
Estado: Esperando
El artículo "Cobblestone-like Gastric Mucosal Changes on Endoscopy in Dogs with a History of Prolonged Proton Pump Inhibitor Therapy", publicado en la revista Animals, destaca que la aparición en perros de mucosa gástrica con aspecto en empedrado puede asociarse a la administración crónica de omeprazol u otros inhibidores de la ...
El artículo "Cobblestone-like Gastric Mucosal Changes on Endoscopy in Dogs with a History of Prolonged Proton Pump Inhibitor Therapy", publicado en la revista Animals, destaca que la aparición en perros de mucosa gástrica con aspecto en empedrado puede asociarse a la administración crónica de omeprazol u otros inhibidores de la bomba de protones. Sin embargo, la causa de esta alteración macroscópica probablemente no se deba a la acción de estos medicamentos, sino a la enfermedad subyacente.
La evaluación endoscópica de la mucosa gástrica en perros permite observar anomalías morfológicas que suelen ser inespecíficas de una sola patología. Por ello, el análisis histológico resulta necesario para alcanzar un diagnóstico. Los hallazgos endoscópicos más comunes son gastropatías inflamatorias, en las que se observa edema, hiperemia, erosiones, decoloraciones y patrones cerebriformes.
Por el contrario, el engrosamiento difuso de los pliegues gástricos, dando una apariencia empedrada a la mucosa, es un fenómeno poco frecuente que no se ha conseguido asociar a procesos gástricos benignos ni a neoplasias en esta localización. Esto se debe a la rareza de este hallazgo y la baja especificidad de la endoscopia.
Siendo así, en el caso de los perros, varias gastropatías hipertróficas o hiperplásicas, como la gastropatía pilórica hipertrófica crónica, pueden mostrar características endoscópicas e histológicas superpuestas con los cambios reactivos o asociados a la inhibición crónica de la bomba de protones.
Inhibidores de la bomba de protones
El objetivo de este estudio es describir los hallazgos clínicos, endoscópicos e histopatológicos de un grupo de perros que presentaban mucosa gástrica con aspecto en empedrado, determinando si existe relación o no con la administración de inhibidores de la bomba de protones durante largos periodos de tiempo.
Así, todos los pacientes del estudio se encontraban bajo supresión crónica del ácido gástrico, tratamiento iniciado de forma empírica por la presencia de vómitos crónicos. A nivel histológico, la mucosa en empedrado se corresponde con hiperplasia de las células parietales y dilatación quística de las glándulas fúndicas, junto con cambios epiteliales superficiales y foveolares leves. Estos hallazgos son inespecíficos y pueden superponerse con otras formas de gastropatía reactiva crónica, no siendo patognomónicos de los cambios asociados a la inhibición de la bomba de protones.
No obstante, la ausencia de displasia o neoplasia en todos los pacientes sugiere que este cambio se asocie más a procesos benignos. A su vez, debido a la baja incidencia de gastropatía reactiva a fármacos, es posible que estos cambios se deban a una gastropatía crónica inflamatoria, razón por la cual los perros también están recibiendo inhibidores de la bomba de protones.
Tras la endoscopia, se suprimió la administración de este tipo de fármacos a todos los perros, de manera que la mayoría de ellos mostraron una mejoría clínica evidente. También se repitió la endoscopia unas semanas después, observándose una mucosa gástrica con apariencia más normal. Por el contrario, apenas se observaron cambios a nivel histológico. Esto sugiere que la remodelación histológica progresa lentamente.
En conclusión, los autores señalan que la apreciación endoscópica de una mucosa gástrica con aspecto de empedrado debe relacionarse con procesos benignos, especialmente en perros bajo tratamiento inhibidor de la bomba de protones. Aunque no es posible conocer si esta alteración se debe a la propia actividad de los fármacos o a una patología subyacente, se recomienda retirar el tratamiento en este tipo de pacientes.