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Con la llegada del verano y el pico de la temporada vacacional, muchos españoles se preparan para viajar en avión con sus perros. Sin embargo, la falta de información sobre normativas, costes y requisitos provoca que numerosos viajeros se enfrenten a problemas de última hora en el aeropuerto, desde la ...
Con la llegada del verano y el pico de la temporada vacacional, muchos españoles se preparan para viajar en avión con sus perros. Sin embargo, la falta de información sobre normativas, costes y requisitos provoca que numerosos viajeros se enfrenten a problemas de última hora en el aeropuerto, desde la denegación del embarque hasta cargos inesperados o situaciones de estrés para el animal.
Según Flightright, plataforma líder en la defensa de los derechos de los pasajeros aéreos, los errores más habituales están relacionados con el desconocimiento de las políticas específicas de cada aerolínea, la elección incorrecta del transportín y la falta de preparación del animal para el viaje.
"Viajar en avión con un perro requiere una planificación cuidadosa que muchos viajeros subestiman. Desde asegurarse de que el animal cumple los requisitos sanitarios hasta reservar con antelación suficiente, hay aspectos clave que pueden marcar la diferencia entre un viaje sin contratiempos y una experiencia frustrante tanto para el dueño como para la mascota", explica Lucía Cegarra, experta legal de Flightright.
A continuación, Flightright resume cinco errores habituales que conviene evitar antes de volar con perro (y que, en muchos casos, también se aplican a otras mascotas).
1. No reservar con suficiente antelación
Uno de los errores más frecuentes es asumir que se puede llevar al perro en cabina sin haberlo comunicado previamente a la aerolínea. La mayoría de las compañías aéreas limitan el número de animales permitidos por vuelo, tanto en cabina como en bodega, por lo que es imprescindible reservar la plaza del animal con la mayor antelación posible.
Las aerolíneas españolas como Iberia, Vueling y Air Europa exigen que se notifique el transporte de mascotas en el momento de la reserva o, como muy tarde, 48 horas antes del vuelo. No hacerlo puede resultar en la denegación del embarque del animal, incluso si el pasajero ya ha comprado su billete.
2. Desconocer las diferencias de coste y normativa entre aerolíneas
El precio de volar con un perro varía considerablemente según la compañía aérea, el destino y el tamaño del animal. En general, las tarifas para mascotas en cabina suelen oscilar entre 35 y 175 euros por trayecto, mientras que el transporte en bodega puede superar los 300 euros en algunas rutas de larga distancia.
Además, cada aerolínea establece sus propias normas sobre el peso del animal, las dimensiones del transportín, la documentación exigida y las condiciones de transporte. No consultar estos requisitos con antelación puede provocar incidencias e incluso impedir el embarque el día del vuelo.
3. Elegir un transportín inadecuado
El transportín es un elemento clave para garantizar un viaje seguro y cómodo para el animal. Debe cumplir con las recomendaciones de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), que establecen que ha de ser lo suficientemente amplio para que el perro pueda ponerse de pie, girarse y acostarse cómodamente.
En el caso de la cabina, las dimensiones máximas del transportín no están estandarizadas a nivel global y varían según la aerolínea, aunque suelen situarse aproximadamente entre 40 y 55 cm de largo, 30 a 40 cm de ancho y 20 a 25 cm de alto, dependiendo de la compañía.
Para el transporte en bodega, el transportín debe ser rígido, resistente, estar bien ventilado y contar con sistema de cierre seguro.
Un error común es comprar el transportín días antes del viaje sin haber acostumbrado previamente al perro. Los expertos recomiendan familiarizar al animal con la caja al menos varias semanas antes del vuelo para reducir el estrés.
4. No tener la documentación veterinaria en regla
Viajar con un perro dentro de la Unión Europea requiere documentación específica obligatoria. Además, desde el 22 de abril de 2026, la UE ha actualizado el marco legal con la entrada en vigor del Reglamento (UE) 2016/429.
Los requisitos obligatorios son:
Pasaporte europeo para mascotas, que incluye la identificación del animal, datos del propietario y registro de vacunaciones.
Identificación con microchip (o tatuaje realizado antes del 3 de julio de 2011 que siga siendo legible).
Vacunación antirrábica válida, administrada al menos 21 días antes del viaje. La edad mínima para vacunar es de 12 semanas.
Los cachorros menores de 15 semanas no pueden viajar dentro de la UE, ya que no pueden haber completado el protocolo de vacunación antirrábica. Además, algunos destinos como Irlanda, Malta, Finlandia o Noruega exigen tratamiento adicional contra el parásito Echinococcus multilocularis entre 24 y 120 horas antes de la llegada.
No llevar esta documentación en regla puede resultar en la prohibición de embarque, la denegación de entrada al país de destino.
5. Subestimar el estrés del viaje para el perro
Volar puede ser una experiencia altamente estresante para los perros, especialmente si viajan en bodega. Los factores de estrés incluyen ruidos inusuales, olores extraños, temperaturas variables, la separación del dueño y el confinamiento prolongado.
Ciertas razas, como los perros braquicéfalos (bulldogs, carlinos, pequineses), tienen mayor riesgo de problemas respiratorios durante el vuelo debido a su conformación craneal. Muchas aerolíneas prohíben o restringen el transporte de estas razas, especialmente en bodega y durante los meses de verano.
Consejos clave para viajar en avión con perros
Flightright recomienda a los viajeros que planeen volar con sus perros:
Reservar con antelación y confirmar la política específica de la aerolínea sobre transporte de animales.
Comparar costes y condiciones entre diferentes compañías aéreas antes de reservar.
Adquirir un transportín homologado con suficiente antelación y acostumbrar al perro a utilizarlo.
Verificar la documentación veterinaria y asegurarse de que todas las vacunas estén al día.
Consultar con el veterinario sobre la idoneidad del viaje para el animal, especialmente en vuelos de larga distancia.
Evitar volar en las horas más calurosas del día durante el verano, especialmente si el perro viaja en bodega.
Llevar agua y comida suficiente para posibles retrasos o demoras.
Incluir una manta o juguete familiar en el transportín para tranquilizar al animal.
Aunque la mayoría de los consejos se centran en perros, muchos de ellos son aplicables también a gatos y otras mascotas permitidas en vuelos comerciales.
¿Qué hacer si el vuelo se retrasa con un perro a bordo?
En caso de retrasos significativos del vuelo, los dueños de perros deben:
Informar al personal del aeropuerto de que viajan con un animal.
Intentar permanecer cerca del lugar donde se encuentra la mascota.
Asegurar que haya datos de contacto visibles en el transportín.
Proporcionar al personal información sobre las necesidades del animal (agua, descansos).
Considerar opciones alternativas si el retraso es prolongado.