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El artículo "Intravenous Bolus Fluid Therapy Versus No Fluid Therapy Prior to Pericardiocentesis in Dogs: A Randomized Controlled Trial in 30 Dogs", publicado en la revista Journal of Veterinary Emergency and Critical Care, señala que la administración de un bolo de fluidoterapia en perros con efusión pericárdica no influye en la eficacia de la pericardiocentesis ...
El artículo "Intravenous Bolus Fluid Therapy Versus No Fluid Therapy Prior to Pericardiocentesis in Dogs: A Randomized Controlled Trial in 30 Dogs", publicado en la revista Journal of Veterinary Emergency and Critical Care, señala que la administración de un bolo de fluidoterapia en perros con efusión pericárdica no influye en la eficacia de la pericardiocentesis ni en la tasa de supervivencia de los pacientes. Sin embargo, tampoco favorece la aparición de problemas respiratorios ni otras complicaciones.
La efusión pericárdica es una emergencia poco común, pero que amenaza la vida del paciente. Se produce por tamponamiento cardiaco y shock obstructivo, acumulándose líquido en el pericardio. Esto hace que aumente la presión intrapericárdica, pudiendo colapsar las cámaras cardiacas, reduciendo el gasto cardiaco.
En el caso de los perros, no se ha evaluado la eficacia de la administración intravenosa de bolos de fluidos en caso de efusión pericárdica. Esta práctica puede resultar ventajoso en casos que también presentan hipovolemia (efusión debida a hemorragia). Sin embargo, en otros casos, el aumento del volumen en el corazón derecho podría comprimir el corazón izquierdo, resultando en fallo cardiaco.
Por ello, el objetivo de este estudio es determinar si la administración intravenosa de un bolo de 10 ml/kg de un cristaloide isotónico en perros con efusión pericárdica antes de la pericardiocentesis mejora los parámetros de perfusión, la concentración de lactato y el índice de shock.
Menor prevalencia de hipotensión
Los resultados destacan que no se encontraron diferencias significativas en el índice de shock entre los perros que recibieron el bolo y aquellos que no. Aunque en ambos grupos los pacientes mostraron un índice elevado, su valor no se redujo hasta realizar la pericardiocentesis. De igual forma, los autores tampoco describen diferencias significativas en la concentración de lactacto entre ambos grupos. Esto demuestra que la fluidoterapia no influye en el índice de shock ni la concentración de lactato en estos casos.
El número de perros que llegaron con hipotensión fue parecido en ambos grupos. Sin embargo, la fluidoterapia ayudó a reducir el número de pacientes hipotensos antes de la pericardiocentesis. Además, tras la pericardiocentesis, la prevalencia de hipotensión seguía siendo menor en el grupo que recibió el bolo de fluido. Por tanto, la fluidoterapia sí que puede ser beneficiosa en aquellos casos que el paciente presente hipotensión.
En cuanto a los efectos adversos, no se encontraron diferencias en la frecuencia respiratoria entre ambos grupos y ningún perro necesitó de suplementación de oxígeno tras la pericardiocentesis. Esto significa que la administración del bolo no perjudica el estado del paciente en estos casos.
En conclusión, los autores señalan que la administración de un bolo de 10 ml/kg no mejora el índice de shock ni el resultado de la pericardiocentesis en perros con efusión pericárdica. Sin embargo, tampoco produce efectos adversos y puede resultar beneficioso en pacientes con hipotensión.