Los gatos envejecen como los humanos y muestran cambios similares en la estructura cerebral

Los gatos domésticos envejecen de forma muy similar a los humanos y muestran patrones comparables de deterioro cerebral, lo que ofrece nuevas oportunidades para estudiar el envejecimiento y las enfermedades humanas, según un estudio reciente.

Estado: Esperando

01/07/2026

El artículo "Cat brains age like humans: translating time shows pet cats live to be natural models for human aging", publicado en la revista Biology Open, sugiere que los gatos domésticos envejecen de forma notablemente similar a los humanos y muestran patrones comparables de deterioro cerebral relacionados con la edad, por lo que pueden servir como ...

El artículo "Cat brains age like humans: translating time shows pet cats live to be natural models for human aging", publicado en la revista Biology Open, sugiere que los gatos domésticos envejecen de forma notablemente similar a los humanos y muestran patrones comparables de deterioro cerebral relacionados con la edad, por lo que pueden servir como modelos valiosos para el estudio del envejecimiento humano. Los gatos domésticos, a diferencia de muchos animales de laboratorio, pueden vivir lo suficiente como para desarrollar cambios cerebrales relacionados con la edad similares a los que se observan en las personas de edad avanzada. Además, tienen una esperanza de vida más corta, lo que significa que los factores que afectan al envejecimiento pueden estudiarse a un ritmo mucho más rápido en los gatos que en los humanos.

El objetivo del estudio, realizado por equipos de investigadores franceses, británicos y estadounidenses, era comparar cómo se desarrolla el envejecimiento en humanos, gatos y otras especies de mamíferos, empleando imágenes cerebrales, análisis bioquímicos de la sangre, patrones relacionados con enfermedades e hitos conductuales como la apertura de los ojos y el inicio del comportamiento lúdico.

Los estudios de resonancia magnética mostraron que los gatos y los humanos comparten cambios similares relacionados con la edad en la estructura cerebral, incluyendo una reducción general de la altura, la expansión de los ventrículos (los espacios huecos dentro del cerebro llenos de líquido) y otras alteraciones estructurales. Los investigadores encontraron patrones comunes de atrofia cerebral en humanos y gatos. Utilizaron diversas poblaciones felinas para abarcar la variación individual en las comparaciones entre especies y observaron que los gatos domésticos se estudian a edades más avanzadas que los gatos de colonia, lo que hace que sus datos sean más relevantes para la investigación del envejecimiento humano.

Los humanos de 80 años se corresponden con gatos de 13 años. Esto es importante porque no todos los animales viven hasta el equivalente a un octogenario humano. El estudio halló que los humanos y los gatos comparten cambios similares relacionados con la edad en la estructura cerebral. Estas observaciones se suman a la lista de rasgos relacionados con la edad que comparten, como cataratas, enfermedades articulares degenerativas, así como placas y ovillos de la corteza cerebral.

Mejor que en laboratorio

Estudiar animales de edad avanzada en el laboratorio es un desafío, ya que necesitan vivir en cautividad durante un tiempo considerable (por ejemplo, 15 años) para envejecer. Los hallazgos obtenidos en estos animales a menudo no se pueden extrapolar a los humanos. Esto se debe, presumiblemente, a que las enfermedades se crean artificialmente en el laboratorio y se estudian en entornos y edades que no son relevantes para las personas. En cambio, los gatos domésticos representan un grupo viable de animales de edad avanzada disponibles para el estudio. Asimismo, los autores destacan que los dueños de mascotas financian diagnósticos costosos (por ejemplo, resonancias magnéticas) con el objetivo de diagnosticar y tratar enfermedades, y este interés podría aprovecharse para avanzar en la comprensión del envejecimiento humano.

Como siguiente paso, los investigadores desean una mayor colaboración continua entre la medicina veterinaria y la humana, ya que creen que esto podría revelar nuevos conocimientos sobre cómo envejecemos y cómo mejorar la salud en la vejez. También podría acelerar nuestra comprensión de afecciones como la demencia. Proponen, por ejemplo, desarrollar bases de datos de salud veterinaria a gran escala para animales de compañía, similares a las bases de datos de salud humana como el Biobanco del Reino Unido. Este tipo de recursos podría mejorar la capacidad para estudiar el envejecimiento y las enfermedades utilizando datos clínicos reales y datos proporcionados por los propietarios, recopilados en diversas especies.


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