Los veterinarios de Toledo alertan del riesgo de flexibilizar la vacunación anual contra la rabia

El Colegio Oficial de Veterinarios de Toledo ha advertido del riesgo sanitario que supondría flexibilizar los plazos de vacunación frente a la rabia en Castilla-La Mancha. La organización defiende mantener la vacunación anual obligatoria como barrera de protección animal y humana, especialmente cuando solo el 35% de los animales identificados en la provincia está inmunizado, muy por debajo del umbral de protección colectiva.

Estado: Esperando

17/06/2026

El Colegio Oficial de Veterinarios de Toledo alerta del riesgo de flexibilizar los plazos de vacunación frente a una enfermedad mortal como la rabia, según prevé la Orden de la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural de Castilla-La Mancha, pendiente de publicación, por la que se establece el Programa Zoosanitario Básico de perros, gatos ...

El Colegio Oficial de Veterinarios de Toledo alerta del riesgo de flexibilizar los plazos de vacunación frente a una enfermedad mortal como la rabia, según prevé la Orden de la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural de Castilla-La Mancha, pendiente de publicación, por la que se establece el Programa Zoosanitario Básico de perros, gatos y hurones.

Los veterinarios, con argumentos estrictamente técnico-científicos basados en criterios de epidemiología, medicina preventiva, salud pública veterinaria y control de zoonosis, advierten que la vacunación antirrábica anual obligatoria no solo es una medida de sanidad animal, sino que conforma una barrera esencial para proteger también a las personas.

El Colegio recuerda que la vacunación permite mantener una protección más sólida frente a posibles fallos inmunitarios, animales incorrectamente vacunados o situaciones de riesgo derivadas de movimientos irregulares de mascotas procedentes de zonas donde la rabia sigue presente.

La situación en la provincia de Toledo evidencia, además, que no existe margen para relajar la prevención. En la provincia hay más de 92.000 perros, gatos y hurones vacunados frente a la rabia, apenas el 35% del total de animales identificados. Un porcentaje muy alejado del 70%, umbral mínimo en el que se alcanza la inmunidad de rebaño o colectiva. Es decir, la proporción de animales protegidos frente a una enfermedad infectocontagiosa que dificulta que se propague en una comunidad o área.

Un solo caso de rabia puede obligar a activar protocolos complejos de salud pública, vigilancia epidemiológica, control de animales expuestos y atención preventiva a personas. Una razón de peso para reclamar que la futura normativa refuerce, y no debilite, la vacunación antirrábica y mantenga criterios de máxima prudencia sanitaria frente a una enfermedad de consecuencias extremadamente graves.

Luis Rodríguez, responsable del área de Animales de Compañía, Identificación Animal y Tenencia Responsable del Colegio Oficial de Veterinarios de Toledo, incide en que "la rabia es una enfermedad que no admite relajación alguna en las medidas de prevención. Cuando hablamos de vacunación antirrábica anual no estamos hablando solo de proteger a los animales, sino también de proteger a la población frente a una zoonosis que, una vez desarrolla síntomas, es prácticamente mortal en el cien por cien de los casos".


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