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La investigación, llevada a cabo con personas de entre 19 y 80 años y con perfiles diversos, concluye que los animales de compañía juegan un papel muy importante en la red de apoyo de las personas en situación de vulnerabilidad, quienes les consideran miembros de su familia, sobre todo porque ...
La investigación, llevada a cabo con personas de entre 19 y 80 años y con perfiles diversos, concluye que los animales de compañía juegan un papel muy importante en la red de apoyo de las personas en situación de vulnerabilidad, quienes les consideran miembros de su familia, sobre todo porque les ofrecen compañía y bienestar emocional. En el 90 % de los casos, los perros y los gatos aparecen como la única fuente de apoyo de los encuestados, así como las únicas oportunidades de tener contacto físico y cuidados. Un 91% de los participantes explica que cuando están enfadados o tristes con quienes más quieren estar es con su animal de compañía, y a un 90 % les dan un motivo para levantarse cada mañana. Además, el 71 % cree que sería quien siempre estaría a su lado, si todo el mundo les abandonara.
Según Jaume Fatjó, investigador del departamento de Psiquiatría y de Medicina Legal de la UAB, director de la Cátedra Fundación Affinity Animales y Salud en la UAB y uno de los responsables del estudio, "los perros y los gatos ocupan un lugar central en la vida de muchas personas en situación de vulnerabilidad". A pesar de que no reemplazan las relaciones humanas, "proporcionan formas de ayuda como la compañía o el consuelo emocional que pueden ser decisivas cuando otras fuentes de apoyo no están disponibles", destaca Fatjó, que asegura que "proteger el vínculo entre estas personas y sus animales también significa proteger su bienestar".
El estudio apunta a que una de las cualidades más valoradas de los animales de compañía es su disponibilidad, comparada con la de las personas, y que ofrecen amor incondicional y sin juicios, un hecho que las personas vulnerables -que a menudo se sienten estigmatizadas- aprecian muy positivamente.
La investigación demuestra que, más que actuar como sustitutos de las relaciones humanas, los animales de compañía constituyen un componente complementario en la red social del colectivo de personas vulnerables. Noe Terrassa, responsable del área social de FAADA, que también ha participado en la investigación, destaca que "el estudio demuestra que el vínculo entre los animales de familia y las personas en situación de vulnerabilidad, lejos de sustituir los vínculos humanos, les enriquece". Esta evidencia "refuerza la necesidad de promover programas sociales de acompañamiento integral que eviten separar a las personas de sus animales. En este sentido, la colaboración entre la investigación y la acción social es clave para ofrecer respuestas más efectivas e inclusivas".
Por su parte, Isabel Buil, directora de la Fundación Affinity, remarca que "el conocimiento científico adquiere una dimensión especialmente valiosa cuando ayuda a responder a retos sociales". Este estudio "aporta evidencias que ya han permitido mejorar la intervención social y orientar políticas públicas que tengan en cuenta el papel de los animales de familia en la red de apoyo de muchas personas".
La investigación concluye que salvaguardar el vínculo entre las personas vulnerables y los animales de compañía es fundamental puesto que, si no, se perdería un componente significativo de su red social, ya de por sí frágil.
Puedes acceder al estudio completo aquí.