El cuidado dermatológico felino gana importancia más allá del autoacicalamiento

PSH Cosmetics subraya la importancia de mantener una rutina preventiva de cuidado de la piel y el pelaje en gatos, más allá de su autoacicalamiento habitual. La experta Sonia Cózar recuerda que factores como la alimentación, el estrés, los parásitos, la hidratación o la etapa vital influyen directamente en la salud cutánea y el bienestar general del animal.

Estado: Esperando

27/05/2026

El cuidado de la piel y el pelaje del gato han evolucionado de lo básico a lo esencial dentro del bienestar animal. Lejos de ser solo una cuestión estética, mantener en equilibrio la salud cutánea influye directamente en su calidad de vida, comportamiento y estado general.   Aunque los gatos son conocidos ...

El cuidado de la piel y el pelaje del gato han evolucionado de lo básico a lo esencial dentro del bienestar animal. Lejos de ser solo una cuestión estética, mantener en equilibrio la salud cutánea influye directamente en su calidad de vida, comportamiento y estado general.
 
Aunque los gatos son conocidos por su autoacicalamiento, este gesto no sustituye una rutina consciente adaptada a sus necesidades reales. Factores como la alimentación, el estrés o el entorno impactan directamente en su piel, y cada vez más expertos insisten en la importancia de una rutina preventiva. Por eso, incorporar pequeños gestos de cuidado puede marcar una gran diferencia a largo plazo. Desde el cepillado hasta la hidratación o la protección solar, todo suma en un enfoque integral.
 
Son los consejos de la experta Sonia Cózar, peluquera, estilista canina y felina, y seminarista y formadora de PSH Cosmetics, los que ponen el foco en la importancia de entender el cuidado felino como parte de un estilo de vida saludable. Porque un gato bien cuidado no solo se ve bien: vive mejor.

 

Las 12 claves para el cuidado de los gatos, según Sonia Cózar
 
1- El cuidado diario es clave para su salud

Dependen mucho más de lo que solemos pensar. El gato se acicala, sí, pero ese gesto no sustituye un cuidado consciente por parte del tutor. La piel es un órgano vivo que responde a factores como la alimentación, el entorno o el estrés, y el pelo actúa como reflejo de todo ello.

Una falta de mantenimiento rutinario puede acelerar procesos de déficit y desencadenar enfermedades que afectan a su bienestar y estado de salud. Los cuidados diarios, especialmente el cepillado, ayudan a eliminar el pelo muerto, activar la circulación y distribuir los aceites naturales de la piel. Esto no solo mejora el aspecto del manto, sino que también previene problemas como nudos, acumulación de suciedad o irritaciones dérmicas. Además, fomenta el vínculo con el tutor, creando momentos de conexión positivos para su salud emocional. En definitiva, no es solo estética: es salud.
 
2- El error más común: pensar que no necesitan cuidados

El principal error es creer que, como el gato se limpia solo, no necesita nada más. Esto lleva a descuidar rutinas básicas como el cepillado o la revisión de la piel. Antiguamente, en libertad, utilizaban los recursos de su entorno para mantenerse higiénicamente saludables; hoy en día, al vivir en hogares, esta capacidad se ve limitada, por lo que es necesario que el tutor contribuya o recurra a un especialista.
 
Otro error habitual es no adaptar los cuidados al tipo de pelo. No es lo mismo un gato de pelo corto que uno de pelo largo o con subcapa densa. Cada uno tiene necesidades distintas, y aplicar una rutina genérica puede resultar contraproducente.
 
3- La frecuencia del cepillado importa (y mucho)

Depende del tipo de pelo, pero como norma general:
  • Pelo corto: 1–2 veces por semana. Se recomienda utilizar manoplas de goma suave o peines para retirar el exceso de pelo.
  • Pelo medio o largo: mínimo 3 veces por semana, idealmente a diario. En estos casos se necesitan herramientas específicas, como cardas de púa protegida blanda para no dañar la piel, o cepillos tipo mantequilla que garantizan una sesión agradable y eficaz.

En épocas de muda, como primavera y otoño, la frecuencia debe aumentar. El objetivo es retirar el pelo muerto antes de que el gato lo ingiera al lamerse, lo que puede provocar bolas de pelo que se apelmazan y generan nudos o olestias.

El cepillado nunca debe ser agresivo. Es fundamental utilizar herramientas adecuadas y convertirlo en una experiencia positiva, empezando con sesiones cortas y aumentándolas progresivamente.

4- El baño sí es recomendable, pero con criterio

Sí, pero con matices. No es necesario hacerlo con la misma frecuencia que en perros, pero tampoco debe evitarse por completo.

El baño puede ser útil en casos de suciedad acumulada, problemas dermatológicos o en gatos que no se acicalan correctamente por edad o salud. Siempre debe realizarse con productos específicos para gatos, preferiblemente hipoalergénicos, cuidando la temperatura del agua y adaptando el proceso de forma progresiva.

Entre baños, existen alternativas como brumas hidratantes que ayudan a mantener la piel en buen estado sin necesidad de mojar al animal.
 
5- Señales que alertan de problemas en la piel

Existen varios indicadores a los que conviene prestar atención:
  • Rascado excesivo
  • Zonas sin pelo o calvas
  • Enrojecimiento o descamación
  • Presencia de costras o heridas
  • Pelo apagado o quebradizo
  • Mal olor

También los cambios de comportamiento, como irritabilidad o apatía, pueden estar relacionados con molestias cutáneas. La observación es clave para detectar cualquier problema a tiempo.
 
6- La alimentación influye directamente en el pelaje


La alimentación es fundamental. Un pelaje brillante y una piel equilibrada comienzan desde el interior. Nutrientes como los ácidos grasos esenciales (omega 3 y 6), proteínas de calidad y vitaminas específicas influyen directamente en la salud dérmica.

Una dieta pobre o desequilibrada puede provocar falta de brillo, caída excesiva o problemas cutáneos. También es importante garantizar una correcta hidratación, por lo que el uso de fuentes de agua fresca en circulación puede favorecer este hábito en los gatos.
 
7- Los parásitos afectan más de lo que parece

Pulgas, ácaros o garrapatas pueden provocar desde irritaciones leves hasta dermatitis más complejas. El picor genera estrés en el animal y puede desencadenar problemas de conducta y socialización.

Además, algunos gatos desarrollan reacciones alérgicas a la picadura de pulga, lo que agrava la situación. La prevención, mediante un calendario antiparasitario adecuado y revisiones periódicas, es esencial.
 
8- En verano, los cuidados deben intensificarse

El aumento de temperatura, la mayor presencia de parásitos y la exposición solar hacen necesario reforzar la rutina:
  • Incrementar el cepillado
  • Mantener una buena hidratación
  • Revisar zonas sensibles como orejas, axilas, abdomen y almohadillas
  • Evitar ambientes excesivamente calurosos
También es un buen momento para reforzar la hidratación de la piel con productos ligeros, como una bruma calmante tipo Bruma Zen Skin, que ayuda a mantener el equilibrio dérmico, especialmente en gatos con piel sensible.

9- La protección solar también es necesaria

Especialmente en gatos de pelo claro o con zonas despigmentadas, como orejas o nariz. Estas áreas son más vulnerables y pueden sufrir quemaduras o problemas más graves a largo plazo.

Si el gato está expuesto al sol directo, se recomienda utilizar protectores específicos y asegurar siempre zonas de sombra, evitando las horas de mayor intensidad.
 
10- El estrés se refleja en la piel

El estrés en gatos suele manifestarse físicamente, y la piel es uno de los primeros órganos en evidenciarlo. Puede provocar caída excesiva de pelo, lamido compulsivo o lesiones.

Por ello, el bienestar emocional es parte fundamental del cuidado dermatológico. Establecer rutinas, enriquecer el entorno y favorecer la calma puede marcar una gran diferencia.
 
11- Cada etapa de vida requiere cuidados distintos
  • Cachorros: necesitan habituarse progresivamente al cepillado y a la manipulación.
  • Adultos: requieren un mantenimiento regular adaptado a su tipo de pelo.
  • Gatos senior: necesitan más ayuda, ya que pueden dejar de acicalarse correctamente y presentar piel más seca, lo que favorece la formación de nudos.
En gatos mayores es frecuente encontrar zonas descuidadas o piel más seca, por lo que los cuidados deben ser más suaves pero constantes.

12- Constancia y observación: la clave final

El mejor consejo es observar y ser constante. No se trata de hacer mucho, sino de hacerlo bien y de forma regular.
 
Un cepillado adecuado, una buena alimentación, la revisión de la piel y la adaptación de los cuidados a cada gato son las bases para mantener su bienestar.

Además, contar con un profesional que supervise este mantenimiento de forma periódica permite detectar problemas a tiempo y adaptar los cuidados a cada etapa de su vida.

 
BRUMA ZEN SKIN 100 ml – 11 €

Bruma Zen Skin es una loción dermatológica en spray para perros y gatos con piel sensible, irritada o con tendencia a la reactividad. Ayuda a calmar el picor, reducir el malestar cutáneo y mejorar el confort de la piel de forma rápida y eficaz.

Su acción calmante y antipruriginosa contribuye a aliviar el escozor, la irritación y la sensibilidad cutánea frecuente, ayudando a mantener la piel en mejores condiciones.

La combinación de extractos de plantas naturales con extracto de azafrán, con propiedades calmantes, ayuda a modular la reactividad de la piel, favoreciendo su equilibrio frente a irritaciones, picor o sensibilidad cutánea frecuente. El pantenol ayuda a regenerar la piel y la glicerina aporta hidratación y ayuda a mantener la función barrera.

Su formato en bruma permite una aplicación en seco, sin necesidad de aclarado, siendo especialmente útil en animales que no toleran los baños frecuentes o para el tratamiento de zonas localizadas.

Puede utilizarse entre baños o como apoyo en rutinas de cuidado dermatológico, facilitando el mantenimiento del cuidado diario.

Se recomienda aplicar sobre la piel limpia, pulverizando directamente sobre la zona a tratar dos o tres veces al día, o según indicación del veterinario. Su uso es cómodo y permite una aplicación frecuente sin dejar residuos.

Bruma Zen Skin es una solución práctica para el cuidado diario de pieles sensibles, ayudando a mejorar el bienestar del animal y a mantener la piel en condiciones óptimas.