
Estado: Esperando
El mundo está fallando a la hora de invertir en sanidad animal, pese a las crecientes evidencias de que el coste de no actuar supera con creces el coste de la prevención, según el informe anual Estado de la sanidad animal en el mundo. El informe, publicado por la Organización Mundial ...
El mundo está fallando a la hora de invertir en sanidad animal, pese a las crecientes evidencias de que el coste de no actuar supera con creces el coste de la prevención, según el informe anual Estado de la sanidad animal en el mundo.
El informe, publicado por la Organización Mundial de Sanidad Animal (WOAH, por sus siglas en inglés) en el marco de su 93.ª Sesión General, es la única evaluación mundial anual sobre tendencias, riesgos y desafíos en materia de sanidad animal.
El documento subraya que las enfermedades animales destruyen cada año más del 20 % de la producción animal mundial. Estos impactos se sienten con especial intensidad en los países de ingresos bajos y medios, donde la sanidad animal desempeña un papel fundamental en el sostenimiento de los medios de vida, la seguridad alimentaria y la resiliencia económica. Al mismo tiempo, los sistemas con recursos insuficientes tienen dificultades para detectar y responder de forma temprana a las enfermedades, además de afrontar retos para mantener los estándares de bienestar animal.
Las recientes reducciones en los presupuestos de ayuda internacional están agravando esta presión. La asistencia al desarrollo destinada a la salud ha descendido hasta aproximadamente 39.100 millones de dólares en 2025, y la sanidad animal representa menos del 2,5 % de ese total. En el mismo periodo, el gasto mundial en defensa alcanzó un récord de 2,9 billones de dólares. En este contexto, el fortalecimiento de los sistemas de sanidad animal —la infraestructura común que protege frente a enfermedades de aparición natural, liberaciones accidentales y amenazas biológicas deliberadas— sigue estando infrafinanciado, pese a su papel esencial en la gestión de riesgos transfronterizos, incluidas las enfermedades emergentes y las amenazas biológicas.
El informe destaca que situar los Servicios Veterinarios de todos los países al nivel de los estándares internacionales costaría aproximadamente 2.300 millones de dólares al año, menos del 0,05 % de los 3,6 billones de dólares en pérdidas económicas atribuidas a la COVID-19 en 2020. Esta enfermedad probablemente surgió de una fuente animal, aunque su origen exacto y la vía de transmisión a los seres humanos no se han establecido de forma definitiva.
"Los sistemas de sanidad animal se encuentran en el centro mismo de la seguridad alimentaria, la estabilidad económica, el bienestar y la salud humana y, aun así, sufren una financiación insuficiente crónica", afirmó la doctora Emmanuelle Soubeyran, directora general de la WOAH. "La pandemia de COVID-19 puso de relieve la importancia de una mayor inversión en prevención y del enfoque Una sola salud. Una sola salud seguirá siendo una aspiración hasta que la sanidad animal se integre realmente en la forma en que planificamos e invertimos, mucho antes de que llegue la próxima crisis".
Entre 2025 y 2026, 64 países y territorios notificaron más de 2.000 brotes de influenza aviar altamente patógena, que provocaron el sacrificio o la pérdida de más de 140 millones de aves de corral. La fiebre aftosa ha causado brotes sin precedentes en el sur de África y ha reaparecido en Europa. La peste porcina africana continúa propagándose, incluso mediante importantes saltos a larga distancia. Además, el gusano barrenador del Nuevo Mundo —una mosca parasitaria carnívora— está generando también una seria preocupación, con decenas de miles de casos notificados en Centroamérica y una expansión hacia el norte que supone una amenaza para la sanidad animal más allá de los países actualmente afectados.
El 75 % de las enfermedades infecciosas emergentes en humanos tienen su origen en animales, lo que convierte a los sistemas de sanidad animal en la primera línea de defensa del mundo frente a los brotes, incluida una posible próxima pandemia. Sin embargo, el informe indica que estos sistemas están sometidos a presión: el 18 % de los países evaluados recientemente muestra una disminución de la capacidad veterinaria, y el 22 % registra un descenso de la capacidad del personal paraprofesional.
"Lo que estamos observando va más allá de la propagación de enfermedades y refleja también una presión creciente sobre las redes de vigilancia y las capacidades de respuesta ante emergencias, especialmente en las regiones más expuestas a riesgos para la sanidad animal", señaló el doctor Paolo Tizzani, epidemiólogo veterinario sénior de la WOAH. "Cuando los Servicios Veterinarios carecen de recursos suficientes, las enfermedades se detectan tarde, se propagan más ampliamente y resultan más costosas de contener, con independencia de cómo se hayan originado. Reforzar estos sistemas es, por tanto, una forma importante y eficaz de que los gobiernos y sus socios reduzcan riesgos y mejoren la preparación".
A partir de la evaluación de 54 países y territorios realizada por la WOAH, se estima que sería necesario un incremento presupuestario medio del 52 % para cubrir el coste anual real de unos Servicios Veterinarios eficaces. La Senda de Desempeño de los Servicios Veterinarios de la WOAH —conocida como PVS— proporciona a los países una evaluación independiente de sus sistemas de sanidad animal y una hoja de ruta adaptada para su mejora. Como avance positivo, tras las actividades recientes del PVS, más de la mitad de los países participantes notificaron un aumento de sus recursos financieros.
El informe pide a los gobiernos que incrementen la financiación de los sistemas de sanidad animal y los integren en estrategias más amplias de salud, economía y seguridad; a los socios para el desarrollo, que alineen la financiación con la prevención a largo plazo en lugar de limitarse a la respuesta ante crisis; y a las instituciones financieras y al sector privado, que reconozcan la sanidad animal como una inversión de alto impacto.
"Los sistemas de sanidad animal son un bien público mundial, y el mundo no los está financiando como tal", concluyó la doctora Susana Pombo, presidenta de la Asamblea Mundial de Delegados de la WOAH. "En un momento en que los gobiernos están aumentando los presupuestos de defensa, conviene preguntarse qué significa realmente la sanidad animal en este contexto. Las enfermedades no reconocen fronteras. Una brecha en la vigilancia de la sanidad animal en un país es una vulnerabilidad para todos los países; por ello, es fundamental cambiar la forma en que concebimos la solidaridad y la inversión en los sistemas de sanidad animal".
Las conclusiones del informe servirán de base para el debate en la próxima 93.ª Sesión General de la Asamblea Mundial de Delegados, que se celebrará del 18 al 22 de mayo, especialmente en el Foro Técnico de la WOAH, dedicado este año al tema "Invertir en sanidad animal para asegurar el futuro de todos". También se celebrará una reunión ministerial en el marco de la ceremonia de apertura, que incluirá la publicación de una declaración ministerial que reflejará una visión compartida sobre los sistemas de sanidad animal.