Viajar con mascotas en Semana Santa: el estrés silencioso que muchos animales sufren en carretera

cómo afecta el éxodo de Semana Santa al bienestar de las mascotas

Estado: Esperando

27/03/2026

La Semana Santa inaugura uno de los mayores éxodos del año y, cada vez más, lo hace con un miembro extra en la familia: las mascotas. Lo que para las personas es descanso y desconexión, para muchos animales puede convertirse en una experiencia profundamente desestabilizadora. La experta en nutracéutica animal advierte: Para algunos animales, el cambio de ...

La Semana Santa inaugura uno de los mayores éxodos del año y, cada vez más, lo hace con un miembro extra en la familia: las mascotas. Lo que para las personas es descanso y desconexión, para muchos animales puede convertirse en una experiencia profundamente desestabilizadora. La experta en nutracéutica animal advierte:

Para algunos animales, el cambio de rutinas, los trayectos prolongados o la exposición a entornos y personas desconocidas alteran su equilibrio físico y emocional de formas que a menudo pasan desapercibidas. "Los animales son extremadamente sensibles a los cambios. Un viaje rompe de golpe su sensación de control y seguridad, y eso puede traducirse en estrés, alteraciones del comportamiento o malestar físico", explica Imke Marks, fundadora de la marca española de suplementación animal Mooiza.

Mientras los perros suelen manifestar el impacto a través de signos físicos visibles, los gatos lo viven desde una ansiedad más profunda ligada a la pérdida de su territorio. En ambos casos, el organismo reacciona con señales de estrés que van desde el jadeo, rascado o la falta de apetito hasta síntomas más evidentes como náuseas, vómitos o conductas de bloqueo total. "Un gato puede quedarse completamente inmóvil por miedo, mientras que un perro puede vocalizar o mostrarse inquieto durante todo el trayecto. Son formas distintas de expresar una misma realidad: no están disfrutando del viaje", añade Marks.

Señales que hablan sin palabras

El lenguaje del estrés en los animales no siempre es evidente. A menudo se manifiesta de manera progresiva, comenzando con signos sutiles que pueden intensificarse si no se interviene a tiempo. Salivación excesiva, pupilas dilatadas, bostezos repetidos o un comportamiento inusualmente acelerado pueden ser las primeras pistas de que algo no va bien. "Muchas veces se normalizan estos síntomas como algo `propio del viaje', pero en realidad son indicadores claros de que el animal está sufriendo", advierte Marks. "El problema es que, si no se atienden, pueden escalar hacia cuadros más severos de ansiedad o malestar físico. Incluso, suele ir a peor y, la próxima vez que queremos meter el animal en un coche, presenta ya una resistencia severa."

Los temblores, los gemidos persistentes o incluso la pérdida involuntaria de control fisiológico son señales de un estrés elevado. En ese punto, el viaje deja de ser simplemente incómodo para convertirse en una experiencia negativa y tiene un impacto mental y físico persistente. Es importante destacar que no solo los viajes pueden alterar y estresar a nuestras mascotas, también lo hace nuestra ausencia y el cambio de rutina (y entorno) cuando los dejamos al cuidado de otras personas mientras estamos de viaje.

Viajar mejor también es cuidar

Frente a este escenario, la prevención se convierte en la mejor aliada. Preparar al animal antes del viaje, recrear un entorno familiar dentro del vehículo o respetar pausas durante el trayecto son gestos que marcan la diferencia en su bienestar. La anticipación y la empatía son claves para transformar la experiencia. "Un animal que reconoce olores, espacios y rutinas se siente más seguro. No se trata solo de llevarlo, sino de acompañarlo emocionalmente durante todo el proceso y convertirlo en una experiencia agradable y enriquecedora", señala Imke Marks.

La experta aconseja, además, un apoyo nutricional que facilite el proceso, favoreciendo la calma y la adaptación en situaciones potencialmente estresantes como los viajes. Para ello Marks ha desarrollado la gama Mooiza Zen, cuya doble acción combina botánicos de propiedades calmantes como lavanda, melisa, pasiflora y aloe vera de aplicación en spray, con la ingesta de ingredientes naturales como la valeriana, que relaja el sistema nervioso central; la hierba de San Juan, con efecto antidepresivo natural, y el L-triptófano, un aminoácido esencial que favorece la producción de serotonina, proporcionando sensación de calma y bienestar.