hidratantes, mejor aún, ya que ayudan a recuperar la hidratación perdida.

¿Y la arena? Parece inofensiva, pero da la sensación de que también puede causar problemas.

No es tan inofensiva como parece. Es abrasiva, puede provocar rozaduras entre los dedos, en las axilas y en otras zonas sensibles. Además, retiene mucho calor y puede llegar a quemar las almohadillas durante las horas centrales del día. Si no se elimina al volver a casa, favorece la formación de nudos en el pelo. Lo recomendable es retirar bien el exceso de arena y revisar patas y pliegues antes de que el animal se seque por completo.

Hablando de las almohadillas, ¿cómo pueden protegerse del calor de la arena o del asfalto?

Son una de las zonas que más sufren durante el verano y, sin embargo, de las que menos nos acordamos. El contacto continuado con arena, asfalto o piedra calientes puede provocar quemaduras, sequedad y grietas. Conviene revisarlas a diario, mantenerlas hidratadas y evitar caminar sobre superficies muy calientes durante las horas de mayor insolación. Y hay una regla muy sencilla: si el suelo quema al tocarlo con la mano, también quema para sus patas.

¿Los perros necesitan protección solar igual que las personas?


Sí. Aunque solemos pensar que el pelo los protege por completo, las zonas con menos pelo o de piel clara, como la trufa, las orejas o la barriga, son especialmente sensibles a la radiación solar. Con el tiempo pueden sufrir quemaduras o un envejecimiento prematuro de la piel. En perros de pelo corto o capa clara conviene aplicar un protector solar específico antes de salir y procurar que dispongan de sombra durante las horas de más calor.

¿Cómo debería cambiar el cepillado en esta época del año, especialmente después de un día de playa?

En verano el cepillado cobra aún más importancia. Hacerlo antes del baño ayuda a eliminar arena y pequeños nudos; después, con el pelo limpio, favorece la oxigenación de la piel y mejora la circulación del aire, lo que contribuye a la termorregulación. Además, es el momento ideal para revisar la piel y detectar rojeces, costras, bultos o incluso parásitos que podrían pasar desapercibidos.

¿Cuál es el error más frecuente que observas en la rutina de playa de los tutores?


El más habitual es no aclarar al perro después del baño en el mar, pensando que se secará solo. El segundo es utilizar crema solar o repelentes destinados a personas, que no están formulados para la piel de los perros y pueden irritarla. Y el tercero es olvidarse de las almohadillas, precisamente la parte del cuerpo que más contacto tiene con las superficies calientes.

Para terminar, ¿cómo sería la rutina ideal tras un día de playa?

Se resume en cinco pasos: sacudir bien al perro al salir del agua o de la arena, darle un cepillado rápido, aclararlo con agua dulce —o bañarlo con un champú suave si ha pasado muchas horas en la playa—, secarlo completamente, prestando especial atención a los pliegues y al espacio entre los dedos, y aplicar un protector de almohadillas antes de la siguiente salida. Son gestos que apenas llevan unos minutos y que marcan la diferencia entre un verano con molestias y unas vacaciones saludables.

Si tuvieras que elegir lo imprescindible para el neceser de playa de un perro, ¿qué no debería faltar?


Un neceser de viaje con productos básicos en formato reducido: un champú y condicionador hidratantes, una bruma calmante y un protector para las almohadillas. Con estos cuatro productos es posible mantener una rutina de cuidado sencilla y eficaz durante todo el verano, sin ocupar apenas espacio en el equipaje.