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Por ello, para ahondar más en dichos beneficios y en el positivo de la relación caballo/humano, desde IM Veterinaria nos hemos puesto en contacto con Lorenzo Lucarelli, presidente de AEDEQ, Asociación Española de Equinoterapias, y coordinador del proyecto Erasmus+ TRAPROTRYDE. No solo se trata de que esta actividad con equinos favorece el desarrollo motor ...
Por ello, para ahondar más en dichos beneficios y en el positivo de la relación caballo/humano, desde IM Veterinaria nos hemos puesto en contacto con Lorenzo Lucarelli, presidente de AEDEQ, Asociación Española de Equinoterapias, y coordinador del proyecto Erasmus+ TRAPROTRYDE. No solo se trata de que esta actividad con equinos favorece el desarrollo motor y el equilibrio, gracias al movimiento rítmico y tridimensional del caballo, o los múltiples beneficios que tiene, convirtiéndose en un apoyo valioso para personas con diversas necesidades. Es mucho más. "Los beneficios que se pueden conseguir son muy variados y van desde la mejora de la condición física y la salud, hasta el aumento del equilibrio, la atención, la coordinación, el bienestar emocional y, en general, la salud mental. Así como la mejora de las habilidades personales y sociales, de comunicación, de la integración social, etc.", destaca Lucarelli. Porque, como destacan desde Aedeq, uno de sus principales propósitos es fomentar la inclusión y el bienestar en plena naturaleza, conectando a personas de todas las capacidades con los caballos para construir un mundo más sostenible y humano. "Además, somos una de las organizaciones pioneras en España (desde 1996) en el sector de las actividades educativas, terapéuticas y recreativas mediadas por caballos, por otros animales, por la naturaleza, en general, y por las artes". Fundamentalmente, porque su programa de Intervenciones Asistidas por Equinos (IAE) se basa en una misión principal: que las personas que necesiten o puedan beneficiarse de las IAE encuentren accesibles estas actividades, "y que la participación les brinde disfrute y alegría, a la vez que suponga un bienestar para su salud, su integridad, su bienestar social y personal. Y dentro de esos beneficiarios no solamente hablamos de los pacientes o alumnos, sino también de los profesionales, los voluntarios, y, sobre todo, los caballos mismos, que son quienes hacen el mayor esfuerzo", concluye Lucarelli. Dentro de las actividades que realizan, y que se incluyen dentro del paraguas de equinoterapias, en Aedeq se llevan a cabo muchas dinámicas diferentes, de tipo educativo, terapéutico, deportivo, recreativo, de ocio y turismo, así como actividades de enganche y volteo, actividades muy específicas que se realizan con el caballo para trabajar habilidades motoras, cognitivas, emocionales y sociales.
Condición física y emociones
Desde hace 30 años, la asociación lleva a cabo diversas investigaciones sobre las mejores prácticas en las IAE, mientras que la granja y el centro de FPE lleva en funcionamiento y activo seis años. "En enero de 2020 empezados en la nueva granja de Serrateix, municipio de la provincia de Barcelona, dentro de la comarca del Berguedà, y todavía estamos intentando mejorar las estructuras para poder ofrecer más y mejores servicios. Ahora estamos en un sitio en plena naturaleza, con los animales en libertad. También estamos participando en proyectos internacionales con el objetivo de seguir mejorando". El programa colabora con centros educativos, sanitarios o sociales y, en cuanto a las modalidades de IAE desarrolladas en el centro destaca, principalmente, la educación y la formación profesional asistida por equinos (así como otros animales), la investigación científica y algunas actividades terapéuticas (generalmente en el marco de talleres). "Para ello contamos con muchos voluntarios y también realizamos deportes colaborativos en la naturaleza". Y si el voluntariado es importante para este tipo de actividades, la profesionalidad del equipo interdisciplinar no lo es menos. "Nuestro equipo es muy extenso y variado porque nos dedicamos, principalmente, a la investigación y la enseñanza, mientras que el equipo práctico, en que trabaja en nuestra granja, se compone casi solo de educadores y formadores en naturaleza, no solamente en EAI (Equitación Asistida e Inclusiva), las actividades ecuestres adaptadas que buscan mejorar habilidades y favorecer la participación. Por todo ello, nuestro equipo es muy amplio y contamos con profesionales como médicos, fisioterapeutas, psicólogas, pedagogas, terapeuta ocupacional, educadora social y especial, integradora social, pedagoga y logopeda, veterinarios, instructores de equitación, entre otros", destaca el presidente de AEDEQ.
Y qué decir de los animales, actores principales de estas terapias. Por eso, los criterios que se utilizan para seleccionar a los caballos que participan en las intervenciones deben ser muy cuidadosos, sobre todo, porque se evalúa la condición física y el equilibrio psicológico del equino, siempre dependiendo del tipo de actividad que se vaya a realizar y con qué tipo de usuario deberán relacionarse. "Para actividades básicas, casi cualquier caballo podría servir; sin embargo, si queremos producir beneficios terapéuticos en el jinete, y nos preocupamos por el bienestar del caballo, vamos a procurar siempre evaluar la situación del caballo para evitar someterlo a estresores, estímulo o cualquier otra situación demasiado intensos. Por eso, siempre intentamos hacerle trabajar solamente con aquellos usuarios con los que se lleva bien", matiza. En este sentido, tal y como explica Lorenzo Lucarelli, el primer paso es evaluar el temperamento, la experiencia social y capacidad para trabajar con usuarios que tiene el caballo. "Un profesional de la equitación, montando un caballo alrededor de 10-15 minutos, puede dar una descripción muy detallada y precisa del temperamento, experiencia y capacidad, sobre la base de sus reacciones a las órdenes, resistencias y/o sumisión. Este tipo de evaluación es muy efectivo, porque la gran mayoría de centros de IAE trabaja con caballos domados, sometidos, adiestrados con métodos tradicionales. Sin embargo, hay algunas actividades que dan mejores resultados si se trabaja sin sumisión, sin la obligación del caballo a obedecer a las órdenes del jinete/domador. Desde mi punto de vista, en esas actividades, los criterios de evaluación también deberían ser diferentes, no basados en la obediencia, sino en una espontánea tendencia a la colaboración, que puede ser mermada por las experiencias y por el estilo de adiestramiento que recibió. Nosotros intentamos evaluar más su bienestar y la buena relación que pueda establecer con según qué usuario, en lugar que evaluar su capacidad de trabajo".
Trabajar desde la ética
Tras establecer cuál es el caballo más indicado para el tipo de usuario y terapia que se vaya a llevar a cabo, llega el momento de valorar la eficacia del programa. Por lo que preguntamos si, llegados a este punto, es posible tener en cuenta las opiniones de familiares y usuarios a la hora de la planificación. "En la medida de lo posible, siempre tenemos en cuenta tanto las opiniones de los familiares como la de los pacientes, si bien los indicadores dependen del tipo de actividad". Por ejemplo, en el caso de las actividades asistidas de educación y formación, por lo general se evalúan la atención, la comunicación, la coordinación, las habilidades técnicas, el equilibrio en la relación con el caballo, o con el terapeuta, e, incluso, con los otros participantes. Por ello, es importante saber determinar qué modalidad es adecuada para cada usuario. "¿Y cómo se hace eso?", preguntamos. "En general, lo dice el usuario mismo, o su diagnóstico. El objetivo principal es que los participantes disfruten de la actividad y se lo pasen bien interactuando con los caballos. Por eso, en caso de que sea posible, hacemos lo que el usuario prefiera, evidentemente siempre que sea compatible con los objetivos del terapeuta (en el caso de las terapias) o del instructor, ya sea en la escuela, en las actividades educativas que realizamos o cuando se trata de la formación". Este tipo de terapias aprovechan la sensibilidad y el comportamiento del animal para favorecer procesos emocionales, cognitivos y sociales. A nivel emocional, ayudan al aumento de la autoestima o la reducción del estrés, mientas que respecto a los beneficios sociales permite una mejora de la comunicación, el trabajo en equipo, así como el desarrollo de la empatía. Por último, cabe señalar que las terapias con caballos exigen una focalización constante, por lo que, a nivel cognitivo, puede ayudar a entrenar la atención sostenida, además de la resolución de problemas. Pero no todo está hecho en el sector de las IAE. Por eso preguntamos al presidente de AEDEQ qué necesidades detecta actualmente. "Sobre todo, información y formación de calidad, práctica, vivencial. Y también visibilidad y fondos para aumentar la accesibilidad y la democratización, de las IAE, fundamentalmente para todas aquellas personas que no tienen un nivel adquisitivo suficiente".
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