Comprar cachorros en criaderos ilegales aumenta los problemas de salud a largo plazo

Un estudio del Royal Veterinary College revela que los perros adquiridos en condiciones de bajo bienestar o de forma ilegal tienen más probabilidades de sufrir enfermedades en su vida adulta, incluso si después crecen en hogares adecuados.

Estado: Esperando

01/04/2026

Una nueva investigación del Royal Veterinary College (RVC) ha revelado que los cachorros adquiridos a fuentes ilegales o de bajo bienestar tienen más probabilidades de desarrollar problemas de salud a lo largo de su vida, incluso cuando posteriormente viven en entornos domésticos adecuados. Estos resultados aportan evidencia clave para que ...

Una nueva investigación del Royal Veterinary College (RVC) ha revelado que los cachorros adquiridos a fuentes ilegales o de bajo bienestar tienen más probabilidades de desarrollar problemas de salud a lo largo de su vida, incluso cuando posteriormente viven en entornos domésticos adecuados. Estos resultados aportan evidencia clave para que los futuros propietarios puedan tomar decisiones de compra más informadas y reducir riesgos a largo plazo.

Durante años, tanto la normativa como las campañas de concienciación han advertido de que los cachorros procedentes de "granjas de cachorros" o de importaciones ilegales pueden presentar peor salud en el futuro. Sin embargo, hasta ahora existía poca evidencia sólida que demostrara claramente estos efectos a largo plazo.

Para cubrir esta laguna, el RVC llevó a cabo un estudio longitudinal con 985 cachorros en Reino Unido adquiridos durante la pandemia, un periodo marcado por el aumento de la demanda y las restricciones para visitar criadores. A través de cuestionarios online a propietarios, los investigadores analizaron cómo las experiencias tempranas y las condiciones de compra influyen en la salud de los perros durante su crecimiento.

Los resultados muestran que la forma en la que se adquiere un cachorro tiene un impacto directo en su salud futura. Aquellos comprados ilegalmente con menos de seis semanas presentaban, de media, casi tres problemas de salud adicionales a los 21 meses en comparación con los adquiridos a una edad adecuada (recordando que en Reino Unido es ilegal vender cachorros menores de ocho semanas). Este factor se identificó como el más determinante.

Además, los cachorros vendidos sin la presencia de su madre —una práctica prohibida en Inglaterra, Gales y Escocia bajo la Ley de Lucy— presentaban más problemas de salud que aquellos vendidos correctamente. También se observó un ligero aumento de problemas en perros adquiridos por propietarios primerizos frente a aquellos con experiencia.

El estudio advierte del riesgo de caer en prácticas engañosas conocidas como "petfishing", un término utilizado por el Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales del Reino Unido para describir a vendedores que ocultan el origen real de los cachorros y las condiciones deficientes de cría. La alta demanda, junto con la falta de información de algunos compradores, ha favorecido el crecimiento de estas prácticas tanto en Reino Unido como en países de Europa Central y del Este, desde donde se importan muchos animales.

En términos generales, el 91,1% de los cachorros analizados había sufrido al menos un problema de salud antes de los 21 meses. Entre los trastornos más frecuentes se encontraban los problemas digestivos (75,4%), afecciones cutáneas (26,8%), trastornos oculares (25,1%), enfermedades respiratorias superiores (18,5%) y problemas de oído (17,6%). Más de la mitad de los perros requirió atención veterinaria, y casi uno de cada cuatro propietarios gastó más de lo esperado en cuidados.

Estos datos subrayan la importancia de que los futuros propietarios estén preparados no solo a nivel emocional, sino también económico. Además, evidencian que comprar cachorros demasiado jóvenes o sin ver a la madre no solo tiene implicaciones éticas, sino también consecuencias directas en la salud del animal y en los costes asociados.

La investigación concluye que los riesgos comienzan incluso antes de que el cachorro llegue a su nuevo hogar, lo que refuerza la necesidad de tomar decisiones informadas desde el inicio. Mejorar la concienciación sobre prácticas ilegales, identificar señales de alerta en la compra y aplicar de forma más estricta la legislación vigente son pasos clave para reducir estos problemas.

La doctora Rowena Packer, autora principal del estudio, explica que "un mal comienzo en la vida no se puede deshacer", y advierte de que ignorar señales como no ver a la madre o adquirir cachorros por debajo de la edad legal aumenta el riesgo de problemas de salud futuros.

En la misma línea, el veterinario Marc Abraham destaca que la Ley de Lucy busca garantizar transparencia en la cría, obligando a que los compradores puedan ver a la madre y el entorno del cachorro, reduciendo así el fraude y las prácticas de bajo bienestar.

Desde organizaciones como Battersea, que han apoyado la investigación, se insiste en la importancia de proporcionar información basada en evidencia para que los compradores eviten fuentes ilegales y contribuyan a reducir el sufrimiento animal.

Elanco refuerza su apuesta por la innovación clínica con avances en dermatología canina y medicina felina