Las otitis recurrentes pueden ser el primer signo de una enfermedad dermatológica

La otitis externa es una de las consultas más frecuentes en la clínica de pequeños animales, pero no siempre constituye un problema aislado. La veterinaria Irene Alfonso advierte de que las recaídas suelen estar relacionadas con causas primarias como alergias, parásitos o alteraciones cutáneas, por lo que recomienda un abordaje dermatológico completo para evitar la cronificación.

Estado: Esperando

30/06/2026

La otitis externa es uno de los motivos de consulta más frecuentes en la clínica veterinaria de pequeños animales. Sin embargo, pese a su alta prevalencia, sigue siendo habitual que se aborde como un proceso localizado que se resuelve únicamente con tratamiento tópico. Gotas, limpiadores auriculares o antibióticos pueden ser necesarios en determinados casos, ...

La otitis externa es uno de los motivos de consulta más frecuentes en la clínica veterinaria de pequeños animales. Sin embargo, pese a su alta prevalencia, sigue siendo habitual que se aborde como un proceso localizado que se resuelve únicamente con tratamiento tópico. Gotas, limpiadores auriculares o antibióticos pueden ser necesarios en determinados casos, pero no siempre explican ni solucionan el origen del problema.

Desde el punto de vista dermatológico, la veterinaria especializada en dermatología en DerMadridVet, Irene Alfonso, explica que "la otitis debe entenderse muchas veces como un signo clínico y no como una enfermedad aislada". Y es que, especialmente en perros, una parte muy importante de las otitis recurrentes tiene una causa primaria detrás, con la alergia como uno de los orígenes más frecuentes. "Es muy raro tener una otitis primaria sin más. Puede haber un baño, una espiga o un factor puntual que desencadene el cuadro, pero cuando una otitis se repite hay que preguntarse qué está pasando detrás", asegura.

La dermatóloga recuerda que muchas otitis no se resuelven de forma definitiva porque solo se trata la inflamación o la infección secundaria, pero no se identifica el proceso que ha permitido que esa otitis aparezca o se mantenga.

s allá del conducto auditivo

La otitis externa es un proceso multifactorial. Según Irene Alfonso, en ellas pueden intervenir distintos tipos de factores que conviene valorar:

              Factores primarios, que son los que originan el problema. Entre ellos pueden estar las alergias, los cuerpos extraños, los parásitos o algunas alteraciones de la queratinización.

              Factores predisponentes, que no causan la otitis por sí solos, pero favorecen que aparezca. Es el caso de la conformación del canal auditivo, el tipo de oreja, la humedad, los baños frecuentes o determinadas razas.

              Factores secundarios, que aparecen cuando el oído ya está alterado. Aquí entran bacterias y levaduras que proliferan en un canal inflamado o con cambios en su microambiente.

              Factores perpetuantes, especialmente importantes en otitis crónicas. Pueden incluir estenosis del canal auditivo, fibrosis, cambios inflamatorios persistentes o alteraciones de la membrana timpánica.

Por eso, tratar únicamente la infección visible puede dar una falsa sensación de resolución. "El animal mejora durante unos días o semanas, pero si la causa primaria continúa activa, la otitis reaparece", explica Irene.

El riesgo de normalizar las recaídas

Uno de los problemas más habituales en la práctica clínica es que tanto tutores como profesionales lleguen a normalizar ciertos cuadros como, perros que "siempre tienen los oídos mal", pacientes que mejoran con tratamiento pero recaen al poco tiempo, o animales que cada verano presentan otitis tras los baños.

Sin embargo, la repetición del cuadro debería activar una investigación más profunda, y es que la cronificación no solo empeora la calidad de vida del animal, sino que también dificulta el manejo posterior.

Además, el uso repetido de tratamientos tópicos sin diagnóstico completo puede favorecer frustración en el tutor, pérdida de adherencia, tratamientos incompletos y selección de microorganismos resistentes, especialmente cuando se utilizan antibióticos sin citología o sin un seguimiento adecuado.

"En dermatología veterinaria no podemos quedarnos solo con la imagen de un oído sucio o inflamado, hay que mirar qué microorganismos hay, cómo responde el paciente y, sobre todo, por qué ese oído ha llegado a ese punto", apunta Irene Alfonso.

 

 

 

 

Cuándo derivar o plantear un abordaje dermatológico

No todas las otitis requieren derivación, pero sí hay casos en los que conviene plantear un abordaje dermatológico más completo, especialmente cuando se trata de:

              Otitis recurrentes, que mejoran con tratamiento pero vuelven a aparecer.

              Otitis que afectan siempre al mismo oído, lo que puede indicar un problema local o una alteración que conviene estudiar con más detalle.

              Otitis que no responden como se espera al tratamiento habitual o que requieren medicación de forma repetida.

              Otitis asociadas a prurito en otras zonas del cuerpo, como patas, axilas, ingles, cara o abdomen.

              Pacientes con antecedentes de alergia, dermatitis o problemas cutáneos crónicos, en los que el oído puede ser una manifestación más de la enfermedad dermatológica.

 

También deberían estudiarse con especial atención los casos en los que aparece:

              Otitis crónica.

              Dolor intenso.

              Estenosis del canal auditivo.

              Secreción persistente.

              Sospecha de otitis media.

              Mala respuesta a tratamientos previos.

 

En estos pacientes, el objetivo no es sustituir el tratamiento tópico, sino integrarlo dentro de un plan más amplio, como puede ser, controlar la inflamación, identificar microorganismos secundarios, valorar el estado del canal auditivo y buscar la causa primaria que mantiene el problema.

 

Un cambio de enfoque

Para Irene Alfonso, el reto está en dejar de entender la otitis como un proceso aislado y empezar a verla como parte de la dermatología del paciente.

"El oído forma parte de la piel. Cuando un perro tiene otitis de repetición, muchas veces no estamos ante un problema solo del oído, sino ante una manifestación de una enfermedad dermatológica que necesita diagnóstico y seguimiento", concluye.

Este cambio de enfoque permitirá reducir recaídas, mejorar la calidad de vida del animal y evitar que los casos lleguen a consulta especializada en fases avanzadas, cuando el canal auditivo ya presenta cambios crónicos y el margen de actuación es menor.


Select Dental Sticks: el premio que ayuda a cuidar la salud dental y el bienestar canino