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El 31º Congreso AVESA, celebrado en Calvià bajo el lema "El papel crucial de la salud pública veterinaria en nuestro turismo", reunió a profesionales de múltiples disciplinas para reflexionar sobre los retos actuales que afectan a la seguridad alimentaria, la salud pública y la sostenibilidad de nuestro modelo turístico. Este documento ...
El 31º Congreso AVESA, celebrado en Calvià bajo el lema "El papel crucial de la salud pública veterinaria en nuestro turismo", reunió a profesionales de múltiples disciplinas para reflexionar sobre los retos actuales que afectan a la seguridad alimentaria, la salud pública y la sostenibilidad de nuestro modelo turístico.
Este documento recoge de forma sintética las principales conclusiones alcanzadas durante el encuentro. Su objetivo es doble: acercar a la ciudadanía las claves que garantizan un turismo seguro y de calidad, y ofrecer al personal técnico especializado una visión estructurada de las prioridades estratégicas identificadas.
Las conclusiones subrayan la importancia del trabajo multidisciplinar, la necesidad de consolidar el enfoque One Health, el papel esencial de la epidemiología veterinaria, el valor de la secuenciación genómica, la urgencia de renovar la formación en seguridad alimentaria y el liderazgo que deben ejercer las empresas en la cultura de inocuidad. También se destacan los desafíos en eventos temporales, las desigualdades en el control oficial, la relevancia de una comunicación eficaz y el refuerzo imprescindible de la salud ambiental.
En conjunto, estas ideas reflejan un mensaje claro: la salud pública veterinaria es un pilar fundamental para un turismo sostenible, competitivo y seguro, y su fortalecimiento beneficia tanto a quienes nos visitan como a quienes vivimos aquí.
Los retos actuales —desde las toxiinfecciones alimentarias hasta la gestión de riesgos en eventos multitudinarios— requieren una colaboración real entre sectores. Salud pública, sanidad animal, seguridad alimentaria, administraciones e investigación deben actuar como un único sistema. La idea es clara: un grupo cohesionado logra lo que individuos aislados no pueden.
El enfoque One Health dejó de ser una aspiración teórica para convertirse en una necesidad operativa. Las zoonosis, los riesgos ambientales y la seguridad alimentaria solo pueden abordarse integrando salud humana, salud animal y salud ambiental. En un país donde el turismo depende de la confianza y la percepción de seguridad, esta visión es irrenunciable.
La vigilancia epidemiológica, el control de zoonosis y la evaluación del riesgo descansan en gran medida sobre la epidemiología veterinaria. Su papel es estratégico, aunque todavía necesita un mayor reconocimiento social e institucional. Sin esta disciplina, la prevención sería simplemente imposible.
La secuenciación genómica se consolida como el estándar más avanzado para discriminar cepas bacterianas y detectar brotes con rapidez. Su uso permite reducir el impacto sanitario, social y económico de los incidentes alimentarios, reforzando la seguridad que exige un destino turístico de primer nivel.
El congreso evidenció que la formación actual en seguridad alimentaria presenta deficiencias importantes: cursos online poco eficaces, certificaciones vacías, barreras idiomáticas y culturales. Se requiere una actualización profunda y un estándar armonizado entre administraciones que garantice competencias reales, especialmente en sectores con alta rotación de personal.
La seguridad alimentaria no se sostiene solo con controles oficiales. Necesita liderazgo empresarial: compromiso de la dirección, formación continua y la figura profesionalizada de un responsable del sistema de gestión. Esto es especialmente crítico en hostelería y restauración, sectores que representan la primera línea del turismo.
España es un referente internacional en productos agroalimentarios. Su apuesta por alimentos buenos, seguros, saludables y sostenibles impulsa el gastro-turismo y refuerza la competitividad del país. La sostenibilidad alimentaria y ambiental se convierte así en un valor añadido para el visitante.
Los eventos efímeros y la venta ambulante requieren una atención específica. La responsabilidad debe recaer en los propios operadores, y las guías de buenas prácticas deben surgir de los gremios y asociaciones sectoriales, que conocen mejor que nadie la realidad del terreno.
Los municipios, especialmente los más pequeños, afrontan dificultades para ejercer un control oficial homogéneo en espacios efímeros. Es necesario dotarlos de herramientas, criterios comunes y apoyo institucional, garantizando así un nivel de protección equivalente en todo el territorio.
Una comunicación clara, oportuna y coordinada entre administraciones, profesionales, operadores y ciudadanía es esencial para prevenir crisis, gestionar brotes y construir una cultura colectiva de seguridad alimentaria. La confianza del turista —y del residente— depende en gran medida de esta transparencia.
La salud pública se basa en la prevención, y dentro del enfoque One Health, la salud ambiental es la dimensión que más refuerzo necesita. La transición hacia sistemas alimentarios sostenibles es crucial para proteger el entorno, la salud humana y la sanidad animal, y para asegurar un turismo verdaderamente sostenible.