La Generación Z impulsa las oficinas petfriendly como una nueva forma de conciliación laboral

La Fundación Affinity destaca que las políticas petfriendly ganan peso entre los trabajadores más jóvenes como una medida de conciliación y bienestar emocional. Según su barómetro de 2026, el 44% de los tutores de entre 18 y 24 años querría acudir al trabajo con su animal de compañía, aunque el 66,6% considera que las oficinas todavía no están preparadas para ello.

Estado: Esperando

18/06/2026

La relación de la Generación Z con el trabajo viene marcada por nuevas prioridades como la flexibilidad, el teletrabajo y la conciliación[2]. Sobre este último, los nacidos entre 1997 y 2021 están ampliando su significado; pues conciliar ya no se trata solo de ajustar horarios o decidir desde dónde se ...

La relación de la Generación Z con el trabajo viene marcada por nuevas prioridades como la flexibilidad, el teletrabajo y la conciliación[2]. Sobre este último, los nacidos entre 1997 y 2021 están ampliando su significado; pues conciliar ya no se trata solo de ajustar horarios o decidir desde dónde se trabaja, sino de poder incorporar a la vida laboral elementos clave de su día a día, como su red social o la convivencia con su animal de compañía.

Con motivo del Día Mundial de Llevar el Perro al Trabajo, que se celebra este domingo 21 de junio, la Fundación Affinity señala que los petparents de la Generación Z muestran un mayor interés por poder trabajar en la oficina acompañados de su animal de compañía.

Cambio generacional

Según el Barómetro de los Petparents y Petfriendly en España 2026[3], el 44% de los tutores de entre 18 y 24 años afirma que le gustaría poder llevar a su animal de compañía al trabajo. En cambio, entre los tutores de 55 años o más, ese interés desciende hasta el 20%. Este dato refleja una diferencia generacional, pues para los más jóvenes las políticas petfriendly se asocian al bienestar emocional y una forma práctica de compatibilizar responsabilidades y rutinas.

Este tipo de entornos favorecen, además, una experiencia laboral menos rígida y más conectada con necesidades que los jóvenes valoran especialmente, como las pausas saludables, la interacción social espontánea o la sensación de trabajar en espacios más cercanos y humanos.

"Las generaciones más jóvenes han crecido con una forma distinta de entender el bienestar y el equilibrio entre vida personal y trabajo. Para muchas de ellas, el perro no ocupa un lugar periférico, sino que forma parte de sus rutinas de apoyo, regulación emocional y organización cotidiana. Por eso, la posibilidad de compartir determinados espacios laborales con él se percibe como una medida de conciliación con un impacto muy real en su día a día", explicaLoreto Sánchez, psicóloga colaboradora de la Fundación Affinity.

 

Conciliar también impacta en el bienestar animal

Además de facilitar la conciliación, acudir a la oficina con el perro puede tener efectos positivos para el propio animal si el entorno es adecuado y se establecen normas claras de convivencia. La socialización, la reducción del tiempo en soledad y la posibilidad de mantener una rutina acompañada pueden contribuir a minimizar el malestar asociado a la separación en determinados casos.

Por otro lado, cuando hablamos de conciliación y animales de compañía, solemos fijar nuestra atención en el perro y en la idea de que nos acompañe a nuestro lugar de trabajo. Sin embargo, no todos los animales tienen las mismas necesidades. En el caso de los gatos, por ejemplo, el teletrabajo puede actuar como alternativa para que no se sienta solo, ya que este puede acompañar a su tutor mientras está trabajando y así evitar estrés con los cambios de entorno.

"Si pensamos en los gatos, trasladarlos de forma rutinaria fuera de su territorio habitual puede generar más estrés que beneficio. Por eso, para muchas personas que conviven con un gato el teletrabajo puede representar la solución más adecuada. En definitiva, la clave no es tanto que los animales puedan estar en la oficina, sino que las políticas laborales tengan en cuenta, por un lado, que los animales de compañía son parte de la vida familiar y, por otro, que su bienestar también influye en el de las personas", explica, Jaume Fatjó, director de la Cátedra Fundación Affinity Animales y Salud. 

En paralelo, el mismo barómetro apunta que el 66,6% cree que las oficinas no están preparadas para ser Petfriendly. Por ello es necesario adaptar los espacios para que la convivencia sea viable en términos de higiene, seguridad, convivencia y confort de todo el equipo.

En este sentido, desde la Fundación destacan que es importante impulsar estos espacios, ya que facilitan compartir más tiempo con el animal de compañía, algo que beneficia tanto para el tutor como para el propio animal.

 

Affinity Petcare, pionero en llevar el perro al trabajo

Affinity Petcare lleva más de una década impulsando un modelo de oficina petfriendly basado en la convivencia responsable. En su día a día, las personas que conviven con perro pueden trabajar con su animal de compañía junto a su puesto, y además disponer de la Doggy Zone, un espacio específico dentro de sus instalaciones pensado para que los perros puedan descansar y socializar. Ambas opciones se apoyan en normas claras y medidas orientadas a garantizar el bienestar animal y la convivencia con el resto del equipo.

"En Affinity damos mucha importancia al vínculo con nuestros animales y entendemos la política petfriendly como una herramienta para mejorar el bienestar de nuestros trabajadores y para proteger y reforzar el vínculo afectivo con sus perros. Ofrecemos esta opción para facilitar la convivencia, pero siempre desde la responsabilidad. Cada persona valora qué es lo mejor para su perro y para su día a día, y ese criterio es precisamente lo que ha hecho que la experiencia funcione. Además, hemos comprobado que el ambiente mejora cuando hay perros con nosotros", señala Isabel Buil, Directora de la Fundación Affinity.

Por su parte, Carla Costa, project manager de Affinity, destaca que para ella tener a su perra Piula va más allá de la compañía, ya que le ayuda a mejorar la calidad de vida, la activa físicamente y cuida la salud mental y emocional. Cuando decidió independizarse se preguntó si se veía capaz de tener un perro, ya que una cosa es tenerlo en familia donde la responsabilidad se comparte, y otra es cuidarlo sola, ya que no puedes dejarlo solo ocho horas al día. Para ella, encontrar ese equilibrio de tener un perro y trabajar fue posible gracias a Affinity.

"Poder traerla al trabajo encaja perfectamente con mi rutina. La traigo en moto y llega encantada, sabiendo que le espera su ronda de saludos panza arriba para que le rasquen la barriga. Valoro muchísimo que en Affinity pueda compaginar el trabajo con mi perrita. Para mí, sin duda, es uno de los mayores beneficios que tiene la empresa porque me permite seguir teniendo ese amor incondicional que, una vez lo tienes, ya no puedes imaginar tu vida sin él", explica Carla Costa. 

Gracias a esta iniciativa, el perro se integra de forma natural en la jornada, combinando momentos de descanso junto al puesto de trabajo con tiempos de socialización controlada. Esta fórmula contribuye a reducir el tiempo que el animal pasa solo y refuerza la seguridad que le aporta estar acompañado por su tutor, al tiempo que promueve hábitos de convivencia adecuados en el entorno laboral.


[1] Fuente: Elaborado por Hamilton y AEDPAC

[2] Fuente: Michael Page

[3]Fuente: Hamilton y AEDPAC

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