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Un estudio publicado en Frontiers in Veterinary Science concluye que una formulación oral de fluralaner de acción corta mantuvo una elevada eficacia frente a pulgas y garrapatas marrones del perro tanto en condiciones controladas como en hogares con infestaciones naturales en el sudeste de Brasil. Una nueva opción frente a dos ...
Un estudio publicado en Frontiers in Veterinary Science concluye que una formulación oral de fluralaner de acción corta mantuvo una elevada eficacia frente a pulgas y garrapatas marrones del perro tanto en condiciones controladas como en hogares con infestaciones naturales en el sudeste de Brasil.
Las pulgas y las garrapatas siguen siendo dos de los ectoparásitos con mayor relevancia clínica en la medicina de pequeños animales. Además de causar irritación cutánea, reacciones alérgicas o anemia, también pueden actuar como vectores de patógenos de importancia veterinaria y, en algunos casos, de salud pública. En este contexto, un nuevo trabajo científico ha evaluado la eficacia de una formulación oral de fluralaner de acción corta, comercializada como WellPet, para el control de Ctenocephalides felis felis y Rhipicephalus sanguineus sensu lato en perros.
La investigación, publicada el 20 de marzo de 2026 en la revista Frontiers in Veterinary Science, analizó el comportamiento de este producto tanto en un ensayo de laboratorio como en un estudio de campo con animales infestados de forma natural. Los autores destacan que, aunque el fluralaner es una molécula ampliamente estudiada en formulaciones de larga duración, existía hasta ahora un vacío en la literatura científica sobre las alternativas orales de acción más corta y a menor dosis.
En la fase controlada del estudio participaron 20 perros Beagle, distribuidos aleatoriamente entre un grupo tratado y otro sin tratamiento antiparasitario. Los animales fueron sometidos a infestaciones estandarizadas con pulgas y garrapatas, y posteriormente monitorizados durante 49 días.
Los resultados mostraron una reducción rápida de la carga parasitaria. Ya en el día 2 tras la administración, la eficacia frente a pulgas y garrapatas alcanzó el 100%. A lo largo de todo el periodo de evaluación, la eficacia se mantuvo entre el 98,3% y el 100% para garrapatas, y entre el 99,7% y el 100% para pulgas.
Los investigadores subrayan que los perros tratados mantuvieron recuentos de parásitos prácticamente nulos durante todo el seguimiento, mientras que los animales no tratados conservaron infestaciones elevadas y estables. Las diferencias entre ambos grupos fueron estadísticamente significativas en todos los puntos de evaluación.
Más allá del laboratorio, el estudio incluyó un ensayo de campo multicéntrico con 159 perros que vivían en hogares particulares del área metropolitana de Río de Janeiro. En este caso, el fluralaner se comparó con sarolaner, otro antiparasitario oral ya consolidado en la práctica clínica.
Según los datos publicados, ambos tratamientos redujeron de forma marcada las infestaciones desde el día 7. La eficacia se mantuvo por encima del 97% para ambos parásitos en los dos grupos, sin diferencias estadísticamente significativas entre tratamientos en ninguno de los momentos analizados. En garrapatas, incluso se alcanzaron porcentajes del 100% en determinados días de seguimiento.
Los autores interpretan que estos resultados refuerzan el potencial de la formulación de acción corta como alternativa eficaz en situaciones reales, incluidas aquellas con presión parasitaria elevada y reinfestación ambiental constante.
Uno de los aspectos más relevantes del trabajo es que plantea ventajas potenciales de las formulaciones de menor duración frente a las de acción prolongada. Según los autores, una pauta de readministración más corta puede aportar mayor flexibilidad en programas de control antiparasitario, adaptándose mejor a distintos niveles de exposición o a situaciones concretas, como viajes, estancias temporales en zonas de riesgo o animales con necesidades específicas.
Además, los investigadores apuntan que una menor duración de exposición sistémica podría facilitar ajustes terapéuticos más rápidos en caso de sospecha de efectos adversos o en perros con comorbilidades y tratamientos concomitantes. También sugieren que este tipo de formulaciones podría integrarse en estrategias rotacionales para reducir la presión de selección sobre las poblaciones de ectoparásitos.
El estudio no detectó acontecimientos adversos relacionados con el producto ni en el ensayo de laboratorio ni en el de campo. Aun así, los propios autores reconocen que la seguridad no fue el objetivo principal de esta investigación, por lo que piden cautela a la hora de extrapolar conclusiones más amplias en este terreno.
También señalan otras limitaciones, como el periodo máximo de seguimiento, restringido a 49 días, lo que impide determinar con precisión cuándo comenzaría a disminuir la eficacia del producto más allá de ese plazo. Tampoco se incluyeron análisis farmacocinéticos formales en este trabajo.
En conjunto, el estudio concluye que esta formulación oral de fluralaner de acción corta ofrece un control sostenido frente a pulgas y garrapatas marrones del perro en condiciones experimentales y reales. Para los autores, los datos respaldan su uso como una opción eficaz en regiones con alta presión parasitaria.
El trabajo aporta así evidencia sobre una presentación menos estudiada de una molécula ya conocida en parasitología veterinaria y abre la puerta a nuevas investigaciones sobre su papel en programas más individualizados de prevención y control de ectoparásitos en perros.
Cabe señalar que varios autores del estudio declaran vínculos con Ourofino Saúde Animal, empresa relacionada con el producto evaluado, aunque el artículo indica que el patrocinador no intervino en el diseño del estudio, la recogida y análisis de los datos ni en la decisión de publicar los resultados.