Los veterinarios alertan del impacto de los petardos de San Juan en perros y gatos

La celebración de la noche de San Juan puede provocar en perros y gatos respuestas intensas de miedo y ansiedad ante petardos y fuegos artificiales, desde temblores y taquicardia hasta fugas y accidentes. Los veterinarios recomiendan anticiparse, consultar los casos más graves y preparar espacios interiores tranquilos, además de mantener actualizada la identificación del animal.

Estado: Esperando

19/06/2026

Con la llegada de la noche de San Juan, las calles de toda España se llenan de hogueras, petardos y fuegos artificiales. Una tradición que, sin embargo, tiene un lado oscuro para quienes no pueden comprenderla ni anticiparla: las mascotas. Perros y gatos se enfrentan cada año a una de las noches más traumáticas del ...

Con la llegada de la noche de San Juan, las calles de toda España se llenan de hogueras, petardos y fuegos artificiales. Una tradición que, sin embargo, tiene un lado oscuro para quienes no pueden comprenderla ni anticiparla: las mascotas. Perros y gatos se enfrentan cada año a una de las noches más traumáticas del año, sin que sus propietarios sean siempre conscientes del alcance real de lo que viven.

Un sistema auditivo que no tiene filtro

Los perros detectan frecuencias de hasta 65.000 Hz y los gatos hasta 79.000 Hz, muy por encima de los 20.000 Hz del oído humano. Esto significa que los petardos no solo son más intensos para ellos, sino que alcanzan rangos sonoros que nosotros ni siquiera percibimos. La consecuencia es una respuesta de alerta máxima: taquicardia, hiperventilación, temblores, salivación excesiva e intentos desesperados de huida.

Más que miedo: una respuesta fisiológica real

Uno de los errores más frecuentes es interpretar estas reacciones como exageradas. Los veterinarios insisten en que no es así: lo que experimenta un animal durante una noche de petardos es una respuesta fisiológica documentada frente a un estímulo que su sistema nervioso clasifica como peligroso. En los casos más graves, puede derivar en accidentes, fugas o estados de ansiedad que se prolongan días después de la celebración.

"Una de las cosas que más nos cuesta transmitir es que el miedo a los petardos no es una cuestión de carácter. Es una respuesta fisiológica documentada. Y como tal, tiene abordaje veterinario. La clave está en no normalizarlo y en buscar ayuda antes de que lleguen estas fechas."

D. Sergio Lillo Soto, vocal del Colegio Oficial de Veterinarios de Alicante (ICOVAL) y veterinario clínico.

El papel del veterinario: prevención antes de que llegue la noche

Los profesionales veterinarios disponen de herramientas eficaces para los animales con fobia a los ruidos: desde tratamientos farmacológicos puntuales hasta terapias de desensibilización progresiva. La consulta previa a estas fechas es clave, ya que permite valorar el historial del animal y proponer el abordaje más adecuado con suficiente antelación.

Qué pueden hacer los propietarios

Mantener al animal en un espacio interior tranquilo, cerrar ventanas y persianas para amortiguar el sonido, dejar música o televisión de fondo y permanecer cerca sin sobreprotegerlo son medidas básicas recomendadas. Es igualmente importante tener actualizada la identificación del animal —microchip y placa— por si se produce una fuga, ya que un animal asustado puede reaccionar de forma imprevisible incluso en entornos conocidos.

Una cuestión de responsabilidad compartida

La sensibilidad ciudadana sobre el bienestar animal ha crecido notablemente en los últimos años, y el debate sobre el impacto de la pirotecnia está cada vez más presente en la agenda pública. Celebrar y cuidar no están reñidos. Pero para ello es necesario que la sociedad asuma que compartir la vida con un animal implica también pensar en él cuando llegan las fiestas. Este San Juan, los veterinarios lanzan un mensaje claro: ellos no pueden pedírnoslo. Nosotros sí podemos hacerlo.


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