El Diario Oficial de Castilla- La Mancha publicó recientemente el Decreto que establece la formación en sanidad animal e higiene en materia de caza, para personas que participen en actividades cinegéticas. Dicho Decreto establece los requisitos de formación de ...
El Diario Oficial de
Castilla- La Mancha publicó recientemente el Decreto que establece la
formación en sanidad animal e higiene en materia de caza, para personas
que participen en actividades cinegéticas.
Dicho Decreto establece los
requisitos de formación de las personas cazadoras. Una formación de tan
solo 28 horas (aunque la obtención del certificado se obtendría con la
asistencia al 80 % de las clases, lo que las reduciría a 22,5) que
habilita a los cazadores a realizar actuaciones propias de los
veterinarios, como categorización de los subproductos; toma de
participación en la obtención de cualquier otra información sanitaria;
comunicación de cualquier sospecha de enfermedades animales de
declaración obligatoria que, en su mayoría se transmiten al ser humano
(zoonosis).
Además de lo anterior, les habilita
para revisar las condiciones de higiene de los locales donde se
manipulan las piezas de caza o la supervisión de los medios de
transporte y les confiere competencias sobre la trazabilidad de los
animales, permitiendo inspeccionar, en un primer examen, las piezas
abatidas autorizando además del autoconsumo, la venta en pequeñas
cantidades sin haber pasado por la supervisión de un veterinario.
Por todo ello, el Consejo de
Colegios Profesionales de Veterinarios de Castilla-La Mancha, en
representación de todos los veterinarios de la región, manifiesta su
rechazo unánime a este Decreto "que permite a cazadores, sin la adecuada
formación, realizar actuaciones que no garantizan la sanidad animal, la
seguridad alimentaria y por tanto, ponen en peligro la salud de las
personas".
Desde el Consejo, entienden que, por
parte de la Administración regional, "no debería existir un interés
superior a la salud pública y a la sanidad animal que haya llevado a
legislar en este sentido".
Añaden que con esta normativa la
Administración no asegura la sanidad animal de las especies cinegéticas,
íntimamente relacionada con la sanidad de las especies productoras de
alimentos y con enfermedades en constante expansión, "que están
limitando el comercio nacional e internacional y la actividad económica
de los sectores ganaderos, dejando fuera del control veterinario a
enfermedades como la tuberculosis o la peste porcina africana, aún sin
controlar".
En ese sentido, el Consejo de
Colegios Profesionales de Veterinarios de Castilla-La Mancha presentó en
octubre de 2025 a la Consejería de Sanidad alegaciones motivadas
científicamente al borrador del ya publicado Decreto de formación del
cazador y conforme a las normativas europea y nacional.
Ahora lamentan que "dichas
alegaciones no sólo no han sido tenidas en cuenta por la citada
Consejería, sino que, desde la misma no nos han comunicado las razones
técnicas o políticas de su no consideración".
Este Consejo justificó que la Ley de
ordenación de las profesiones sanitarias establece la veterinaria como
una profesión sanitaria y atribuye a los veterinarios el control de la
higiene y de la tecnología en la producción y elaboración de alimentos
de origen animal, así como la prevención las zoonosis. "Ninguna de estas
materias puede dejarse a merced de personas con insuficiente formación
que ponga en juego la salud pública", advierten.
Por otro lado, alegaron la nulidad
de pleno derecho de la figura del `cazador formado' por estar fuera del
ámbito de aplicación del Real Decreto 50/2018 e, igualmente, se motivó
que los cotos ya están registrados como explotaciones ganaderas
atendiendo al Decreto 69/2018 y, por tanto, disponen de un veterinario
encargado de comunicar patologías y enfermedades, "no debiendo
permitirse que estas funciones las asuma el cazador".
También aclaran que en España la
aplicabilidad en el Reglamento europeo 853/2004, por el que se
establecen normas específicas de higiene de los alimentos de origen
animal pierde el sentido de preservar una tradición que está
perfectamente consolidada.
Añaden que, por el contrario,
necesita cumplir con las más escrupulosas normas sanitarias, ya que se
trata de carnes con gran capacidad de proliferación bacteriana, aparte
de poder ser portadoras de enfermedades animales que son transmisibles
al hombre.
Por todo ello, desde el Consejo de
Colegios Profesionales de Veterinarios de Castilla-La Mancha manifiestan
su indignación porque "se está regulando en contra del interés general y
de la defensa y garantías de la sanidad animal y la seguridad
alimentaria, objetivos que, en cualquier caso, debería primar la
Administración".
Por último, denuncian "que se ha
atendido a los intereses de otros colectivos y no se vela por la
seguridad de los consumidores ya que existe un enorme riesgo de que se
comercialicen canales de piezas de caza sin la supervisión de un
veterinario".