Ni la parvovirosis ni los tratamientos antibióticos en cachorros se relacionan con mayor riesgo de enteropatías crónicas

Un estudio reciente señala que los cachorros que han sufrido parvovirosis canina ni aquellos que han recibido antibióticos en las primeras semanas de vida tienen mayor riesgo de desarrollar enteropatías crónicas siendo adultos. No obstante, los perros que hayan sido infectados por parvovirus pueden mostrar mayor frecuencia de signos gastrointestinales en los meses posteriores a la exposición.

Estado: Esperando

11/05/2026

El artículo "Associations between early life exposure to parvovirus and antibiotic treatment and the occurrence and severity of later chronic enteropathy in dogs", publicado en la revista Veterinary Records, destaca que los perros que en sus primeras semanas de vida han recibido tratamiento antibiótico o han sufrido parvovirosis no tienen mayor riesgo que los cachorros ...

El artículo "Associations between early life exposure to parvovirus and antibiotic treatment and the occurrence and severity of later chronic enteropathy in dogs", publicado en la revista Veterinary Records, destaca que los perros que en sus primeras semanas de vida han recibido tratamiento antibiótico o han sufrido parvovirosis no tienen mayor riesgo que los cachorros sanos de desarrollar enteropatías crónicas en el futuro. Si bien, como cachorros, los animales afectados pueden presentar signos digestivos graves en los primeros meses tras la exposición al virus o el antibiótico.

Las enteropatías crónicas se describen como aquellas en las que el paciente sufre de signos gastrointestinales (vómitos y diarreas, principalmente) durante más de tres semanas, siempre que se descarten otras enfermedades crónicas mediante dietas de eliminación.

Las enteropatías crónicas tienen un carácter multifactorial, pero se relacionan con la desregulación de la respuesta inmunitaria en la mucosa intestinal. Uno de los principales detonantes puede ser las disbiosis, que consisten en el desequilibrio en la composición de la microbiota intestinal. Otro factor de riesgo importante es la lesión de la barrera intestinal, que puede conducir a procesos inflamatorios crónicos. Por tanto, cualquiera de estos factores puede alterar la respuesta inmunitaria del intestino a largo plazo, causando enteropatías crónicas.

A su vez, la parvovirosis es una infección que produce enteritis en cachorros, causando un gran daño en la mucosa intestinal. Asimismo, cuando los cachorros sufren alguna infección, reciben antibióticos. Estos fármacos alteran gravemente la microbiota intestinal, eliminando una parte de la población bacteriana y facilitando la proliferación de bacterias oportunistas. Así, cualquiera de estos eventos en las primeras etapas de vida de los animales podría alterar la respuesta inmunitaria de mucosas y favorecer la aparición de enteropatías crónicas en el adulto.

Signos digestivos

El objetivo del estudio es investigar la asociación entre la parvovirosis o la administración de antibióticos para infecciones no intestinales en las primeras semanas de vida con la aparición de signos de enteropatía crónica en el perro adulto.

Los resultados del estudio demuestran que ni la administración de antibióticos ni la parvovirosis aumentan la prevalencia de enteropatías crónicas futuras en comparación con cachorros sanos.

Estos hallazgos no concuerdan con estudios previos, que se basaban en cuestionarios realizados a tutores. Sin embargo, el presente ensayo tiene en cuenta las percepciones de los tutores, junto con la puntuación según el índice CIBDAI (índice de actividad de enteropatía crónica e inflamación intestinal crónica, por sus siglas en inglés) realizada por veterinarios. Así, los autores destacan una gran discrepancia entre tutores y clínicos, especialmente en casos intermedios.

No obstante, los cachorros que sufren parvovirus sí que tienen un mayor riesgo de presentar vómitos y diarreas en los meses posteriores a la infección, lo que sugiere que la parvovirosis conduce a la aparición de enteropatías crónicas en las semanas posteriores.

En conclusión, los autores señalan que ni la administración de antibióticos en las primeras semanas de vida ni la parvovirosis aumentan el riesgo de desarrollar enteropatías crónicas en los perros adultos. Si bien, los cachorros que superen la parvovirosis pueden seguir mostrando signos digestivos en los meses posteriores.