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Un nuevo informe elaborado por la coalición InfoZOOS (ANDA y FAADA) ha identificado alrededor de 40 centros en España que permiten al público interactuar físicamente con animales salvajes en cautividad mediante actividades como acariciarlos, alimentarlos, sostenerlos en brazos o fotografiarse con ellos. El mapa resultante dibuja un escenario preocupante en el ...
Un nuevo informe elaborado por la coalición InfoZOOS (ANDA y FAADA) ha identificado alrededor de 40 centros en España que permiten al público interactuar físicamente con animales salvajes en cautividad mediante actividades como acariciarlos, alimentarlos, sostenerlos en brazos o fotografiarse con ellos. El mapa resultante dibuja un escenario preocupante en el que este tipo de prácticas, lejos de ser casos aislados, se encuentran ampliamente extendidas por todo el territorio nacional.
Las organizaciones advierten de que estas actividades, habitualmente promocionadas como experiencias educativas, familiares o de sensibilización hacia los animales, generan importantes riesgos para la seguridad de las personas, la salud pública y el bienestar animal. La preocupación resulta especialmente relevante en instalaciones visitadas cada año por miles de familias y grupos escolares, donde el contacto directo con fauna silvestre se presenta como una actividad lúdica e inocua pese a los peligros que conlleva.
Según advierten las entidades, los animales salvajes conservan comportamientos instintivos e imprevisibles, independientemente de que hayan nacido en cautividad o estén habituados a la presencia humana. Mordeduras, arañazos, golpes o reacciones defensivas pueden producirse de forma repentina, exponiendo tanto a visitantes como a trabajadores a riesgos evitables.
A ello se suman las preocupaciones en materia de bioseguridad. Más del 60 % de las enfermedades infecciosas conocidas en humanos tienen origen animal y aproximadamente el 75 % de las enfermedades emergentes son zoonóticas. El contacto estrecho entre personas y fauna silvestre incrementa las oportunidades de transmisión de patógenos en ambas direcciones, un riesgo que se ve agravado cuando los animales son sometidos a situaciones de estrés continuado derivadas de la manipulación constante y la interacción con visitantes.
Las organizaciones consideran especialmente preocupante que este tipo de actividades sigan promocionándose en un contexto en el que el enfoque One Health reconoce la estrecha relación existente entre la salud humana, la salud animal y la salud ambiental. "Resulta incoherente promover experiencias que aumentan innecesariamente las oportunidades de contacto y transmisión de enfermedades entre personas y animales salvajes", señala Virginia Iniesta, veterinaria de FAADA.
El informe también alerta de la creciente presencia de especies exóticas y silvestres en instalaciones frecuentadas por menores, como determinadas granjas escuela y centros de ocio familiar. Según InfoZOOS, miles de niños están recibiendo un mensaje profundamente distorsionado sobre la fauna silvestre, al presentarse a estos animales como seres dóciles y disponibles para el entretenimiento humano, en lugar de como individuos con necesidades propias que deben ser respetadas.
Desde la perspectiva del bienestar animal, las entidades recuerdan que las sesiones fotográficas, la manipulación física, la exposición continua al público y la obligación de participar en actividades de interacción pueden provocar estrés crónico, miedo y alteraciones conductuales en numerosas especies. Estas prácticas resultan incompatibles con los principios que deberían regir cualquier instalación dedicada a la conservación y protección de la fauna silvestre.
InfoZOOS denuncia asimismo que algunos establecimientos recurren al concepto de "rescate" para promocionar este tipo de actividades. Desde la coalición recuerdan que los verdaderos centros de rescate y rehabilitación de fauna silvestre no permiten el contacto directo con visitantes, precisamente porque su prioridad es proteger a los animales, minimizar el estrés y favorecer su recuperación.
A través de este trabajo, las entidades de protección animal han recopilado centros españoles que ofrecen experiencias de contacto directo con animales salvajes con el objetivo de impulsar medidas normativas y administrativas que permitan avanzar hacia la prohibición de estas prácticas.
Finalmente, desde InfoZOOS hacen un llamamiento a la ciudadanía para que no participe ni financie este tipo de actividades. "Detrás de experiencias aparentemente inocentes se esconden riesgos para las personas, problemas de bienestar animal y mensajes que contribuyen a normalizar la explotación de la fauna silvestre. La mejor forma de poner fin a estas prácticas es no apoyarlas", concluye Alberto Díez, director de ANDA.