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Con motivo de la celebración del Día mundial de la Enfermedad de Lyme, la Consejería de Salud ha lanzado una serie de recomendaciones para prevenir esta zoonosis que está extendida por todo el mundo y se produce principalmente por la bacteria Borrelia burgdorferi, que se transmite ...
Con motivo de la celebración del Día mundial de la Enfermedad de Lyme, la Consejería de Salud ha lanzado una serie de recomendaciones para prevenir esta zoonosis que está extendida por todo el mundo y se produce principalmente por la bacteria Borrelia burgdorferi, que se transmite por la picadura de garrapatas infectadas.
Para evitar las picaduras de estos artrópodos, Salud recomienda a quienes puedan estar en contacto con garrapatas utilizar camiseta y pantalón largo, preferiblemente de color claro, para comprobar con facilidad si hay algún insecto, y botas cerradas con calcetines, según ha informado la Comunidad.
En el campo, es importante evitar el contacto con la vegetación circundante al caminar y, en la medida de lo posible, sentarse en el suelo, así como parar el menor tiempo en las zonas con vegetación. El uso de repelentes autorizados es importante tanto para las personas, como para las mascotas.
Estos consejos están especialmente destinados a personas en contacto con estos insectos por su actividad laboral en el medio natural o relacionado con animales, y para quienes practican deporte al aire libre como senderismo o caza.
Según el último informe de Vigilancia Epidemiológica de las enfermedades transmitidas por artrópodos vectores, en 2024 no se declaró ningún caso contagio en la Región de Enfermedad de Lyme, que es una Enfermedad de Declaración Obligatoria (EDO) desde hace dos años.
La Enfermedad de Lyme está incluida en un programa desarrollado a través de la Dirección General de Salud Pública que vigila las bacterias y virus que se transmiten con la mediación de organismos vivos como las garrapatas. La picadura es indolora y puede pasar inadvertida.
La infección es más probable cuanto mayor tiempo permanece la garrapata adherida a la piel, por lo que si se retira pronto se reduce notablemente el riesgo de contagio.
Se estima que, en un porcentaje elevado de personas, la infección cursa de forma asintomática y autolimitada, por lo que no requieren tratamiento al no presentar síntomas clínicos. Estos se caracterizan por un cuadro multisistémico progresivo que incluye manifestaciones precoces dermatológicas y tardías de tipo reumático, neurológico y cardiaco.
En España, el mayor riesgo de adquirir la enfermedad se produce en primavera y en verano, ya que es la época de las fases más activas del insecto vector al aumentar las temperaturas, si bien pueden encontrarse activas a lo largo de todo el año